Julio-2005

 

El cinismo de los gobernantes...también educa

 

Con poquito que alguien se salga de la inercia, de ese estado receptivo y pasivo en el que nos mantienen la televisión y los medios de comunicación, que nos dan las noticias pensadas e interpretadas, que nos marcan la realidad que tenemos que ver y los criterios para entenderla,... con poquito que alguien se salga de ahí, observará las contradicciones de nuestros gobernantes, de quienes dirigen nuestros países y nuestro mundo. Descubriremos los valores e intereses que les guían, las maniobras y teje-manejes que utilizan para distraernos, para equivocarnos, para pintarnos una realidad que no existe.

 

Ocurrió cuando el atentado en Nueva York. Inmediatamente se planteó el dilema, pero con acento en uno de sus términos: MÁS seguridad a costa de MENOS  libertad.

Algo se apuntó en ese mismo sentido cuando el atentado en Madrid.

Claramente se ha vuelto a plantear con motivo del atentado en Londres.

Para nuestros gobernantes sigue activa su jerarquía de valores, que no siempre coinciden con los de la población y la sociedad en general. Creen más en la fuerza que en el convencimiento, se fían más de la represión y el castigo, que de la justicia. Para ellos la  educación, el sentido de la igualdad, la solidaridad,...son asignaturas “marías”.

En los acontecimientos graves es cuando más se les ve el plumero a los gobernantes: ellos que hablan de libertad, quieren decir libertad para “nosotros”, no para los demás. Ellos que hablan de estado de bienestar, quieren un nivel de vida alto para “nosotros”, pero no para los demás.

Mirar a los políticos y dirigentes, escucharlos, analizar sus gestos y actuaciones, descubrir sus corrupciones y favoritismos, detectar sus contradicciones es REALMENTE EDUCATIVO.

 

Bush defiende la seguridad ante todo, seguridad contra los locos que nos amenazan y nos matan, porque nos detestan “por ser libres y demócratas”.

¿Qué os parece? Como si fuéramos idiotas perdidos, como si no supiéramos lo de las armas de destrucción masiva (las que no tenía Sadam y las que sí han arrojado los invasores). Como si no conociéramos los intereses por el petróleo y por el control de todo Oriente...

Y se invadió, se bombardeó, se destruyó Irak y Afganistán, y se maltrató a sus ciudadanos, y se torturaron y humillaron a los prisioneros, sin respetar derechos humanos ni leyes internacionales, y se hicieron con el control del petróleo, y deshicieron las infraestructuras de esas naciones,...unas naciones que anteriormente, como tantos países aliados del imperio, habían vivido sin democracia, con prisioneros, sin libertad, con muchísimas necesidades, pero sin terrorismo (Al Qaeda y Sadam Huseim eran entre sí enemigos acérrimos).

Después de tan brutales invasiones y destrucciones, es que han ido surgiendo grupos de resistencia y otros grupos terroristas que están actuando ferozmente dentro y fuera de sus países. SON NUMEROSOS LOS EJEMPLOS SIMILARES EN LA HISTORIA.

 

Es cierto que nos anonadan los brutales atentados de que hemos sido víctimas, pero ¿quién ha atizado la hoguera? Lloramos por nuestros muertos de Nueva York, de Madrid, de Londres, pero ¿quién llora por las decenas de miles de muertos de Afganistán y de Irak? ¿Qué pasa con ellos? ¿Son muertos de segunda? Los ciudadanos de Bagdad, Faluya o Basora destrozados por las bombas americanas e inglesas o por los atentados que nacieron y se multiplicaron a causa de ellas, ¿son culpables de algo? ¿Qué hicieron estas gentes para merecer tanto dolor? Se diría que se lo ganaron simplemente por el hecho de no ser occidentales, les venga la muerte de donde les venga, porque, además, pertenecen a la comunidad terrorista.(1)

Y ahora, por si fuera poco, los provocadores, esgrimen el derecho a limitar las libertades civiles y despreciar los derechos humanos con el pretexto de luchar contra el terrorismo. Libertades que tanto han costado a la humanidad conseguir poco a poco a lo largo de su historia.

Control de llamadas y mensajes telefónicos y correos electrónicos, suspensión del Tratado de Schengen, aumento de impedimentos para la libre circulación de extranjeros, allanamientos y controles en numerosos espacios sociales,... 

El camino se ha iniciado. Ahora para luchar contra el terrorismo se pretende destruir el derecho a la intimidad, el derecho a la igualdad, a la justicia, el derecho a no ser encarcelado sin acusación ni juicio, el derecho a la presunción de inocencia mientras no se demuestre lo contrario, el derecho a no ser torturado ni mantenido en condiciones infrahumanas, el derecho a no ser vejado, ofendido, amenazado por perros. ¿Cómo podremos vivir con tanta sinrazón?

 

El mochuelo 

(Julio-2005)

 

 

 

(1) Comentario de Rosa Regás en El Periódico (16.7.2005)