Enero-2008

 

La economía como negocio

 

Se explicaba a los estudiantes que la economía era un instrumento, un medio de vida, una actividad de los seres humanos para administrar los ingresos y los gastos de la casa, de la familia, del país. Una actividad orientada a dar respuesta a un área fundamental de la persona: conseguir los medios para vivir y organizarse para que esos medios alcancen a todos.

Conceptos y definiciones de este tipo ahora causan risas por doquier.

LA ECONOMÍA SE HA CONVERTIDO EN NEGOCIO PURO Y DURO.

Es fácil de comprobar: que 850 millones de personas pasen o mueran de hambre actualmente en el mundo llama la atención y a lo sumo produce cierta lástima. Pero que apunte una crisis económica, una caída generalizada de las Bolsas, eso produce inmediatamente una tremenda alarma en el mundo y una movilización de todos los dirigentes mundiales (ministros europeos, CEOE, Fondo Monetario Internacional, líderes políticos y económicos del Foro de Davos,…).

Que millones de personas mueran por hambre no pasa de ser una desgracia para ellas, pero LOS NEGOCIOS SON LOS NEGOCIOS, son palabras mayores.

No es necesario imaginarlo, lo estamos observando en vivo y en directo durante estos días.

Hace unos días, el Premio Nobel Joseph Stiglitz también cuestionaba la efectividad del PIB para medir el crecimiento de los países. Los gobiernos e instituciones miden el nivel económico de un país por el PIB (Producto Interior Bruto), pero eso es engañoso. El hecho de que crezcan las ganancias de los Bancos, de las grandes empresas y de los grandes inversores capitalistas de un país, no significa que haya crecido el bienestar para toda la ciudadanía. Ese es el truco, ese es el engaño. Joseph Stiglitz explicaba que el PIB “ni refleja el bienestar general de la población, ni permite comparar correctamente el bienestar en los diferentes países, ni tiene en cuenta la degradación del medio ambiente o la desaparición de los recursos naturales”.

Actualmente, la economía es fundamentalmente un negocio. Y es la economía la que marca las directrices en todo el mundo, es el eje más poderoso capaz de doblegar gobiernos, ordenar guerras o eliminar pueblos enteros.

Eso sí, el entramado financiero es misterioso, el lenguaje económico es enigmático, extraño y confuso. Sus estadísticas confunden: una persona se comió dos pollos y otra no se comió ninguno, pero la estadística dice que salió a pollo por persona.

 

En esta ocasión, el fuego se inició en Estados Unidos, en la históricamente llamada “locomotora mundial”, porque desde la segunda guerra mundial ha sido el país que marcó las rutas política, económica y militar en el mundo.

En otro momento se explicó cómo había saltado esta crisis económica y el fósforo fue la crisis inmobiliaria en Estados Unidos. El mundo de las finanzas había conseguido enormes ganancias a base de hinchar más y más la burbuja inmobiliaria, a base de incrementar falsamente los precios del terreno y de los pisos. Y la cadena siempre se rompe por el eslabón más débil. A base de apretar los tornillos, a base de subir los intereses…llega el momento en que los pobres no pueden seguir pagando las hipotecas.

Pero como era tan enorme el negocio que estaba produciendo el sector inmobiliario en las bolsas y mercados del dinero, resulta que el golpe se ha extendido y  salpicado a todo el abanico financiero: bancos, inmobiliarias, inversores, gobierno, etc.

Los ámbitos económicos se estremecen ahora, por ejemplo, al ver desaparecer a miles de inmobiliarias, o al ver que el mayor banco inversor de Estados Unidos, el Citigroup, anuncia las mayores pérdidas de su historia (10.000 millones de dólares) en sólo tres meses.

Y nos vuelven a recordar el tema de la globalización: que hoy está todo muy relacionado en el mundo, que lo que pasa en una parte del mundo afecta al resto inmediatamente. Eso no es cierto del todo. Lo que pasa en los centros económicos sí que afecta al resto del mundo, lo que pasa en países pobres ni se enteran en el resto del mundo. Como también es verdad que los capitales, los negocios, el dinero están globalizados y no tienen fronteras, pero, sin embargo, hay auténticas murallas para impedir que los inmigrantes y los pobres se acerquen a los países ricos.

Como la crisis es económica, y se ha iniciado en Estados Unidos, por eso ha tenido tanta repercusión y ha salpicado a muchas partes del mundo: El 21 de enero se convirtió en lunes negro de las bolsas internacionales. El valor bursátil de las 35 mayores empresas españolas cayó 101.000 millones de euros en 14 días, casi el 20% de su cotización. En las bolsas asiáticas se perdió ese día entre el 5 y el 7% de los valores, en México el 5%...

 

Tendrán que explicarnos otra cosa. Y es el carácter especulativo de los negocios actualmente. Si lo comparamos con la definición de economía del inicio de este comentario, habrá que decir que los negocios actuales son totalmente anti-económicos.

Antiguamente, los bancos recogían los ahorros de la gente y los ponían a disposición de las empresas o de clientes particulares para que invirtieran y aumentaran la producción. Aunque siempre ganaran más los dueños o empresarios, lo cierto es que se conseguía más y nuevos productos en el mercado y, además, eso necesitaba más mano de obra.

