Mirando al 2006

 

Es cierto que mucha gente hace planes cuando el año comienza. Se manifiestan deseos, expectativas, posibles proyectos, intenciones varias,... Cada cual con su perspectiva, más o menos optimista o pesimista, se asoma desde su ventana.

 

Por ejemplo, la primera victoria de un indígena en 500 años, como ha sido el nombramiento del presidente de Bolivia, Evo Morales, alienta el ánimo de algunos latinoamericanos. Piensan que las elecciones en otros países latinoamericanos, incluida Nicaragua, pueden consolidar el giro en este nuevo año.

Ven peor las cosas por el Norte: Estados Unidos acaba de aprobar un muro de 1.100 kilómetros en la frontera con México. Un muro que rezuma impotencia, incomprensión y mucha histeria. El muro de Berlín era político, éste es racista.

Consideran que será un año definitivo en Irak. Incapaz de vencer la resistencia popular, con sus peones derrotados en las elecciones, EEUU se arruga. Como si debiera escoger entre retirarse o hundirse.

Ven a Rusia queriendo renacer como una potencia, cerrando el gas a Ucrania. El poder es el control de la energía.

Ven a China como cuarta economía del mundo y eso que apenas está empezando.

Sueñan buenas nuevas para los pueblos y malas para el imperio.

 

Algunos europeos tienen muy presente el año que acaba, ese mar de fondo áspero y sostenido, causado por varios temporales y en especial por uno con vientos huracanados que recorre el planeta y golpea, hoy aquí y mañana allí, y que tomó cuerpo en septiembre de 2001, cuando un presidente de EEUU decidió responder a una agresión terrorista, desencadenando por su cuenta y riesgo lo que llamó guerra preventiva antiterrorista, omnipresente y perdurable, en vez de recurrir a los instrumentos habituales, justos y legales, para enfrentarse a ese tipo de amenaza. Las mentiras y el engaño adquirieron carácter oficial.

Por ello ven que el año 2006 nace sembrado de conflictos, no solamente difíciles de resolver sino, en muchos casos, en vías de agravación. Ciudadanos manipuladamente amedrentados por el fantasma del terrorismo (como antes lo fueron por el comunismo) aceptan perder derechos y libertades a cambio de una imaginaria e inalcanzable seguridad.

Incontables puntos incandescentes, capaces de provocar un incendio o de propagar el que ya padecen, cubren nuestro planeta: Irak, Afganistán, Chechenia, Palestina, Pakistán, Irán, etc.

En otros casos, son países enteros que sufren los efectos de las epidemias, el hambre, la miseria y el deterioro medioambiental, y donde conviven, en íntima relación con la corrupción, gobiernos despóticos que violan los más elementales derechos humanos.

Todo ello con el beneplácito de los que, desde el mundo que se llama a sí mismo civilizado y desarrollado y en el que se toman las decisiones esenciales que afectan a la humanidad, anteponen sus propios intereses y egoísmos a cualquier anhelo de solidaridad y ayuda real a los que más la necesitan.

Perspectiva poco alentadora. Pero la Historia habla de situaciones peores y los seres humanos han sabido emerger y avanzar hacia horizontes más esperanzadores. Ojalá el 2006 fuera un escalón más en la misma dirección. (1)

 

Otro grupo de personas contemplan el 2006, desde el día a día, con los más recientes hechos sobre la mesa: El incremento, desde el día de Navidad, del número de prisioneros en la Bahía de Guantánamo que participan en una huelga de hambre, que ya se prolonga cinco meses. Son ya 84 los presos en huelga. Piden un juicio justo y que las condiciones de la prisión se ajusten a la Convención de Ginebra, y por ello están dispuestos a morir. Algunas de las 500 personas encarceladas permanecen allí cerca de cuatro años sin que hayan presentado cargos en su contra.

Numerosos indicios y advertencias abundan en que la administración Bush está ultimando el proyectado ataque militar sobre Irán. Porque ¿quién es ese país para desarrollar un programa nuclear? ¿Acaso eso no está reservado exclusivamente para los países poderosos?. Los objetivos a bombardear están definidos, se han incrementado las tareas de entrenamiento de determinadas instalaciones militares estadounidenses, se movilizarían entre 50.000 y 60.000 efectivos. El ataque implicará ante todo el uso de la aviación y unidades de operaciones especiales. Han avisado a sus aliados de la OTAN para que estén preparados. Funcionarios militares y políticos estadounidenses se están acercando a varios países en busca de apoyos para el ataque, alegando un vínculo entre Irán y “Al Qaeda”. El corte de gas a Ucrania por parte de Putin se considera una clara advertencia  de que podría cortarse a otras naciones, si apoyan el ataque estadounidense contra Irán. También China y la India reaccionarían contra ese ataque. La Unión Europea, por su parte, está dispuesta a imponer sanciones a Irán por sus programas nucleares. La historia se repite: Sólo ciertos países desarrollados pueden disponer de energía nuclear, sólo ellos son fiables para el mundo, sólo ellos pueden tomar decisiones para los demás. El resto de países son sospechosos y por tanto peligrosos. Siempre vuelve la duda, ¿Por qué Estados Unidos y Europa no reaccionan igualmente ante el arsenal nuclear de Israel? ¿Cuáles son realmente los países peligrosos actualmente y cuáles no?.

En estos pocos días del año 2006, centenares de personas han seguido muriendo en Irak en diversos atentados. Centenares de personas siguen intentando emigrar al mundo rico y son perseguidos, o fallecen en el intento. Centenares de personas siguen muriendo diariamente por hambre, por sida, o por otras consecuencias de la miseria y marginación.

Para estos observadores, el 2006 aparece como simple continuación o prolongación del horroroso año anterior.

 

Hay gente que mira el 2006 desde la esperanza contra toda esperanza. Que se resiste a sucumbir. Que, como el bambú, sienten que se doblan pero no se quiebran. Que saben que la vida es una apuesta. Saben que sus fichas están colocadas en el tablero de los desheredados, que juegan del lado de los perdedores, pero ahí siguen y desde ahí gritan. Sólo les interesa, dicen: el pan y la paz para el hambriento. ¿Para qué sirven todos los poderes del mundo si no logran ofrecer un plato de comida?.

No son disecadores de pájaros. Los quieren vivos, libres, con su vuelo arisco frunciendo los vientos, saltarines entre las flores, gorjeando melodías mañaneras,...

No temen las confrontaciones electorales de este año 2006, ni las promesas de campaña, porque prefieren eso al orden macabro de las dictaduras y al genocidio de la guerra que quiere imponer la democracia por la fuerza de las armas.

Esperan que se ocupen las calles y las plazas, desalojando a la política de sus palacios y cámaras parlamentarias y volviéndola en ejercicio colectivo de imprimir futuro al futuro. (2)

 

¿Cómo ves tú este año que comienza?. Es cierto que el año tan sólo es un número de cuatro cifras, pero ¿Cómo ves tú la situación social, en tu entorno más cercano y en el general? ¿Cuántos vivimos, cuántos malviven, cuántos sobreviven? ¿Cómo ves el futuro?...

La vida de las personas y su dignidad son dos excelentes varas de medir todo cuanto ocurre en el mundo.

¡Feliz año 2006!

 

El mochuelo 

(Enero-2006)

 

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(1) A. Piris

(2)  F. Betto