Abril-2005

El comentario de esta sección va dedicado

a un libro de José Luis Sampedro.

Un hombre convencido y además un excelente pedagogo.

 

LIBRO: "EL MERCADO Y LA GLOBALIZACION"

 

Ha sido publicado por la Editorial DESTINO. El editor hace la siguiente presentación:

Con la caída del muro de Berlín y el derrumbamiento soviético desapareció el único gran rival opuesto a la expansión el capitalismo que, desde entonces, ha intensificado con la nueva tecnología informática su dominio sobre los mercados mundiales, organizando una red especulativa y financiera no controlada por los gobiernos, en virtud de medidas liberalizadoras.

Los ideólogos y beneficiarios del sistema afirman que esa red, conocida como Globalización, conducirá a la riqueza para todos y, además, es consecuencia inevitable del progreso técnico. Frente a esta filosofía de mercado sin controles se alzan numerosos objetores para recordar que cada año es mayor el foso entre los países ricos y los pobres, refiriéndose además a problemas planetarios que sólo se resolverán globalizando todo lo importante para la existencia humana y no sólo la rentabilidad económica.

¿Cuáles son las diversas consecuencias de esta globalización para pobres y ricos? ¿Cómo lograr que el poder político de los gobiernos democráticos vuelva a controlar el hoy supremo poder económico transnacional? ¿Se alcanzará otro mundo más racional y equitativo?

 

Otro comentario sobre este libro de José Luis Sampedro dice:

         El problema no es la globalización, como bien explica J.L. Sampedro, en sí misma ella es fruto del desarrollo tecnológico de las comunicaciones, por un lado, y de la legislación liberal sobre las operaciones económicas, por otro. El problema está en cómo hemos llegado a este tipo de globalización, hacia dónde se dirige este proceso y las falacias que nos quieren vender con él. A saber: la globalización es la única vía para acabar con la pobreza y que ella misma es inevitable bajo el paraguas del liberalismo económico.

         Ante estas dos afirmaciones los datos son demoledores: cuanto más crece la globalización mayor es la diferencia entre ricos y pobres. El objetivo de la globalización, como proyecto liberal económico es pura y llanamente el beneficio económico, el interés social está fuera de juego. Ejemplos: si un constructor de coches decide cerrar una fábrica en Europa occidental para implantarse en Europa oriental, no lo hará por motivos sociales, sino por el diferencial del coste de salarios y porque la legislación sea menos protectora hacia los trabajadores. Otro ejemplo aún más inquietante : "Un caso ilustrativo es el de las grandes cantidades de peces capturados en las aguas frías de Pacífico sudamericano, que abastecería a los hambrientos de Tercer Mundo, si no fuera porque ofrecen mayor beneficio convirtiéndolas en piensos para el ganado productor de carne, destinada a ser consumida en los países adelantados".

Ciertamente podemos establecer la diferencia entre globalizadores, los que se benefician, y los globalizados, lo que no.

         ¿Pero cómo hemos llegado a esta situación? Para responder a esta pregunta José Luis Sampedro utiliza su mejor lenguaje didáctico y con una claridad envidiable repasa los conceptos básicos de la teoría económica liberal. Las relaciones de fuerzas del mercado: la oferta y la demanda, y las falacias como la mano invisible, la competencia perfecta y la supuesta libertad del consumidor. "Cuando, una vez más, alguien nos repita que "el mercado es la libertad" invitémosle a practicar un sencillo experimento mental, consiste en imaginar que entra en un mercado a comprar pero no lleva dinero: constatará en el acto que no podrá comprar nada, que sin dinero no hay allí libertad, que la libertad de elegir la da el dinero. Y puesto que el dinero da la libertad de elegir, resulta que en el mercado llamado "libre" los poderosos efectivamente eligen mientras que los débiles se resignan con lo inferior o con nada”.

         ¿Dónde está el interés público de la globalización liberal? En ningún lado, la globalización capitalista es un proceso económico más que social, y como tal busca el mayor beneficio económico.

         El sistema económico internacional se dirige desde hace años hacia una amplia liberalización de las operaciones financieras privadas. Pensemos que en la construcción de la Comunidad Económica Europea, la libertad de movimiento de las personas se encuentra en tercer lugar, detrás de la libertad de movimiento de capitales y de mercancías. Significativo. Los gobiernos han ido desentendiéndose de sus responsabilidades de proteger a todos los componentes de las sociedad, con medidas desregularizadoras ha dejado todo el poder a las personas y empresas más poderosas. La terrible consecuencia de ello es que hemos llegado a un sistema económico anti-democrático. "Al dejar los gobiernos las manos libres al poder económico privado, los votantes han perdido el control democrático ejercido, en principio, mediante la elección de sus representantes y gobernantes”.

         ¿Otro mundo es posible?. Seguro.

Primero, la globalización, basada en el intercambio y desarrollo de las telecomunicaciones, no es solamente un proceso económico sino que está suponiendo un verdadero cambio en todos los aspectos de la vida, y los interrogantes, los problemas y las soluciones a proponer sobrepasan con mucho el ámbito de cada país. Pensemos en asuntos como el SIDA, la contaminación ambiental, las hambrunas, la justicia y la persecución de delincuentes. La solución pasa por la recuperación del poder político y democrático de todos frente al poder económico de unos pocos. Las organizaciones supranacionales, como la ONU o la Comunidad Europea, no han sabido, por diferentes razones, hacer frente a guerras o actuar con urgencia en acciones humanitarias; estas organizaciones, y otras nuevas formadas por ciudadanos, deben saber adaptarse a los nuevos problemas a los que tienen que hacer frente y recoger el poder que los gobiernos de los países han dejado en manos de intereses privados.

Otro mundo es posible, tiene que serlo.