Junio-2002

 

Todo el mundo entendemos aquella frase de los “lobos con piel de oveja”.

Muchos han puesto como ejemplo al Neoliberalismo capitalista

y su utilización de la propaganda y los medios.

Otro ejemplo más concreto nos lo ofrece el propio Sr. Bush.

 

La santidad de vida

 

El presidente Bush presentó al Congreso estadounidense un proyecto de presupuesto que es un auténtico presupuesto de guerra: incrementa en 48.000 millones de dólares el gasto militar, hasta situarlo en 366.000 millones. Este impenitente defensor de la guerra y de la pena de muerte no ha tenido ningún empacho en proclamar, al mismo tiempo, el “día Nacional de la Santidad de la Vida”. ¿Es esquizofrenia o cinismo? En cualquier caso, un manoseo de los valores más sagrados.

 

Transcribimos frases del Sr. Bush al proclamar ese día nacional y que cada lector se tome la libertad para ir haciendo los comentarios que considere convenientes:

 

“Esta nación se fundó en la convicción de que el Creador ha dotado a todo ser humano de ciertos “derechos inalienables”. El principal de ellos es el derecho a la vida misma (…) Toda persona humana, y no sólo los fuertes, los independientes o los saludables, posee una dignidad esencial en virtud de su propia existencia. Este valor pertenece a todo estadounidense (…)

Este principio, de carácter eterno (…) nos obliga a la consecución de una sociedad civil que abrace democráticamente sus deberes morales esenciales, los cuales incluyen la defensa del anciano, el fortalecimiento del débil, la protección del indefenso, la alimentación del hambriento y el cuidado de los niños “nacidos y no nacidos”.

Conscientes de estas y otras obligaciones, debemos unirnos en la búsqueda de una sociedad más compasiva. Asimismo debemos rechazar la idea de que algunas vidas son menos dignas de protección que otras, sea ello debido a la edad, la enfermedad, las circunstancias sociales o las condiciones económicas.

(…) Debemos comprometernos de forma pacífica en la consecución de una sociedad que reconozca el valor de la vida, desde su mismo comienzo hasta su final natural. Los niños no nacidos deben ser bienvenidos a esta vida y protegidos por la ley.

El 11 de septiembre vimos con claridad que el mal existe en el mundo, y que este mal no valora la vida (…) Ahora nos encontramos en medio de una lucha contra el mal y la tiranía con el objeto de preservar y proteger la vida. Al hacerlo, nos hemos puesto en pie otra vez para salvaguardar esos principios fundamentales sobre los que se fundó nuestra nación.

Por consiguiente (…) proclamo el domingo 20 de enero de 2002, Día Nacional de la Santidad de la Vida humana. Pido a todos los estadounidenses que reflexionen sobre la santidad de la vida humana. Reconozcamos este día con ceremonias apropiadas en nuestros hogares y templos. Comprometámonos una vez más a servir con compasión a los débiles e indefensos, y reafirmemos nuestro compromiso con el respeto a la vida y a la dignidad de todo ser humano”.

 

¿Qué les parece la cosa?... Tal vez algunas personas no hayan podido aguantar la lectura de estas frases. Calificar este discurso de cinismo es poco.

Los creyentes habrán hecho uso de frases evangélicas para calificarlo: “sepulcro blanqueado”, “falso profeta”, “fariseo farsante, engendro de víboras”…

¿Quién puede leer semejante mensaje sin rebelarse después de cada frase, conociendo los innumerables hechos, contrarios al mensaje, llevados a cabo por el Sr. Bush y los gobiernos e instituciones de los Estados Unidos?.

Por respeto a la revista que publicó este resumen (N.O. núm.1.307), no acabo el comentario con una grosería.