Abril-2008

 

Las sagradas multinacionales

 

Ellas son las reinas del neoliberalismo. Ellas son las madres del cordero económico. Son las dueñas del Mercado. “Las más exitosas del mundo y también las más eficaces contra el mundo”. De allá para cuando debemos referirnos a ellas, es conveniente recordar a quienes mueven los hilos de nuestro planeta.

 

Una ONG mexicana, “El Poder del Consumidor”, ha presentado una campaña contra la multinacional de comida rápida Burger King, a la que acusa de mantener en estado de "esclavitud" a los cerca de 3.500 jornaleros que recogen los tomates para sus restaurantes en Florida (Estados Unidos). Jornadas de hasta 12 horas diarias, sin seguro médico o de desempleo y con una renta anual de unos 10.000 dólares. El 50% de estos trabajadores son mexicanos, el 40% guatemaltecos y el 10% restante procede de otros países latinoamericanos. (Bolsa5, 6/3/2008)

 

Los ejecutivos de Pfizer, el laboratorio más poderoso del mundo, se sentarán en el banquillo en Nigeria, acusados de experimentos ilegales que, en 1996, causaron malformaciones a decenas de niños y al menos la muerte de 11 de ellos.

Ocurrió hace más de diez años. En 1996, en el Estado nigeriano de Kano se había producido una epidemia de meningitis que afectaba sobre todo a la población infantil. Por entonces, la multinacional farmacéutica más poderosa del planeta, Pfizer, se disponía a comercializar un antibiótico denominado Trovan (trovafloxacino). Era una gran oportunidad de probar in situ el preparado destinado al mercado occidental. Pese a que las organizaciones humanitarias consideraron antiético el experimento, la firma estadounidense no dudó en aprovechar la coyuntura: epidemia vírica severa, población necesitada de recuperar su salud y una empresa deseosa de probar su medicamento en las “mejores” condiciones y con el menor coste. La administración de este medicamento a unos 200 niños pudo ser la causa de la muerte de, al menos, once de ellos, mientras que decenas sufrieron graves daños, como dolencias cerebrales, ceguera o sordera, entre otros. (Periódico Diagonal, 10/3/2008)

 

El caso de Pfizer en Kano recuerda mucho a otro muy citado, el Estudio de Sífilis de Tuskegee (Alabama). Como se explica en el libro Traficantes de salud, este crimen fue realizado durante el primer tercio del siglo XX y hasta bien entrados los años ‘70. Con fondos del Servicio Estadounidense de Salud Pública se administró placebo a varios cientos de trabajadores pobres afroamericanos víctimas de la sífilis, con el sádico objetivo de observar cómo morían o si bien el ‘efecto placebo’ les salvaba. Estas prácticas duraron cuatro décadas hasta que fueron denunciadas por un periodista.           

El caso Trovan inspiró, casi con toda seguridad, la novela de John le Carré El jardinero fiel (el autor basa sus libros en casos reales), que luego se llevó al cine. Se trata de uno de los temas más candentes de la actualidad del mundo sanitario. En febrero de 2008, representantes de Farmacie Mondiaal, Health Action International (HAI) Europe, la European Medical Students Association (EMSA), Wemos o SOMO (Centro de Investigaciones sobre Empresas Multinacionales) demandaron a los miembros del Parlamento europeo que frenaran las medicinas comercializadas con ensayos clínicos no éticos. Un número creciente de fármacos se venden en nuestras farmacias tras haberse probado en China, Rusia o India, y en muchos casos, advierten estas organizaciones, no se cumplen las mínimas normas éticas, contenidas en la Declaración de Helsinki.       

Cobayas’ en países pobres: Desde hace unos cinco años las multinacionales farmacéuticas están desplazando la realización de ensayos clínicos a países pobres o no tan desarrollados como los que luego venden esas mismas drogas. Esto es así porque operar en dichos países, con gobiernos deseosos de recibir las inversiones de las compañías, es mucho más barato para los laboratorios.    

