Lo políticamente correcto, siempre es “tibio”

 

Que si la política es un juego de intereses, que si hay que gobernar para todos, que si no se puede contentar a todo el mundo,...

Pero siempre hay beneficiados y, curiosamente, siempre son los mismos. Quizás porque la política no se ejerce como servicio al pueblo y en nombre de él, sino como un juego de poder en el que, lógicamente, los más poderosos “parten el bacalao”.

Recientes estudios de Gallup y BBC concluyen que los políticos figuran últimos en la escala de confianza en todo el mundo con sólo un 13% (en Latinoamérica un 4%).

 

Pero las balsas políticas se alteran cuando revientan los problemas de los pobres. Los políticos sufren al tener que salir del mundo de la tibieza (otros llaman diplomacia), tener que definirse y tirar piedras contra su propia imagen. Y entonces es cuando se evidencia que las ideologías reinantes no son tan distintas, que lo de izquierdas y derechas es filosofía barata, que las diferencias entre partidos se reducen a matices de lenguaje o de referencia a temas más sociales o económicos, pero que, en definitiva, todos están atravesados por la espada del neoliberalismo, todos se encuentran sometidos a los poderes fácticos económicos.

 

En España ha tomado fuerza en estos días el tema de la inmigración debido a las avalanchas de subsaharianos intentando salgar los muros o vallas de las fronteras de Ceuta y Melilla. Hay varios muertos, hay decenas de heridos, hay tiros, hay sangre. Las vallas se hacen cada vez más altas, pero en la olimpíada del hambre las plusmarcas se suceden para dar alcance a la comida.

La medida adoptada por un gobierno de “izquierdas” ha sido como las conocidas de siempre: enviar al ejército a la frontera hispano-marroquí, a los famosos legionarios. ¿Es que hay guerra con África? Al parecer hay que defenderse del enemigo, un enemigo grande pero poco identificado, que viene huyendo, a través de montañas y desiertos, del hambre.

¿Y dónde quedó lo “políticamente correcto”? Olvide las contundentes medidas de fuerza contra los miserables de la frontera y asómese, ese mismo día, al Palacio de Los Alcázares de Sevilla: Se celebraba precisamente una cumbre hispano-marroquí con la presencia del presidente Zapatero y su homólogo marroquí Driss Jetú, además de numerosos ministros de ambos países y los presidentes autonómicos andaluz Manuel Chaves y canario Adán Martín.

Un tema de esta cumbre era aclarar cómo quitarse los muertos de encima y cómo librarse de las oleadas de inmigrantes y devolverlos a su origen.

Al final de la reunión, celebraron el buen nivel de amistad y de relaciones entre España y Marruecos, se prometieron a realizar una “investigación inmediata” para aclarar lo sucedido en el asunto de  los inmigrantes muertos y el ministro marroquí del interior, Mustafá Sahel, anunció que también ellos han enviado a 1.600 efectivos de las Fuerzas de Seguridad a las fronteras de Ceuta y Melilla. Naturalmente, no faltó la foto final recogiendo las sonrisas de todos.

 

Está bien ser fiel a la voz de su amo, pero si hablamos de animales. Algunos medios de comunicación lo disimulan malamente. Por lo visto, hace unos días “El País” publicó una “carta al director” en la que se quejaban del mal uso del lenguaje con relación a la inmigración. “Asaltar” significa ataque a una fortaleza enemiga para tomarla, o atacar a alguien para robarle, o entrar violentamente en un sitio para robar. No es el caso: “Los inmigrantes huyen de la miseria y desesperanza para lograr un empleo de subsistencia que les permita sacar adelante a los suyos”.

El País, haciendo caso omiso, seguía publicando en su web: “Defensa desplegará 400 soldados en las fronteras de Ceuta y Melilla para frenar los asaltos”, “cinco inmigrantes mueren en un asalto en Ceuta”, “de madrugada al menos cinco inmigrantes han fallecido en un asalto masivo a la valla de Ceuta y Marruecos ha abortado otra avalancha en Melilla”.

¿Acaso las medidas irracionales y violentas pueden ser convertidas en razonables a golpe de justificación verbal?. Así han actuado también los medios norteamericanos con las invasiones en Afganistán, Irak,...

 

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) también ha hecho su llamado. Conocen que varias decenas de demandantes de asilo subsaharianos, que se encontraban en Rabat bajo la protección temporal del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), fueron trasladados por las autoridades marroquíes hacia la frontera con Argelia y posteriormente expulsados. 

Esta actuación, expresamente prohibida por la Convención de Ginebra de 1951, tuvo lugar después de una redada violenta en varios barrios de Rabat donde viven inmigrantes subsaharianos, y que produjo una veintena de heridos.

Estas deportaciones ilegales de solicitantes de asilo documentados se suman al cúmulo de incidentes violentos ocurridos en los últimos meses en las fronteras hispano-marroquíes de Ceuta y Melilla, con varios muertos y heridos.

Ante estos hechos, la CEAR solicita al gobierno español que extreme las precauciones y tome las medidas necesarias para evitar cualquier tipo de vulneración de los derechos fundamentales de inmigrantes y solicitantes de asilo, así como que condicione la firma de cualquier acuerdo migratorio con el reino de Marruecos al escrupuloso respeto por parte de este país de los contenidos de los convenios y tratados internacionales en materia de derechos humanos y especialmente de la Convención de Ginebra de 1951.

 

Las fotos de todas las Cumbres de políticos parecen repetidas, son mimos. Las fotos de personas famélicas o torturadas peor que animales resultan repugnantes, escandalosas, vergonzosas, acusadoras.

 

El mochuelo 

(Octubre-2005)