Mayo-2006

 

Nos jugamos nuestra libertad

 

El neoliberalismo capitalista reina en nuestro Planeta. Nos circunda, nos somete, nos incluye,…

Con un concepto peligroso de la persona, el sistema nos convierte en objetos de consumo, al tiempo que nos promociona como consumidores. Está en juego nuestra libertad. Hagamos un leve muestreo.

 

·         Según el gobierno español, defender los intereses de las empresas Repsol y BBVA en Bolivia es defender los “intereses de los españoles” (Por vergüenza, no comentamos el expolio que estaban llevando a cabo unas cuantas multinacionales extranjeras en Bolivia, un país sumido en la miseria). Sin embargo, algunos españoles en Latinoamérica, encarcelados y perseguidos injustamente, nunca recibieron ayuda por parte de los Consulados y Embajadas españolas, tal vez porque en estos casos no habían “intereses de españoles” que defender.

·         Asistimos a una gran orgía de beneficios de las grandes empresas:

2005 fue año record para los bancos españoles con beneficios de 13.240 millones de euros (52% más que en 2004). Los primeros meses de 2006 siguen igual tendencia, los beneficios se han incrementado un 23,5% respecto al mismo período del año pasado.

·         En 2005, las empresas petroleras del mundo obtuvieron 289.000 millones de dólares de beneficios (un 35% más que en 2004). En el primer trimestre de 2006, las tres primeras petroleras de Estados Unidos han obtenido 16.000 millones de dólares de beneficios.

·         Todo esto parece normal y se acoge como buena noticia. ¿Lo es?. Lo sería, si la finalidad de la actividad económica fuese producir beneficios. Pero si la finalidad es otra: la de producir posibilidades de vida digna para las personas y para las familias, con equidad y justicia, habrá que preguntar ¿sigue siendo tan buena noticia?.

·         Las familias españolas, por ejemplo, lo están pasando mal. Su deuda se ha multiplicado al mismo ritmo que los beneficios de los bancos y las petroleras. En 2005 las familias debían a los bancos 704.000 millones de euros. Los primeros meses de 2006 siguen la misma tendencia. Estamos en el record de deuda familiar: En 1990 se hablaba de un endeudamiento familiar que alcanzaba el 49% de sus economías, actualmente el endeudamiento alcanza el 110%. El sesenta por ciento de los hogares no puede ahorrar nada.

·         El componente principal de esta deuda en España es la compra de vivienda. Pero, además, hay una situación cultural que induce a vivir por encima de las posibilidades: si el coche no puede comprarse en cinco años, se compra en ocho; si la vivienda no puede comprarse en 20 años, se compra en 50…Lo importante es que la cuota mensual sea lo más baja posible aunque al final se pague el doble.

·         El paraíso liberal ha convertido el consumo en proyecto de felicidad humana. La gente se cree feliz consumiendo, y cuando se da cuenta de que el último objeto comprado no le trae la felicidad prometida, se lanza a la compra del siguiente en una cadena interminable, que va depositando cuantiosos beneficios en las cuentas de las empresas. Cuando quieren darse cuenta, su libertad ha sido consumida por sus deudas: las parejas, acosadas por horarios de trabajo demenciales, no tienen tiempo de encontrarse; los padres no tienen tiempo de estar y educar a sus hijos; los hijos cada día exigen más a cambio de nada; se consigue ganar más para pagar más y tener menos; cuando parecía que con dos sueldos se podría vivir, resulta que tres son insuficientes…¿Y el que tiene sólo uno? ¿Y el que no tienen ninguno?...

·         Las culpas las tiene el Sistema. Pero nosotros somos sistema, alimentamos al sistema, y también podemos dejar de hacerlo: podemos pasar del consumismo al uso de lo necesario, podemos pasar del individualismo al compromiso solidario (una de las maneras de forzar que las empresas tengan una finalidad social).

·         Hace unos días, una gran movilización se produjo en Francia contra la reforma laboral del gobierno, que pretendía implantar un modelo de contratación para jóvenes que permitía despedir sin ningún coste en los dos primeros años de empleo.

Otra gran movilización se ha producido en Estados Unidos, reclamando que la reforma de las políticas migratorias respete a las personas y no empeore aún más la situación de los inmigrantes.

·         En ambos casos se trata de medidas políticas que contienen una concepción de la persona humana: Las personas deben adaptarse a las exigencias y demandas del funcionamiento de la economía capitalista. Las personas se convierten en instrumentos. Por eso son políticas que atentan contra los derechos humanos. Y los derechos humanos son expresión de la sagrada dignidad de la persona, que exige que la persona sea siempre tratada como sujeto y fin en sí misma. En todo caso, es la economía la que debe ser siempre un instrumento, y la que debe adaptarse a las necesidades y derechos de las personas. Un modelo incapaz de funcionar desde esta premisa hay que combatirlo por ser una enfermedad grave.

·         Se trata de dos ejemplos de políticas sociales que atentan contra una necesidad (o derecho) básica de las personas: la de tener seguridad en la vida. El contrato francés para jóvenes precariza el empleo e instala a los jóvenes en la inseguridad vital, aunque favorece la rentabilidad económica de las empresas. ¿Es realmente un modelo económico útil y válido para las personas?.

La política migratoria estadounidense genera una gran inseguridad vital para millones de inmigrantes, que los convierte en ilegales, aunque estén siendo muy útiles para la economía del país. Los trabajadores sin derechos son más rentables. Son 12 millones de trabajadores inmigrantes “indocumentados” en Estados Unidos. ¿Qué son las personas para esa economía?.

 

Nuestra vida real está repleta de ejemplos y detalles que manifiestan las dimensiones de este sistema neoliberal que nos invade. Un sistema que defiende la libertad de mercado, a costa de la libertad de las personas.

 

d.t.

 

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Refer. a Editorial y sección “Panorama Internacional” de N.O. n.1408