¿Derechos? Sí, para quien pueda pagarlos

 

Los derechos expresan la preocupación de la comunidad social y política por garantizar a todos los seres humanos que puedan vivir con dignidad. Los derechos son necesarios para vivir, sin derechos no es posible la vida humana.

Los derechos son la garantía que tienen todos los seres humanos, por el hecho de nacer, de que van a disponer de los recursos necesarios para poder desarrollar su proyecto humano personal, familiar y social.

 

Los derechos son la garantía de la libertad. ¿Cómo puede ser libre el que no tiene un techo para cobijarse, medios económicos para responder a las necesidades básicas, cobertura ante lo imprevisible de la vida, atención en la enfermedad, acompañamiento en la vejez…?

 

Los derechos tienen un límite: la disponibilidad de recursos. Si no hay recursos no hay capacidad para garantizar los derechos.

Pero si hay recursos, naturales o creados por el hombre, todos tienen un destino universal: deben llegar a todos con justicia y equidad.

Esto no es nuevo, esto no es un invento del socialismo, de la democracia cristiana o del Estado del Bienestar. Esta es una preocupación de los pueblos, una actitud de respeto a la dignidad de la vida humana. Mucho antes de que existiera el Estado en su forma actual, ya existían las leyes de pobres, o el derecho a vivir, que garantizaban las condiciones de vida posibles en aquella época.

 

Los derechos no lo serían si no desarrollan una actitud responsable en el que los disfruta; una actitud, convertida en deber, de posibilitar los derechos para TODOS.

Pero no es sólo un deber, es algo más profundo: es la responsabilidad moral de contribuir, con dedicación y esfuerzo, a que todos puedan tener garantizados sus derechos.

No debería ser necesaria ninguna coacción, ningún incentivo, ninguna penalización que obligara a ello, si así fuera necesitaremos un policía para cada persona. Es necesaria la responsabilidad moral, sentirse responsable del otro y de lo otro. Cuando esto ocurre, los derechos cumplen su función principal: EDUCAR. Los derechos educan cuando desarrollan la responsabilidad moral, cuando no lo hacen se convierten en privilegios.

 

Los bienes y servicios que garantizan los derechos no pueden convertirse en objeto de enriquecimiento para nadie, no existe un derecho a enriquecerse, existe un derecho a vivir humanamente, a convivir con otros, a crear ciudadanía con otros, a crear cooperación con otros, a trabajan por el bien común, a tener iniciativas y desarrollarlas…, pero el objetivo de todas ellas no es enriquecerse económicamente, su objetivo es el bien común, crear humanidad personal y social, desarrollar el proyecto humano y social que nos convierte en personas. La creación de beneficio es un “efecto colateral” no el fin primordial.

 

¿Quién puede discutir esto? Seguramente nadie. Podremos matizarlo, completarlo…, pero no negarlo.

Sin embargo hemos destrozado los derechos y la responsabilidad moral que deberían desarrollar. El derecho a una vivienda lo hemos convertido en un negocio. El derecho al trabajo en un suplicio precario. El derecho a la educación en un privilegio. El derecho a la vejez en una condena. El derecho a una familia en un imposible. El derecho a ser padre-madre en una carrera de obstáculos…Y todo ello mirando sólo a este primer mundo de la opulencia, en el resto, hambre, muerte y desolación.

 

Al final, todos defienden los derechos y pocos exigen la responsabilidad moral que implican: no pueden hacerlo porque la han sustituido por el precio o la sumisión.

El resultado lo hemos expresado al principio: ¿Derechos? Sí, para quien pueda pagarlos. Los demás son, comos, unos fracasados.

 

 

Este artículo es un editorial que nos ofrece Noticias Obreras en su .1425.

Un maravilloso regalo, que este Mochuelo quiere hacer suyo en todos sus términos.

Ya saben que el mochuelo no es escritor, es divulgador y goza haciéndolo. Disfrútenlo.

 

 El Mochuelo

(Febrero-2007)