Noviembre-2003

 

Sobre la Conferencia de la OMC en Cancún

 

Se ha escuchado por todas partes que fue un fracaso, pero el asunto nos exige asomarnos, porque se trata de la OMC (Organización Mundial del Comercio), es decir, donde se inventan e imponen las leyes que rigen el comercio del mundo, y en donde mandan los de siempre, los gobiernos de los países ricos y sus grandes empresas multinacionales. La Conferencia se celebró del 10 al 15 del pasado mes de Septiembre.

 

Leímos un comentario de un experto en política alimentaria y comercial, Devinder Sharma, y encontramos algunas pistas.

Hay enormes empresas que se benefician de esas subvenciones. Por ejemplo, el hombre más rico del Reino Unido, el Duque de Westminter, que es dueño de 55.000 hectáreas de terreno agrícola, recibe una media de subvenciones de 300.000 libras esterlinas en pagos directos y por añadidura 350.000 libras más al año por las 1.200 vacas lecheras que le pertenecen.

La historia es sangrante. Según la Carta Magna para el hambre de 1995, en Filipinas se esperaba que las ganancias por exportaciones agrícolas se incrementarían en miles de millones de pesos y generaría 500.000 puestos de trabajo al año. En su lugar, las exportaciones tradicionales filipinas como el coco, el abacá y el azúcar han perdido los mercados. La producción de maíz cayó fuertemente entre 1994 y 2000 en parte debido a la entrada de grano subvencionado barato. El sector agrícola perdió 710.000 puestos de trabajo y otros 2 millones en el año 2000.

En el 2002, las subvenciones directas a los exportadores por parte de sus gobiernos de China, la Unión Europea y los Estados Unidos, que abarcan el 73% de la producción de algodón mundial, destruyó los medios de subsistencia de millones de personas  en los países africanos, en la India y en Pakistán.

A.- “Tolerancia cero” respecto de las subvenciones agrícolas: Los países en vía de desarrollo deben negarse a negociar hasta que las subvenciones en los países ricos sean eliminadas.

B.- Reestablecimiento de las Restricciones Cuantitativas: Los países en desarrollo deben exigir esas restricciones para proteger su seguridad alimentaria y su agricultura y puestos de trabajo.

C.- Acuerdo Multilateral contra el Hambre: Los países en desarrollo deben conseguir ese tipo de Acuerdo, basado en el derecho a la alimentación como principio rector y que ése fuera el punto de partida de futuras negociaciones. Deben asegurarse que tendrán derecho a tomar medidas protectoras, si sus obligaciones con la OMC conducen a más hambre y pobreza.

Añadimos que, una vez celebrada la Conferencia en Cancún, todos la han calificado de rotundo fracaso. No han sido posibles las negociaciones. En cierto modo, podría decirse que también ha sido fracaso para los países en desarrollo porque necesitan desesperadamente reglas comerciales justas. Lo más positivo fue la unidad de los países en desarrollo, que permanecieron juntos pese a las presiones, y la movilización de millones de personas en todo el mundo que han logrado convertir esta Conferencia en un hito que puede dar lugar a una nueva forma de entender las relaciones comerciales y el juego de poderes dentro de la OMC. Los países ricos y sus empresas multinacionales no han tenido, como era costumbre, el camino expedito para imponer sus intereses con forma de leyes.

¿Por qué no se negoció? Porque al grupo de los países en desarrollo se les ocurrió tres pequeñas sugerencias: A) Que se redujeran las subvenciones en los países ricos a los productos agrícolas y a su exportación. B) El derecho a proteger su agricultura por razones de seguridad alimentaria y desarrollo rural. C) Que se negaban a negociar nuevos temas, hasta que se cumpliesen los compromisos ya negociados anteriormente e incumplidos por parte de los países ricos.

OJALÁ Y ESA UNIDAD DE LOS PAÍSES EN DESARROLLO SIGA FORTALECIÉNDOSE. LA HUMANIDAD SE LO AGRADECERÍA.

 

d.t.