Enero-2007

 

Les ofrecemos esta interesante reflexión que Alfredo Marhuenda

incluye en un Cuaderno CiJ (.139)

hablando de la importancia de analizar las noticias y llegar al fondo

para conocer mejor la realidad y así poder dar respuestas más adecuadas…

 

 

UN SISTEMA INTERNACIONAL INJUSTO

 

Hablar del sur no es sólo hablar de la pobreza y el subdesarrollo sino preguntarse sobre el actual Sistema Internacional. Con la lupa, fijándonos un poco, podemos encontrar cada día noticias que nos acercan a una realidad de injusticia internacional, que nos apuntan a unas causas que se encuentran no sólo en el Sur, sino principalmente en el Norte.

 

1. El sistema económico

Es cierto que las noticias sobre estos lugares son muy puntuales y apenas alcanzan en el mejor de los casos a narrar los resultados de unas elecciones o quizá a ocupar un espacio más o menos importante por situaciones humanitarias de emergencia especialmente graves.

Resulta muy llamativo, en cambio, que los suplementos económicos, esas páginas salmón que la mayoría pasamos rápidamente, dediquen más atención a estos países que las de información general o política. La respuesta es evidente; para lo que nos interesan, sí que hay una especial atención informativa. En estas páginas podemos encontrar mucho más fácilmente información sobre China, India, México, Argentina, Chile, y otros países del Sur. Ahora bien, se trata de una información destinada a conocer las oportunidades empresariales de inversión, deslocalización industrial, medidas liberalizadoras, privatización de empresas nacionales y actuaciones de firmas transnacionales en estos países.

Los periódicos nos presentan la información de estos países en compartimentos estancos y un ejercicio especialmente interesante consiste en comparar la situación política y social de alguno de estos países con las noticias que de ellos aparecen en las páginas de economía. ¿Cuál es el resultado? Que en un mismo periódico podemos encontrar en el sistema económico internacional neoliberalista las causas de las noticias de subdesarrollo, siempre que las busquemos y las sepamos relacionar y ampliar con otras fuentes.

En estas páginas color salmón, leemos un artículo de un importante economista mundial que afirma que los ciudadanos del mundo no tienen motivos para temer la llegada de una depresión. Es muy dudoso que consiga tranquilizar a los 3.000 millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares diarios. Además, si analizamos bien el artículo, podemos comprobar que sorprendentemente no cuenta entre estos ciudadanos a los habitantes de África. Este pequeño ejemplo es muy significativo de lo que en general se considera al hablar de la economía mundial: la economía de los países y personas ricas. El resto, sencillamente, no existe, se desprecia por insignificante, se excluye.

No podemos ahondar en este comentario en todos los efectos del actual sistema económico sobre los países y poblaciones del Sur. Apuntemos sólo uno de ellos: los subsidios agrícolas en los países ricos perjudican gravemente a las economías del Sur, fuertemente dependientes de este tipo de productos.

Señalemos tres datos encontrados en los periódicos que nos pueden ayudar a formarnos una idea sobre esta importante causa del subdesarrollo: El primero; los gobiernos del norte dedican seis veces más dinero a las subvenciones que a la Ayuda al Desarrollo. El segundo; el monto de las subvenciones agrícolas de los países de la OCDE ha sido en los últimos años superior al PIB total de los países de África según un estudio del Banco Mundial. El tercero; la interrupción de las subvenciones a los productores de algodón estadounidenses se traduciría de forma automática en unos ingresos suplementarios de 250 millones de dólares anuales para los agricultores africanos.

 

2. El debate sobre el sistema internacional

Podemos encontrar, si buscamos con empeño, declaraciones que merecerían abrir las portadas de los periódicos. El presidente del Banco Mundial advierte en febrero de 2004 que “Existe un total desequilibrio en la manera en que el mundo trata la cuestión de la pobreza. Gastamos casi un billón de dólares al año en seguridad y defensa y sólo 50.000 millones en desarrollo, y aun así esperamos que estas decisiones traigan la paz y la estabilidad. Mi juicio personal es que si no se ataja el problema de la pobreza nunca habrá paz. Me parece fundamental encontrar otro equilibrio”. El Director General de la Organización Internacional del Trabajo, con ocasión del día internacional para la erradicación de la pobreza, declara “Los pobres no son la causa de la pobreza. La pobreza es el resultado de deficiencias estructurales y de sistemas económicos y sociales ineficaces. Es el producto de respuestas políticas inadecuadas, de la falta de políticas imaginativas y de un apoyo internacional insuficiente”.