Las regulaciones administrativas son, además, menores que en los países de procedencia y entre los elegidos para experimentar existe una población con un bajo nivel cultural y de información, así como desesperada por encontrar ingresos económicos, lo que les lleva a ‘prestar’ su cuerpo a la ‘ciencia’.

(Periódico Diagonal 10/3/2008)

 

Más de 10.000 trabajadores de Nike en Vietnam exigen vacaciones pagadas. Más días por bajas médicas, vacaciones pagadas y alimentos de mayor calidad en la cantina son las reivindicaciones. Es la segunda gran protesta del año pasado contra la marca deportiva en el continente asiático, después de que en julio anunciara el despido de 14.000 trabajadores en la fábrica de Indonesia.

(EFE-Hanoi, 20/11/2007)

 

Las 10 compañías de semillas más importantes del mundo. En 2006 controlaron el 57% del mercado de semillas comerciales, con valor de 13.014 millones de dólares. Las tres compañías principales -Monsanto, Dupont y Syngenta- lograron controlar el 39% del mercado, con valor de $9 000 millones de dólares. Monsanto -la empresa de semillas más grande del mundo- tiene la quinta parte (20%) del mercado mundial de semillas comerciales.

La tendencia a la concentración continúa. ¿Llegará el momento en que todos los alimentos del mundo estén en manos de un puñado de empresas?  

(Grupo ETC, Rebelión, 25/11/2007)

 

Vandana Shiva recordaba cuando prohibieron la Coca Cola y la Pepsi Cola en la India. En una democracia, la prohibición de productos y actividades perjudiciales es la expresión de las libertades y derechos de los ciudadanos. Las prohibiciones protegen a los ciudadanos de peligros contra la salud y el medioambiente.

Cada fábrica de Coke y Pepsi extrae 1-2 millones de litros de agua diarios. Si cada fábrica saca 1-2 millones de litros al día y hay 90 fábricas, la extracción diaria se encuentra entre 90-180 millones de litros. Cantidad que cubriría las necesidades diarias de agua potable de millones de personas. Cada litro de refrescos destruye y contamina 10 litros de agua y en los lodos tóxicos producidos se han encontrado altos niveles de cadmio y plomo (Consejo de Control de la Contaminación de Kerala, Centro Hazard).

La exposición prolongada al Cadmio puede causar disfunción renal, y daños a huesos, hígado y sangre. El plomo afecta al sistema nervioso central, a los riñones, a la sangre y al sistema cardiovascular. Las mujeres de una pequeña aldea de Kerala consiguieron cerrar una fábrica de Coca-Cola. “Cuando bebéis Coca-Cola, bebéis sangre del pueblo,” afirma Mylamma, la mujer que puso en marcha el movimiento contra Coca-Cola en Plachimada.

Además, en Coke y Pepsi  se han encontrado residuos de pesticidas pero, incluso sin ellos, los refrescos son peligrosos. Es bien sabido que el consumo de refrescos contribuye al deterioro de la dentadura y los adolescentes que los consumen tienen un riesgo 3 o 4 veces mayor de tener fracturas de huesos que quienes no los beben. Los refrescos se están convirtiendo en la fuente principal de cafeína en las dieta de los niños ya que cada envase de 12 onzas de cola contiene unos 45 miligramos. El ácido fosfórico y el dióxido de carbono hacen que los refrescos sean extremadamente ácidos y esa es la razón de que sean eficaces como limpiadores de retretes.

Por cierto, también las escuelas de Estados Unidos han prohibido estos refrescos.   

Con palabras de Arturo Van den Eynde recordamos lo que todos más o menos sabemos: Las 200 empresas multinacionales más poderosas dictan la política mundial y el comportamiento de gobiernos y ejércitos. Son el verdadero poder que mueve los hilos del planeta.      

La globalización es una realidad económica, un verdadero salto en la concentración mundial del capital, pero un hecho contradictorio, atravesado por fuertes corrientes desniveladoras, desintegradoras y excluyentes de países y de seres humanos.
Hablamos del dominio abrumador de un reducido número de empresas transnacionales de dimensiones gigantescas, mayores que Estados, sobre la producción, el comercio y las finanzas mundiales.

