ESA REALIDAD QUE PASA POR DELANTE DE NUESTRAS NARICES

 

Es suficiente con asomarnos por la ventana de la vida. Es cuestión de querer asomarnos, de abandonar esa jodida desidia que nos paraliza y aborrega, y de apagar la televisión que nos ciega y adormece.

¡Cuántas cosas suceden diariamente en el mundo que reclaman nuestra atención y, que de prestársela, podrían humanizarnos mucho más!.

Por eso, lo provechoso que resulta asomarse por la ventana. Bueno, pasar, pasa de todo…

 

Nos enteramos, por ejemplo, de la muerte de un mal actor, pero uno de los mayores asesinos de masas del siglo XX. Los líderes del planeta inciensan su cadáver, pero cientos de millones de africanos fueron asesinados por los dictadores que el presidente Reagan protegió y apoyó económica y militarmente (Mobutu en Zaire, Siad Barre en Somalia, Numeiry en Sudán, Doe en Liberia). Sr. Ronald Reagan, ¡Tanta justicia reciba, como muertes ha provocado!.

 

También hemos sabido de un genocidio que se está llevando a cabo en la región de Darfur, en Sudán. Sudán es el país más extenso del continente africano (tan grande como la Europa de los Quince) y es bisagra entre el mundo árabe y África negra. Allí rige una dictadura militar, presidida por el general Omar Bechir.

El caso es que, por mediación de Washington, a su vez motivado por el descubrimiento de yacimientos de petróleo,  ya se había conseguido aparentemente que finalizara una guerra de diez años, que se llevó por delante dos millones de vidas.

La región de Darfur (más grande que toda España) está dividida en tres Estados autónomos y tiene 7 millones de habitantes, a su vez divididos en una minoría de árabes (que controlan el poder, el comercio y la administración) y una mayoría de negros que son los agricultores.

El año pasado los negros comenzaron a protestar contra la dominación racista de los árabes, e incluso, formaron dos organizaciones: el Ejército de Liberación de Sudán (SLA) y el Movimiento por la Justicia y la Igualdad (JEM), que llegaron a atacar a alguna guarnición del ejército oficial. Esa fue su sentencia.

La región fue aislada del mundo (desde septiembre/2003), para proceder a un castigo masivo sin testigos. Las autoridades reclutaron a unas tribus nómadas árabes (los “janjawids”, los jinetes), expertos en sembrar terror, asesinando, violando y destruyendo cuanto encuentran a su paso. MÁS DE UN MILLÓN DE NEGROS HAN SIDO EXPULSADOS DE SUS TIERRAS Y CENTENARES DE ALDEAS Y PUEBLOS SAQUEADOS E INCENDIADOS. Se habla de más de 10.000 muertos.

Centenares de miles de refugiados indefensos siguen a la merced de los jinetes del terror, y, para colmo, con la angustia de que comiencen las temidas lluvias e inundaciones.

Numerosas organizaciones humanitarias reclaman ayuda a gritos.

El Secretario General de la ONU ha hecho un llamado urgente al gobierno sudanés para que controle a los extremistas (¡Ruega al lobo que cuide de los corderos!). Kofi Annan estuvo reunido con refugiados de Sudán y ha escuchado los relatos espeluznantes de bombardeos, saqueos, matanzas y violaciones. Funcionarios de la ONU han descrito la situación de Darfur como la peor crisis humanitaria del mundo. Annan ve posible enviar fuerzas internacionales si el gobierno no puede controlar la situación.

También ha acudido el Sr. Powell, ante las denuncias de las organizaciones negras estadounidenses contra semejante “genocidio racista”, (y no olvidemos que hay elecciones en noviembre). El Secretario de Estado norteamericano amenazó con represalias al gobierno sudanés por su apoyo a la guerrilla y por no permitir el acceso de la ayuda humanitaria. PARECE QUE NO LE HICIERON MUCHO CASO.

La OMS avisa de otros riesgos añadidos, como el cólera, la disentería, el paludismo, que pueden ocasionar la muerte de esos 1,2 millones de personas desplazadas.

¿Y Europa dónde está, por qué no habla? Por favor, un respeto, Europa bastante tiene con estar pendiente de su Eurocopa de fútbol.

 

Mientras tanto, Naciones Unidas sigue marcando fechas para conmemorar y celebrar. Por cierto, el pasado 20 de Junio fue el “Día Mundial del Refugiado”. ¡Qué poquito les cuesta poner nombres a los días, coño!

¿Qué pensarán de todo esto los 50 millones de personas, obligadas a dejar atrás sus vidas para convertirse en refugiados, en desplazados, en huidos,…?

 

A lo que íbamos, es muy provechoso asomarse por la ventana de la vida. Al menos, eso creo yo.

 

El mochuelo 

(Julio-2004)