Enero-2005

 

La llamada “Constitución Europea”

 

En Europa va a ser un tema muy recurrente, que ocupará miles de páginas en los medios de comunicación.

España comenzará con un referéndum en Febrero. Estamos como siempre, las fuerzas económicas, junto con los gobiernos de turno, establecen unas pautas, unas alianzas, unas normas que se venden como “excelentes a la ciudadanía” mediante la publicidad. Se reclama a la ciudadanía que refrende lo que “las autoridades” han decidido. No importa que no conozcan lo que van a refrendar, DEBEN HACER UN ACTO DE FE. Porque eso es, por lo visto, la democracia “representativa”. Es más, las personas que no refrenden la voluntad de los políticos serán consideradas “democráticamente sospechosas”.

 

¿Se trata verdaderamente de una Constitución Europea?. El vocero ante los medios de comunicación del PSOE, Sr. Rubalcaba, considera este referéndum como otra oportunidad de ratificar los derechos humanos y sociales como en la Constitución Española del 78 y, a la vez, una primera oportunidad de hacerlo a los jóvenes que  no pudieron hacerlo en aquellas fechas.

Pero hay colectivos (CGT, Ecologistas en Acción, Baladre, Derechos para Todos, MOC, Alternativa Antimilitarista, RCADE,...) que no encuentran en ese texto “constitucional” lo que dice la publicidad de los políticos.

La “Constitución Europea” no garantiza los Derechos Laborales (derecho al empleo; a la huelga; a no ser discriminado por razón de sexo, de etnia, de origen; a un estatuto protector del trabajo que impida la explotación y el “dumping” social), ni los Derechos Sociales (una sanidad pública suficiente y de calidad; derecho a la educación pública desde la primaria hasta la Universidad; al cuidado de los niños, personas mayores y discapacitadas; a pensiones suficientes; a una vivienda; a la cultura; a una formación en valores sociales de solidaridad), ni los Derechos Civiles (derecho a la libertad de movimiento de cualquier persona en el territorio que ha decidido vivir; a la participación en la vida política; a relacionarse con otros países sobre bases de solidaridad y cooperación y nunca sobre bases de fuerza e imposición; a gozar de un medio ambiente limpio; derecho de todas las culturas, libertad de pensamiento; derecho a la propia identidad como persona y como pueblo).

Este Tratado no puede llamarse Constitución y es sumamente cuestionable, por más que nos lo sirvan como dogma de fe, porque la vida de muchas personas en todas sus dimensiones no está garantizada si no se constituye sobre valores de respeto, cooperación, solidaridad, sostenibilidad y dignidad.

 

Tal vez observemos que esta “Constitución” identifica democracia y capitalismo, crea los mecanismos políticos para que realmente gobiernen las grandes empresas transnacionales y sus instituciones carentes de control ciudadano (el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Consejo de Ministros).

Tal vez comprobemos que la sociedad, los pueblos, las personas y el medio ambiente, quedamos subordinadas a los fines de la economía, del mercado. Tres cuartas partes del texto están dedicadas a fijar las reglas de juego de la economía de libre mercado, es decir, del capitalismo.

Quedan establecidas  como  COMPETENCIAS EXCLUSIVAS de obligado cumplimiento: la política monetaria de los Estados miembros que hayan adoptado el euro, la política comercial común y la unión aduanera.

No son de obligado cumplimiento: lo servicios de interés general no comerciales y los derechos laborales, sociales y civiles de las personas. Éstos últimos se despachan con términos ambiguos, genéricos y retóricos en sólo nueve páginas del texto.

Las instituciones y gobiernos europeos esperan que, la mayoría de los 450 millones de personas que componemos la ciudadanía europea de los 25 estados, demos el visto bueno a un orden social desigual, basado en el mercado como único árbitro de nuestras vidas., Uno “orden social” que legaliza desigualdades, temporalidad en el empleo, exclusiones,...que justifica el expolio y destrucción del planeta...

¿RESULTA TAN CLARO DECIR SÍ A ESTA “CONSTITUCIÓN EUROPEA” como quieren los políticos? ¿Por qué, entonces, no se ha explicado el texto minuciosamente a la ciudadanía, en vez de reclamarnos el SÍ a través de caras de artistas, deportistas y otros famosos que se han prestado al juego?

Y el caso es que cuando quieren dejar claro algún punto, lo hacen perfectamente. Qué claro ha quedado el tema militar: “los estados miembros quedan obligados a mejorar progresivamente sus capacidades militares” y eso sí les autoriza a invertir millones de euros en capacidad de destrucción, con el consiguiente detraimiento de partidas sociales y ambientales, y la legitimación del eje euro-atlántico de la OTAN. Y, por supuesto, supondrá un gran beneficio par las multinacionales del armamento, actualmente en continuo conflicto de competencias con las norteamericanas.

 

Mucha gente parece coincidir en que esta llamada “Constitución Europea” expresa la forma jurídico-política del neoliberalismo o capitalismo global.

Será bueno informarse antes de emitir tan alegremente un SÍ, como quieren nuestros políticos. Y ya ven, “entre bomberos no se pisan la manguera”, aquí sí que están perfectamente de acuerdo todos: el PP y el PSOE.

 

d.t.