La concentración del capital mundial en estos grupos o Compañías, en una proporción aplastante, que implica modificaciones de todo tipo, en la economía, en la sociedad, en la vida política, en la cultura, etc., es seguramente el aspecto más definitorio de la globalización.          
La cifra de negocio anual de 200 gigantes es nada menos que la cuarta parte (26,3%) de la producción mundial, y crece a un ritmo doble de lo que crece el Producto Interior Bruto de los 29 países industrializados que integran la OCDE, y supera ya a la producción total sumada de los otros 182 países que no forman parte de la OCDE, pero donde vive la inmensa mayoría de la humanidad.

ELLOS SON LOS VERDADEROS AMOS DEL MUNDO.

Algunos nombres de empresas: Shell, General Motors, Ford, Exxon, IBM, Exxon, AT&T, Mitsubishi, Mitsui, Merck, Toyota, Philip Morris, General Electric, Unilever, Fiat, British Petroleum, Mobil, Nestlé, Philips, Intel, DuPont, Standard, Bayer, Alcatel Alston, Volkswagen, Matsushita, Basf, Siemens, Sony, Brown Bovery, Bat, Elf, Coca-Cola... entre las clásicas; Microsoft, Cisco, Oracle, entre las nuevas. Entre los bancos: IBJ/DKB/Fuji, el Deutsche, BNP/Paribas, UBS, Citigroup, Bank of America, Tokio/Mitsubishi...  
Algunos nombres de familia: Guinness, Ford, Philip, Merck, Ferrero, Henkel, Peugeot, Bosch, Dassault, Michelin, Heineken, Barilla, Billy Gates (Microsoft), Georges Soros, o Larry Ellison, de Oracle, los Agnelli, amos de la Fiat, los Quandt (40% de BMW), los Rothschild, los Rockefeller de la Stardard Oil, en España los Botín del BSCH. 

Principales sedes de estas multinacionales:   Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia…, por lo que el Grupo de los Siete (el G-7) viene a representar al 80% de las multinacionales.

Cuando se cita ese dato espeluznante de que 225 de entre estos multimillonarios poseen fortunas personales superiores a los ingresos anuales de 2.500 millones de personas, las más pobres del planeta, hablamos de su injusta e insultante riqueza. Pero cuando los relacionamos con la propiedad de esas 200 empresas que concentran una desproporcionada parte del capital mundial, entonces hablamos ya de su poder, no sólo de su riqueza. Más escandalosa que su riqueza es el hecho de que, para mantenerla y acrecentarla, dirigen en provecho privado una parte tan notable de la fuerza productiva de la humanidad, que convierte al resto de las personas en súbditos suyos, y como tales, explotados, expoliados o empobrecidos.    
Explicar la globalización como un triunfo del mercado no deja de ser una ironía.

Un reducido número de empresas están en condiciones de determinar para bastante tiempo, no sólo los precios de venta, sino incluso los precios de compra. Imponen a las empresas menores que les suministran materias primas y auxiliares, componentes y productos semiacabados, precios de compra imposibles.

Tres transnacionales copan el 65% de todo el mercado mundial de camiones, cinco cubren el 60% del mercado de automóviles, diez controlan el 86% del mercado de comunicaciones,…

Es legítimo pensar que a una alternativa global sólo llegaremos después de muchos tanteos y a base de combinar muchas alternativas parciales. Y quizá desarrollando en la propia sociedad civil un poder de otra naturaleza que el de los actuales Estados, no sólo capaz de cambiarlos sino de sustituirlos por un poder de mayor envergadura social. Quizá sea este poder de una sociedad civil alternativa el que, desarrollándose, llegue un día a estar en condiciones de medirse con el poder, hoy por hoy incontenible, de la oligarquía financiera mundial que a través de unas pocas centenas de compañías capitalistas tiene a la humanidad en un puño.

 

d.t.