Tenemos que preguntarnos por qué en vez de toparnos con ellas en los kioscos todas las mañanas, debemos buscarlas en lo más recóndito del diario para conseguir leerlas. Se nos hurta este debate en los medios de comunicación y se prioriza, no por casualidad sino por manipulación, otro tipo de debates. Las declaraciones del seleccionador nacional de fútbol tras el último entrenamiento crean mucho más debate en los periódicos que cualquier declaración que cuestione el actual sistema internacional, aunque provenga del secretario general de la ONU. Es más, el tratamiento de los movimientos antiglobalización los hace aparecer como grupos aislados que cuestionan el modelo actual por ignorancia o casi por demencia. Se califican de grupos antisistema pero a nadie se le ocurrirá decir que el presidente del Banco Mundial o el director de la OIT son antisistema pese a declaraciones como las anteriores.

 

3. No hay voluntad política

La pobreza es erradicable y así lo atestiguan numerosos estudios de expertos y altos funcionarios internacionales. Falta que queramos hacerlo. El fracaso de las diferentes cumbres mundiales es la mejor muestra de la ausencia de voluntad política para responder a la pobreza y el subdesarrollo como el principal reto con el que se enfrenta el planeta. Y en esta ocasión sí que nos solemos encontrar con una respuesta informativa adecuada, aunque sólo sea durante unos días. Aquí tenemos otra oportunidad para ejercitar nuestro pensamiento crítico: hagamos un seguimiento de las posturas de las diferentes delegaciones y de las conferencias paralelas que las ONGs organizan para intentar que se oigan sus reivindicaciones. Veremos cómo se desarrollan las negociaciones, en función de qué intereses, cuáles son los países que tienen un poder decisivo... En la cumbre de Johannesburgo sobre el desarrollo sostenible, los Estados Unidos, primer contaminador mundial, impidió que en la declaración final existiera ninguna mención explícita sobre la necesidad de poner en práctica los acuerdos internacionales relativos al cambio climático o a la contaminación, que dicho país no ha firmado.

No sólo falta voluntad política para erradicar la pobreza y el hambre, sino que existe la voluntad de conseguir el máximo beneficio sin importar otro tipo de consideraciones. Es el tema, por ejemplo, del acceso a los medicamentos en los países del Sur, que ha estado en los últimos tiempos en los medios de comunicación en parte gracias a la acción de las ONGs. La reivindicación de las ONGs y de muchos países del Sur es que se pueda acceder a los medicamentos genéricos esenciales para el tratamiento de enfermedades que afectan a los países pobres, como es el caso del SIDA. Vamos simplemente a enunciar tres noticias y sus fechas de publicación. El lector sacará sus propias conclusiones:

– 20 de mayo de 2001. Titular: “La OMS apoya las tesis de Brasil sobre el derecho a los genéricos”. Subtitular: “Estados Unidos recorta sus aportaciones a la organización”.

– 21 de diciembre de 2002. “EE.UU. bloquea un acuerdo en la OMC sobre el acceso de los países pobres a medicamentos básicos”.

– 16 de junio de 2003. Titular: “El bloqueo de EE.UU. impide que África obtenga los fármacos baratos que necesita”. Subtitular: “14 de las 20 grandes causas de mortalidad no están en la lista propuesta por los países ricos”.

 

4. Gobierno global y falta de democracia internacional

Los países occidentales defienden que uno de los medios fundamentales para lograr el desarrollo es el establecimiento de la democracia. Así, los EE.UU. hablan con orgullo de su sistema democrático pese a que sólo vote el 50 % de los electores y pese a que lo realmente decisivo en la campaña sea la financiación de los candidatos. También se utiliza la falta de democracia para actuar militarmente en tal o cual país, aunque sabemos que este criterio es más bien la excusa porque en otras latitudes se apoya abiertamente a crueles dictaduras. Pakistán estaba en el punto de mira de EE.UU. por su peligrosa mezcla de dictadura y armas de destrucción masiva, hasta que pasó a ser un país aliado dado que necesitaban su territorio para intervenir en Afganistán.

Guinea Ecuatorial, la ex-colonia española, es un caso sangrante. En una revista dominical podemos encontrar un reportaje titulado “El tirano favorito de occidente”, refiriéndose al presidente de este país. Entonces, ¿Hay tiranos amigos y tiranos enemigos? Si tenemos el ánimo o el interés de dedicar unos minutos de nuestra jornada de domingo a saber algo más sobre este país del África subsahariana nos enteraremos de que la explotación de petróleo en los últimos años ha beneficiado únicamente a la élite corrupta, mientras que la población sigue careciendo de las necesidades más elementales. Si leemos un poquito más, veremos que las multinacionales petroleras occidentales que se encuentran en el país son plenamente conscientes de esta situación, pero no les importa. Y leeremos que entre ellas se encuentra la compañía en la que hemos repostado gasolina esa misma mañana.

Si llegamos hasta aquí, toda una hazaña, habremos cerrado el círculo. A partir de este momento tenemos dos caminos; empezar a preguntarnos seriamente por la bondad del sistema que disfrutamos o exclamar ¡qué mundo este!