En el día de hoy, la economía parece un juego de monopoly. Una mínima parte se invierte en producción y la gran tajada del dinero se invierte en “papel”, en los llamados “activos financieros”. Se trata de jugar con el dinero (prestándolo, asegurando negocios, negociando con títulos y subiendo ficticiamente los precios, utilizando paraísos fiscales para escaparse de impuestos, moviendo capitales de un negocio a otro para beneficiarse de los precios,…). Y todo eso en breves segundos a través de Internet, sin tocar ni un solo billete y actuando en cualquier rincón del mundo. La gente de las finanzas, los dueños del dinero, han comprobado que su dinero se multiplica y les rinde muchísimo más que si lo dedican a la producción de alimentos, o vestidos, o maquinaria,… Las empresas han comprobado que ganan más en estos juegos financieros que produciendo, y se apuntan al juego especulativo. Pero volvemos a lo mismo, el juego tiene mucho de ficticio y aunque es muy rentable, también es muy inseguro.

¿Quién paga las consecuencias? Es fácil de adivinar. Si las cosas van bien en el mundo financiero, ¿quién paga las consecuencias de las subidas de los precios, del encarecimiento de los pisos, de la privatización de los servicios públicos,…?

Y si las cosas van mal, ¿quién paga las consecuencias de que se cierren empresas de construcción, de que se pierdan puestos de trabajo, de la congelación de salarios, de que no puedas pagar un préstamo pendiente,…?

Nos dirán que el mercado se rige por el juego de la oferta y la demanda y eso es lo que produce los cambios. Eso es otra engañifa, pues son ellos los que dirigen y controlan ese juego de la oferta y la demanda.

La gente de calle no entiende cómo puede suceder semejante milagro de la multiplicación del dinero, a no ser que a uno le toque la lotería. Efectivamente, resulta difícil entender los mecanismos financieros si no se está metido en ello.

Una especie de ejemplo: usted compró una vivienda hace doce años por 8 millones de pesetas. Firmó una hipoteca con un Banco. Ese Banco negociará con su hipoteca, es un título de papel pero equivale al valor de su piso. Además subirán los tipos de interés y aumentarán las ganancias del Banco. En los círculos financieros se origina el convencimiento de que el negocio más rentable y seguro de los próximos años será invertir en vivienda. El Banco vende el título de la hipoteca de usted por 10 millones. Quien lo compra lo revente y así sucesivamente. Otros compran vivienda directamente. Y comienzan a subir artificialmente el precio de los pisos. La cadena sigue…

Usted mismo llega a decir que esto es una locura, su piso que compró por 8 millones hace 10 años, ahora vale 30 millones. ¿Cómo puede ser, si usted no ha cambiado ni una pared, ni un grifo,…?. En ese mundo especulativo de las finanzas se van inflando los precios y ciertos señores y grupos van atesorando enormes beneficios. Pero la burbuja puede explotar de tanto inflarse y producirse una crisis. Y usted mismo también puede encontrarse que su piso que valía el año pasado 30 millones en un año baja a 25 millones.

Perdonen esta explicación tan simplista, pero vale como pista.

 

Observen cómo les falta tiempo a los políticos para echar tierra encima, cuando hay una crisis económica, y decirnos que no pasa nada de nada. A renglón seguido nos dirán que la situación económica requiere controlar los salarios, porque es la manera de que las empresas no despidan a más gente. En vez de decirnos que es la manera de que no bajen sus ganancias de las empresas.

La recesión económica, las crisis financieras, la inflación,…suceden porque tienen que suceder. 

Esto pasa por dejar que los capitales se muevan con absoluta libertad buscando nada más que beneficios extraordinarios y rápidos en actividades especulativas que sólo les beneficia a ellos.

Esto pasa cuando los gobiernos renuncian a gobernar para favorecer a los poderosos y no se pone límite al afán de éstos de tener más y más.

Esto pasa cuando los banqueros y grandes propietarios tienen un poder desmedido.

Esto pasa por la lucha a muerte por el control del mercado y los recursos naturales del planeta, que está generando una situación cada vez más caótica en el manejo de la economía mundial.

Esto pasa por dejar que unas mafias controlen la economía mundial (FMI, BM, otros) que impulsan un constante encarecimiento de las materias primas (sobre todo el petróleo) y de los alimentos básicos.

Esto pasa porque una economía de guerra y armamentista es absolutamente perjudicial y sólo beneficia a un grupo de empresas multinacionales.

Hay entendidos que señalan diversos fenómenos que afectan a la situación económica mundial:  está supeditada actualmente a la pugna por el control de los mercados, el control de los recursos naturales (eje anglosajón israelí, Japón, UE, versus China, Rusia, India, Asia), en especial los energéticos, le suman los problemas derivados de la producción de alimentos, el cambio climático, los problemas relacionados con la falta de agua dulce, la carrera armamentista, el crecimiento de las actividades delictivas y criminales, la corrupción y el desprestigio de la autodenominada clase política en los más diversos lugares del mundo…

EN RESUMIDAS CUENTAS:

EL NEOLIBERALISMO NO ESTÁ SIENDO UNA RESPUESTA ECONÓMICA POSITIVA PARA LA HUMANIDAD,  PORQUE SÓLO ENRIQUECE A UNOS CUANTOS Y DEJA EN LA MISERIA A LA MAYORÍA.

SU LIBERTAD DE MERCADO Y SUS FALSAS PROMESAS DE DESARROLLO, SÓLO BENEFICIAN A UNOS CUANTOS QUE ACUMULAN INCESANTEMENTE, MIENTRAS CASTIGA A LA MAYORÍA DE LOS HABITANTES DEL PLANETA A VIVIR EN LA POBREZA.

 

d.t.