Octubre-2008

 

Espectáculo neoliberal

 

Pasen y vean. Griten, si quieren. Aplaudan o tiren piedras. Todo vale…

Las palabras quedan ridículas: crisis, derrumbe, colapso, hundimiento, seísmo,... Quizás suenen mejor otros apelativos: burla, desvergüenza, abuso, descaro, engaño, traición,…

En todo caso, estamos asistiendo a un sonoro espectáculo mundial. Las crisis de los ricos se convierten en crisis globales.

La economía de cualquier país se mide de esa manera: si las bolsas y la riqueza de los privilegiados están en alza, entonces todo el país se ha enriquecido y ha subido en el ranking de países desarrollados. Si los beneficios de los ricos aminoran, entonces la economía del país entra en crisis o pasa por malos tiempos. Parece grotesco, pero ya ven, por la riqueza de un puñado de empresas y de personas adineradas, se valora la situación económica de todo un país.

Pero estamos en pleno espectáculo y no podemos distraernos…

Los dirigentes políticos de derechas y de izquierdas besándose. En nombre de la ciudadanía a la que quieren por supuesto a rabiar, toman dinero público y lo destinan a ayudar al “independiente” mundo financiero elitista, porque éste, llevado por su codicia y riesgos, ha trastocado las ganancias y beneficios de los enriquecidos.

La prensa y demás medios estrujándose la mente para justificar a sus empresarios y políticos que les pagan y vender razones de sus buenas soluciones asumidas.

Todo el mundo de acuerdo. Todos dentro del mismo Circo.   

 

¡Hay que salvar la banca! Has TRES BILLONES DE EUROS de dinero público se están inyectando en el mundo a los pobrecitos bancos y empresas financieras. Es preciso rescatarles, dicen los gobernantes. Hay que restablecer la confianza en el sistema. ¿QUÉ SISTEMA?

Berlín inyecta 480.000 millones de euros, París 360.000 millones, Madrid 100.000 millones, Estados Unidos 700.000 millones,…

Pero nos insisten en que “no se trata de hacer regalos a los banqueros, sino de que los consumidores, los inversores puedan seguir funcionando de una manera racional”… ¿Cuáles consumidores, cuáles inversores? ¿Y la ciudadanía qué? ¿Entregar el dinero público a bancos y entidades privadas es funcionar de una manera racional?

“Es preciso estabilizar los mercados”… ¿Cómo es posible? ¿Pero el Mercado no era Libre? ¿O sólo es libre e independiente cuando beneficia al reducido grupo privilegiado de siempre? ¿Acaso los gobiernos no están faltando al respeto a la Libertad del Mercado, por inyectarles dinero público?

El Libre Mercado, que siempre funcionó con sumo secretismo, al estilo de las mafias, ahora genera suma confusión, con la alianza de los gobiernos.

 

En el gran espectáculo, los ideólogos del neoliberalismo hacen el papel de mudos. Ellos, los defensores del Estado mínimo, los vendedores de las ilusiones del mercado. Ellos proclamaron que los Estados son pésimos gestores, son entes corruptos, y que la salvación vendría del Libre Mercado. Las necesidades humanas sólo estarían satisfechas en el mercado. Tan maravillosa ideología fue incluso premiada con Premios Nobel (Friedman, Von Hayek,…).

Pero nunca dijeron que el único lenguaje del mercado es el del dinero y del consumo. Sólo tiene derechos quien puede pagar y es consumidor, dice L. Boff. El Estado ya no será el protector que garantiza los mínimos para la vida. La gran mayoría de la población se queda sin poder participar del mercado y, por tanto, sus derechos se ven negados.

El Libre Mercado y sus aliados han engañado a la población. Y siguen engañando y confundiendo. Es parte del espectáculo.

Siguen diciendo que, si no fuera por la intervención de los Estados, inyectando de billones de euros de dinero público a los bancos, todavía serían peores las desgracias futuras para los pobres y excluidos. El chantaje funciona a las mil maravillas: si el sector público no acude en ayuda de los estafadores, se producirá el caos económico y el daño será mucho más grave.  

¿Es el momento de aplaudir y lanzar besos a los gobernantes, por estar evitando el fin del mundo? ¡Que siga el espectáculo!

 

En nuestro espectáculo no faltan los elementos sorpresa y mágicos.

Pese a la crisis, sorprendentemente los beneficios de los bancos han seguido aumentando. Por ejemplo en España, la banca aumentó sus beneficios, en los nueve primeros meses de 2008, en 22.400 millones de euros, un crecimiento del 3%, que no está nada mal aunque sea más bajo que en tiempos de las vacas gordas. ¿Por qué entonces han pedido ayuda al gobierno? ¿Para llenar más sus bodegas por si se alarga la sequía?

Una de las Compañías financieras rescatadas por el Gobierno estadounidense es AIG (American International Group), a la que inyectó más de 120.000 millones de dólares. Sorprendentemente, los directivos de dicha Compañía se fueron a celebrarlo en un hotel de lujo donde disfrutaron de una semana de vacaciones (con tratamientos de manicura, faciales, pedicura, masajes,..) y se gastaron casi medio millón de dólares. 

 

El cierre del espectáculo corrió a cargo de un elegante locutor, el presidente del Banco Mundial (BM): “La cruda realidad es que los países en desarrollo deben prepararse para una disminución del comercio, los flujos de capital, las remesas y la inversión interna, así como una desaceleración del crecimiento”.

Con otras palabras, los países empobrecidos lo serán más, porque van a pagar las consecuencias de las crisis de los países ricos y desarrollados. Mira por donde, sin quererlo ni buscarlo, los pobres van a participar de la crisis. ES UNA CRISIS GLOBAL, los ricos se acatarran y son los pobres los que tosen y estornudan.

Denigrante espectáculo: Unos saltan el trapecio y otros son los que se estrellan, los leones se tragan a los domadores y los payasos hacen llorar al público.

 

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