No creo en los salvadores

 

Tiene guasa. Desde bien pequeñitos nos enseñaron que necesitamos “salvadores”. El “Capitán Trueno”, “Roberto Alcázar y Pedrín”, “Superman”,… Teóricamente los enemigos que nos rodean, los peligros que existen en el mundo, son tan terribles que nunca podremos combatirlos personalmente, ni siquiera grupalmente… Tienen que socorrernos los “salvadores”. Y quieren meternos en la cabeza a toda la sociedad que sin los “salvadores” nada podemos hacer ni conseguir.

Por eso es que los “salvadores” abundan:

Políticos demagogos, corruptos y expertos en promesas vacías, nos venden su partido como el único que puede solucionarnos los problemas.

Multinacionales y Monopolios económicos, exportadores de miseria por el mundo y esquilmadores de recursos naturales de los pueblos empobrecidos, nos venden a través de la publicidad un desarrollo imaginario y una felicidad basada en el consumismo.

Jerarquías eclesiásticas, incongruentes con sus mensajes e inconsecuentes en sus testimonios, nos venden ritos religiosos y recetas de moralina para tranquilizar conciencias.

Medios de comunicación, manipuladores y serviles a sus dueños, nos venden ideas y criterios como los únicos para poder pensar e interpretar la realidad.

Gobernantes y organismos internacionales nos venden democracia y progreso al tiempo que invaden países y estimulan guerras.

Teóricos de espaldas cubiertas, dueños de la verdad, ponen la solución de la vida en los libros, o en cuatro teorías para salir del paso, y condenan a los demás por tontos e imbéciles.

Mientras tanto, millones y millones de personas, dos terceras partes de la Humanidad, es decir, una inmensa MAYORÍA, malvive, sobrevive o muere prematuramente.

¡Malditos vendedores de salvación! ¡Estamos hartos de libertadores y salvadores!.

El juego de la vida y de la muerte está en otro plano; las penas y sufrimientos de la gente van por otro lado; las ilusiones y esperanzas, las luchas y rebeldías, los gozos y satisfacciones, se encuentran en la otra orilla; la dignidad de los pueblos y de los oprimidos no necesita “salvadores”.

 

Los iraquíes no quieren más liberación,  ni más democracia norteamericana que ya les ha asesinado a cientos de miles de personas.

Los palestinos no quieren más ayudas de occidente, que les mantiene sometidos a los israelíes y embargados por haber elegido democráticamente a Hamás.

Los cristianos latinoamericanos no quieren más mensajes liberadores del Vaticano, que desde hace tiempo viene condenando a todos los teólogos de la liberación, los únicos cercanos a sus problemas.

Los africanos no necesitan más filantropía occidental. Están hartos de “limpiar  las conciencias de eruditos africanistas, evangelistas y misioneros, de músicos de rock  que quieren salvar a África mediante la adopción de huérfanos y de filántropos con complejos de Madre Teresa”. Como dice Mukoma Ngugi, hasta los invasores de otros países quieren lavar su imagen en África: Cuando Tony Blair intervino en Sierra Leona se pregonó como una intervención militar humanitaria; en realidad nada cambió, todo fue una burla para esa nación, una de las más pobres del mundo.  Cuando Bush declaró en su discurso de Estado de la Unión “Nuestra labor también se basa en la verdad eterna: ‘de quien recibe mucho, se espera mucho’, y por ello debemos seguir combatiendo el SIDA, especialmente en el continente africano”, también se estaba burlando de los africanos. El propio gobierno Bush, en apoyo a sus compañías farmacéuticas, se opuso a la liberalización de las leyes de patentes que hubieran permitido a esos países fabricar o importar medicamentos genéricos muchísimo más baratos.

Los jornaleros no necesitan ser defendidos por los Sindicatos, que hace tiempo se convirtieron en simples correas de transmisión de los gobiernos de turno, quienes les compensan con grandes partidas económicas barnizadas de “sociales” (cursillos de formación profesional, pago de liberados,…). Las grandes empresas cierran, tras haberlo pactado con los sindicatos meses antes, pero los trabajadores se enteran el día que los echan a la calle.

Cada vez hay más pueblos en América Latina que rechazan el supuestamente liberador Tratado de Libre Comercio (TLC) que les ofrece Estados Unidos y que sólo sirve para aumentar su nivel de esclavitud.

 

Sigan poniendo ejemplos, sigan mostrando datos,… la realidad desenmascara a tantos “redentores y salvadores de pacotilla”.

·         ¿Por qué no hay salvadores para los inmigrantes, aunque sus remesas, por ejemplo, representan un 10% del PIB de Marruecos y del Ecuador, un 18% del PIB de Albania o un 22% del PIB de Jordania…?

·         ¿Por qué no hay salvadores para el 1,2 millones de personas que mueren anualmente en el mundo en accidentes automovilísticos…? ¿Tal vez porque se venden anualmente 70 millones de coches…?. Precisamente la automoción produce el 80% de emisiones contaminantes de CO2.

·         ¿Dónde están los salvadores de la naturaleza…?. El primer grupo petrolero del mundo (Exxon Mobil) tiene como objetivo de su campaña mediática “demostrar la insensatez del protocolo de Kyoto”. Por ello ha escrito 500 artículos periodísticos e intervenciones televisivas a razón de 10.000 dólares por intervención.

·         ¿Acaso están en Rusia los defensores de la igualdad…?. Desde la llegada del capitalismo: han mejorado su nivel de vida el 15-17% de los rusos; se han mantenido igual el 30-35%; han empeorado su nivel de vida el 50%.

·         ¿Por qué no contrastamos por costumbre las palabras con los hechos…?. África recibe anualmente de los países europeos, en subvenciones al desarrollo, 1.200 millones de euros.  Compárenlo con las donaciones que hizo una sola empresa, Coca Cola, “la chispa de la vida”, en la campaña presidencial de 2004 en Estados Unidos: 550.000 dólares (70% para los republicanos y 30% para los demócratas).

África tiene una población de 680 millones de personas y recibe de Estados Unidos 4.500 millones de dólares al año, mientras que Israel (con 6 millones de habitantes) recibe 3.000 millones. ¿Y, además, qué es eso comparado con los 624.000 millones de dólares que el gobierno norteamericano ha presupuestado para gastos militares de 2008…?

Oxfam añade un detalle: por cada dólar entregado en ayuda a África, los donantes reciben dos dólares de vuelta. Con que sólo aumentara un uno por ciento el comercio con África se reportaría 70.000 millones de dólares al continente, lo que significa cinco veces más que toda la ayuda que recibe y la condonación de la deuda externa.

 

No creo en los salvadores. Sí creo en que las personas saben dar respuestas en la vida, saben hacer frente a las vicisitudes diarias y, en esa misma medida, tienen cultura.

Sí creo en la capacidad de organizarse la población civil y los pueblos, para defender sus derechos y defenderse de los caciques y “salvadores”.

Sí creo en el poder que tenemos como ciudadanos, como electores, como consumidores, como trabajadores, como creyentes, como marginados,… Nuestras campañas, nuestros boicots, nuestras acciones u omisiones, nuestras palabras y gestos, tienen una enorme fuerza de cambio. Los que están arriba, en el poder, no son nadie sin el apoyo de la ciudadanía.

 

El mochuelo

(mayo-2007)