La Organización de las Naciones Unidas es el Organismo Internacional con mayor representación de Estados Miembros y tiene entre sus fines mantener la paz y la seguridad internacionales, fomentar las relaciones de amistad, cooperar en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario y estimular el respeto a los Derechos Humanos. Esta organización podría ser la que avanzara hacia una mejor gobernabilidad mundial y de este modo alcanzar propósitos tan loables. Pero encuentra algunos obstáculos para ello. Quizá el más resaltable sea que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas son los cinco primeros exportadores de armas del mundo y los cinco principales poseedores de armas nucleares. Éstos son los que tienen derecho de veto sobre las cuestiones más fundamentales que se tratan en la organización, ya que la Asamblea General, donde cada estado tiene un voto, aprueba resoluciones que sólo tienen carácter declarativo.

El Fondo Monetario Internacional, una Organización Internacional que en la práctica decide las políticas que se aplican en un gran número de países subdesarrollados, funciona de otra manera. En este caso los votos están en función de las contribuciones económicas de cada país a este Fondo. ¿Es esto democrático?

Otro de los círculos de poder mundial sabemos que es el grupo de los siete países más ricos, conocido como el G7. La prensa dedica una gran atención a sus cumbres donde se tratan cuestiones fundamentales para la economía mundial.

En cambio apenas reseña la reunión del G77, grupo que en realidad incluye a 133 países que constituyen la mayoría de los estados miembros de la ONU y representan a cerca del 70% de la población mundial.

 

5. La ayuda al desarrollo y la lucha contra el terrorismo

La Organización de Naciones Unidas denuncia año tras año el aumento de la pobreza en sus Informes sobre Desarrollo Humano, a la vez que el dinero que los países ricos destinan a la Ayuda Oficial al Desarrollo se viene reduciendo.

Mientras, la seguridad mundial y la lucha contra el terrorismo han pasado a ser la prioridad y se apuesta por una estrategia militar. Sólo el incremento en gastos de defensa de Estados Unidos tras los atentados de las torres gemelas asciende a casi 50.000 millones de dólares al año, la misma cifra que toda la Ayuda Oficial al Desarrollo de los países de la OCDE. Leemos en los periódicos que el Secretario General de Naciones Unidas advierte de que la guerra contra el terrorismo aumenta la desigualdad y Amnistía Internacional denuncia el retroceso de los derechos humanos tras el 11-S. El dinero que se calcula requerirá el levantamiento de Irak supera en mucho a la cantidad de dinero que la comunidad internacional ha destinado al África Subsahariana en los últimos cinco años. Curiosamente, esta región tiene una población 25 veces mayor a la de Irak. El máximo representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo reconoce que el “tercer mundo” sale perdiendo con la atención de todo el mundo desarrollado puesta en Irak.

El Informe Sobre Desarrollo Humano del año 2003 denuncia que, tomando como referencia la situación de 1990, 54 países son más pobres y 34 han retrocedido en cuanto a la educación de sus ciudadanos.

 

6. Las armas y su comercio

El comercio de armas está fuera de control. España vende armas a países en contextos de tensión y que vulneran los derechos humanos. Entre sus clientes se encuentran Arabia Saudita, Jordania, Turquía, India, Pakistán, Filipinas, Indonesia, Nepal, Corea del Sur, Taiwán, Venezuela o Sri Lanka. En la conferencia de Monterrey sobre financiación al desarrollo el presidente del Banco Mundial advertía de que “los países ricos son responsables del 90% del valor multimillonario del comercio de armas del mundo”. “Las armas”, añade, “que están contribuyendo a los mismos conflictos que nosotros decimos condenar y en cuya eliminación debemos gastar más dinero”.

George W. Bush ha elevado el presupuesto militar de EE.UU. al nivel más alto de su historia.

 

7. Y nuestro consumismo

Si queremos buscar causas, o mejor, si queremos encontrar alguna solución a nuestro alcance, tenemos que fijarnos en el consumismo. Ya lo sabemos, pero miramos hacia otro lado porque resulta más fácil decir lo que tendrían que hacer los gobernantes mundiales que ponernos manos a la obra en nuestra vida diaria. Las acciones cotidianas de consumo de cada uno de nosotros afectan a las situaciones del sur de manera más o menos directa. La situación de inestabilidad de Costa de Marfil no tiene quizá mucho que ver con nosotros hasta que conozcamos la situación de la deuda externa de este país y la necesidad de esquilmar sus recursos naturales como es el cacao o la madera. Si leemos las noticias que hablan de importación de maderas tropicales ilegales llegando al puerto de Valencia, nos va acercando la situación de ese y otros países.

Cerraremos el círculo si nos preguntamos el origen de los muebles de madera tropical tan de moda en nuestras casas.

Puede que ya no nos sorprendan titulares como “El uso de recursos naturales supera en un 20% la capacidad regenerativa de la tierra” o “Un informe dice que harían falta tres planetas para saciar el consumismo”, pero eso no impide que nos sigan gritando silenciosamente desde sus letras de imprenta que este estilo de vida, este sistema es insostenible.