Parece mentira…y la gente se lo cree

 

Todos los acontecimientos tienen su razón de ser, se les puede buscar una explicación. Lo chocante es cuando esos hechos se encubren, se camuflan, se distorsionan, en virtud de unos intereses determinados y engañando a la gente. Este método es muy practicado por los dirigentes, los políticos, los medios de comunicación,… Pongamos algunos ejemplos de actualidad, aunque resulte problemático. Decimos problemático, porque en los grandes principios todo el mundo estamos de acuerdo, por supuesto que estamos de acuerdo, el problema es cuando bajamos a su aplicación, a los hechos, a la realidad.

Bueno, por dónde empezamos…¡hay tantos ejemplos!

 

Acaban de celebrarse elecciones al Congreso y Senado en Colombia. Al día siguiente la prensa ofrecía este tipo de titulares: “El uribismo barre en Colombia” “Aliados de Uribe arrollan en comicios legislativos en Colombia” “Los partidos que apoyaron a Uribe obtienen el 70% de los escaños”…

Si usted se cree lo que dice la prensa y lee semejantes titulares ¿qué piensa de esos resultados electorales?

Para completar este ejercicio de reflexión, añadimos unos datos que no aparecen tan claros en la prensa:

  1. Colombia sigue siendo el único país latinoamericano donde rige el bipartidismo: Liberales y Conservadores, y entre ellos se reparten las prebendas. Uribe representa al Partido Conservador. Sumando los pocos votos obtenidos por su partido, más los votos de otra serie de partidos satélites de nueva creación con “especiales” dirigentes a la cabeza, es que han obtenido esa gran mayoría de escaños.
  2. Ahora tomen lápiz y hagan cuentas: Realmente sólo han ido a votar el 40% de los votantes. Por otra parte, se ha declarado nulo el 10% de las papeletas de voto, con lo cual han votado válidamente el 30% de la población. De ese 30% restemos los votos a favor de la oposición. Y añadamos que todos los miles de empleados públicos están obligados a votar, porque se juegan el puesto. ¿Qué población realmente ha votado libremente a favor de Uribe? ¿De verdad Uribe ha sido tan arrollador como dice la prensa? ¿Es ni siquiera suficientemente representativo de la ciudadanía? Entonces, ¿por qué lo dice así la prensa? y ¿Por qué lo dice el mismo presidente Uribe?

 

El fenómeno migratorio, nos dicen, está regularizado en España, después de las medidas adoptadas: nuevo reglamento, regularizaciones, subida de las vallas en Ceuta y Melilla, aumento de controles en el Estrecho, visita del presidente a Ceuta y Melilla, conversaciones con Marruecos y aumento de las subvenciones…

Si usted se cree todo lo que dice el gobierno, en estos momentos sentirá menos preocupación con el tema de la inmigración.

Lo malo que es usted se entere de que: En Mauritania hay medio millón de criaturas esperando subirse a una patera para dirigirse hacia Canarias. Que en estos dos meses de 2006 han muerto 1.300 personas subsaharianas que no pudieron alcanzar las costas canarias; una cifra de muertos superior a todo el año pasado. Y que, además, en estos dos meses han llegado vivos a Canarias otros 2.000 inmigrantes. ¡Así que está regularizado el asunto…!

Y no digamos nada del ridículo, a principios de este mes de marzo, cuando uno de los aviones dedicados a expulsar inmigrantes, partió desde Málaga con destino a Guinea-Bissau: transportaba a 25 subsaharianos acompañados por 31 policías. Después de tres horas en Guinea regresaron a Madrid, debido a que las autoridades africanas no habían recibido ninguna comunicación de la llegada de estos inmigrantes. Cuando llegaron a Madrid, llevaron a los inmigrantes a la estación de Atocha y los dejaron en libertad. El vuelo costó 100.000 euros. ¡Verdaderamente este tema está muy organizado…! A la vista de esto, ¿Tenemos derecho a cuestionar hasta qué punto se esté cumpliendo el derecho internacional con los inmigrantes?.

 

Pues así podemos seguir con ejemplos y más ejemplos:

Si usted se cree todo lo que dice la jerarquía eclesiástica:

Pensará que es de buenos cristianos pedir que nuestros hijos tengan clases de religión y, naturalmente, unos profesores para esa materia pagados por el Estado, aunque nombrados por los obispos. ¡Pero si luego nuestros hijos ni siquiera pisan la Iglesia y les importa tres pepinos todo eso de los curas…!  Es igual, lo cristiano es que haya clases de religión en las escuelas y profesores pagados. Y además que las otras subvenciones económicas del Estado a la Iglesia no decaigan.

Igualmente pensará que uno de los problemas más graves en nuestra sociedad española es la legalización del matrimonio entre homosexuales. Ahí están los obispos manifestándose, y escribiendo notas comparando al Gobierno con Calígula, y leyendo circulares en los púlpitos,… ¡Cómo nos gustaría que los Sres. obispos mirasen un poquito hacia dentro! Qué bueno sería algo más de respeto a tantos curas homosexuales que hay en la Iglesia y que ustedes han ordenado. Qué bueno  sería cuestionarse, como acaba de hacer y reconocer la diócesis de Dublín, los numerosos casos de pederastia ejercida por varios curas católicos. Qué bueno sería preocuparse seriamente por tener al frente de algunas parroquias a sacerdotes con fuertes problemas sicológicos, cuyos feligreses merecen más respeto, y se tomaran las medidas necesarias. Ayúdennos a discernir cuáles son realmente los problemas más graves y condenables en nuestra sociedad. ¿Será que no es el mismo Dios de la Vida en el que creemos los unos y los otros…?

 

Si usted se cree todo lo que dicen los Organismos Internacionales, o los dirigentes del mundo: Podrá pensar que siempre que hablan de Derechos Humanos es que están reconociendo sinceramente esos derechos y están dispuestos a defenderlos de verdad y a toda costa.

¿Ustedes imaginan que Estados Unidos se atreva a publicar un Informe sobre los Derechos Humanos en el mundo? Pues lo ha hecho recientemente y, además, con total indecencia. Un gobierno, como el norteamericano, con sus manos ensangrentadas con sangre ajena, se permite denunciar mundialmente y en nombre de los Derechos Humanos a todos aquellos países o regímenes que no están acordes con sus intereses: Acusa la corrupción y falta de libertad de prensa en Venezuela, el control de la vida y los presos políticos en Cuba, los abusos de la fuerza policial en Argentina y en Chile, ineficiencia del sistema judicial en Brasil, las duras condiciones carcelarias en Uruguay,…y sigue haciendo acusaciones a Irán, Siria, Zimbabue, Corea del Norte,…

¡El gran invasor, el gran guerrero, el gran contaminador, el gran torturador, el gran violador de los derechos humanos y del derecho internacional… acusando a los demás de incumplimiento de esos derechos!

 

Es suficiente con estos ejemplos. Parece mentira que todo esto suceda en nuestros días. Es asombroso el descaro con el que se manipulan los hechos. Es penoso que la gente sigamos tragándonos tantas mentiras y fortaleciendo nuestro papel de ingenuos.

 

El mochuelo 

(Marzo-2006)