BUENO,…PUES YA ESTAMOS EN EL 2004

 

Ya se han desmontado los árboles navideños y los belenes, ya no suenan villancicos en los centros comerciales, las “rebajas” están terminando y los regímenes de adelgazamiento empezando, en aquellos países donde comemos y bebemos demasiado. Total que ya estamos metidos en el 2004.

 

Según algunos, el año ha empezado a “todo trapo”: Se creará una estación en la luna como base para las expediciones al planeta Marte. Los robots se pasean por Marte enviando fotografías. ¿Mirar para arriba, buscando signos de vida, para no mirar hacia abajo, donde se produce la muerte a borbotones?. “No pasará mucho tiempo antes de que el espacio se convierta en un campo de batalla”, dijo el teniente general norteamericano Anderson. Bush subrayó más tarde que “la exploración de los cielos servirá para mejorar nuestras vidas y elevar el espíritu de nuestra nación…queremos llevar la paz y la esperanza a toda la humanidad…el nuevo reto servirá para poner a prueba nuestra capacidad de soñar”. ¡Qué cosas hay que oir!, además de que muchos científicos, como dice Robert Park, lo consideran un despilfarro y un objetivo tecnológico no prioritario.

 

Pero nos insisten en que “de ilusiones también se vive”. Por eso es que se guarda tanto respeto a los Reyes Magos… ¿Quién no aguardaba expectante en esa noche de “Reyes”?. Aunque las cosas han cambiado mucho: A los niños de hoy, las ilusiones les duran el tiempo que tardan en abrir un paquete. Tiene que haber muchos paquetes, pero su contenido no tiene ninguna importancia. Alguien decía que “hay abundancias que saturan en exceso, que no dejan espacio para el sueño”.

 

No queremos ser ilusos que se colocan en la fotografía detrás de un enorme pavo de plástico. El año 2004 llega, con muchas facturas manchadas de sangre iraquí y palestina, manchadas de explotación y tiranía, de discriminación e injusticia, de marginación y de miseria, de dominación y engaño,…

La fotografía de nuestro mundo es ridícula: La preocupación por la obesidad y el colesterol aparecen junto a los miles de muertos de hambre; los enormes beneficios de la Banca y de grandes Multinacionales junto a la miseria, y gente sin hogar, y muertos por el SIDA por no disponer de medicamentos, y millones de personas sin agua potable; los grandes complejos económicos invadiendo el mundo a golpe de guerras y deuda externa, al tiempo que miles y miles de personas no pueden circular por ese mismo mundo, por ser considerados inmigrantes ilegales. Total, que no parece importar mucho el número del año.

 

Y el caso es que hay felicitaciones que suenan muy bonitas:

Feliz año a quien no oculta afectos…

Feliz nuevo año a quien se niega a ser tan viejo que ambiciona tener todo nuevo: cuerpo, carro y amor...

Tengan un feliz año los mendigos que tienen vergüenza de pedir…

Sean felices las mujeres que se matan de amor y de dolor por quien no lo merece y que en el espejo se descubren tan bellas por fuera cuanto se saben por dentro…

Sea nuevo el año para los ebrios que nunca tropiezan en impertinencias, y para quien no conspira contra la vida ajena…

Feliz año para quien colecciona utopías, hace de sus manos arado y riega con su propia sangre las semillas que cultiva…

Sean muy felices los viejos que no se disfrazan de jóvenes y los jóvenes que superan la vejez precoz…

 

Alguien decía: los días se convierten en años... Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad. Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña. Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.

 

El mochuelo 

(Enero-2004)