Etnocentrismo

 

Un fenómeno generalizado en todas las épocas y partes del mundo. Alguna reflexión se podrá hacer en este breve espacio. El título lo sugirió el amigo Juan Barrilero.

Se trata de una tendencia natural a sobrevalorar la propia cultura despreciando las demás. Los valores, creencias y costumbres propias se consideran superiores y mejores que las de los demás que aparecen de esta forma como inferiores, menos humanos o salvajes. (1)

            En situaciones de conflicto entre culturas, las creencias etnocéntricas de superioridad suelen vincularse a sentimientos de desconfianza y temor y se acompañan de acciones diseñadas para limitar el contacto con miembros del otro grupo y para ejercer discriminación. Todo ello muy relacionado con los prejuicios, la intolerancia y la xenofobia.

         Una modalidad es el Eurocentrismo: la mirada del mundo a partir de la experiencia europea occidental, donde las ventajas o beneficios para los europeos y sus descendientes, se buscan a expensas de otras culturas, justificando esta acción con paradigmas o normas éticas que proclaman beneficios universales para todos. “Todo el mundo progresará, si nosotros nos adueñamos de los recursos naturales del Tercer Mundo”.

         En definitiva, hegemonías culturales consideradas de rango superior que se imponen a otras, distorsionando la realidad cultural y social mundial e ignorando o suprimiendo la existencia de una pluralidad de culturas.

 

El etnocentrismo:

El descubrimiento y conquista de América, junto al genocidio de indígenas, se justificó con la necesidad de civilizar y cristianizar a los indios salvajes; la colonización, tráfico y explotación de esclavos africanos iba a aportar progreso y modernización a África y al mundo entero; con la invasión y masacres de Irak se le llevaría la liberación y la democracia; para defender el monopolio de la verdad, el Vaticano impone al resto de cristianos del mundo una religión occidentalizada y romanizada;… Se puede formar una larga lista de ejemplos del pasado y del presente.

 

Eurocentrismo:

La activista iraní Shirin Ebadi recibió el premio Nobel de la Paz 2003.

         En su comunicado de concesión, el Comité Nobel subrayó su esperanza en que "el pueblo de Irán se sienta feliz de que por primera vez en la historia uno de sus ciudadanos haya sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz"...

¿A qué viene esa frase de “referencia histórica” del premio precisamente para una cultura tres veces milenaria?

         Hace unos años, cuando una asociación libia entregó un premio internacional por su contribución a la paz a Roger Garaudy, nadie del gobierno salió diciendo que “esperaba que el pueblo francés se sintiese feliz por ser la primera vez en la historia que uno de sus ciudadanos hubiese sido galardonado con el premio x”. De haberlo hecho, los franceses se lo hubiesen tomado como una broma de mal gusto. Pero no lo hubiera sido.

         En el caso de Irán no hubo el menor recato al hacerlo, siendo tal vez el país con una historia cultural más rica del planeta (junto a China), con una tradición filosófica y literaria de primer orden a lo largo de tres milenios.

         Destacaron durante la entrega que se trataba de una mujer luchadora por los derechos humanos en Irán, situando así en primer plano la violación de los mismos en aquel país. ¿Es que en el “Primer Mundo” todo va bien, como si los derechos humanos de los musulmanes y de los inmigrantes no estuviesen siendo constantemente vulnerados en Francia, en España o en Estados Unidos?.

         La premio Nobel insistió en su discurso en que los derechos humanos y el Islam son compatibles. El Islam concede muchos más derechos a los individuos que los planteados por la “declaración universal de los derechos del hombre”. Más bien deberíamos meditar si los derechos humanos son suficientes hoy en día, si no esconden una visión tendenciosa de la humanidad y sus derechos y deberes. No es que los derechos humanos no están bien: es que son insuficientes. ¿Por qué? Porque son administrados por unas instituciones poco humanas, porque los derechos humanos son solo para los ciudadanos reconocidos por algún estado, lo cual equivale a decir que los marginados o sin papeles no son humanos. Y así se los trata.

 

Etnocentrismo y derechos humanos:

¿Quién nos ha nombrado a los países occidentales e industrializados como los BUENOS de la película?

¿Con qué derecho juzgamos y manifestamos una absoluta intolerancia ante los islamistas u otras culturas “por no respetar los derechos humanos”?

¿Por qué, antes de juzgar y condenar a los otros, los democráticos occidentales no leemos la lista completa de los derechos humanos y comprobamos hasta qué punto la estamos cumpliendo con nosotros mismos, con los marginados de nuestros países y con los inmigrantes que llegan?.

Sí, sí, repasemos uno por uno esos derechos de la lista…

         Por cierto, unos derechos que se formularon en Occidente y se impusieron para toda la humanidad. En el campo de los derechos humanos, uno de los principales problemas ha sido el etnocentrismo cultural e ideológico: Las raíces legales y políticas de la primera generación de derechos humanos (derechos civiles y políticos) fueron formuladas por Occidente (Inglaterra, Francia y Estados Unidos) como respuesta a los reclamos que motivaron los principales movimientos revolucionarios de finales del s. XVIII. La segunda generación (derechos económicos, sociales y culturales) fue abordada en Naciones Unidas e incorporada en 1948, cuando la mayoría de los países del Tercer Mundo estaban bajo control colonial.

         Se trata de universalizar un sistema particular de valores y un modelo de civilización occidental liberal, “basado en el derecho natural”, sin un consenso universal. Otras concepciones alternativas de derechos humanos y dignidad humana, que aún estaban en evolución (por ejemplo, el derecho al desarrollo), encontraban una feroz oposición en los enfoques tradicionales occidentales.

         Y el problema se agudizó cuando se abordaron los derechos de tercera generación (basados en el proceso de descolonización, para incentivar el progreso social y elevar el nivel de vida de todos los pueblos) y el surgimiento de la lucha por un Nuevo Orden Económico Internacional. Se promovieron a partir de los años setenta.

         Todas las sociedades manifiestan concepciones de la dignidad humana y de los derechos humanos. Si queremos que la noción de derechos humanos sea viable como concepto universal, será necesario analizar las diferencias en las concepciones culturales e ideológicas de los mismos y el mutuo impacto.

 

El etnocentrismo y sus justificaciones:

En Occidente se juzga al resto de países en nombre de la democracia y con nuestros criterios de democracia y de derechos humanos.

         ¿Cuál democracia? ¿La de “votar, callar y ver la tele” que dice el humorista?

         “La democracia que conocemos, para las mayorías es apenas democracia electoral y aún con todas las restricciones impuestas por el capital y sus medios de comunicación. No es democracia económica, ni social, ni étnico-cultural. No es democracia participativa; es, como mucho, delegada o representativa; pero ¿representativa de qué intereses y delegada con qué controles?...Es el gobierno de las multinacionales, por las multinacionales y para las multinacionales…Es una democracia que empalaga y que indigna” (2)

         ¿Por qué presumimos tanto de democracia en Occidente? ¿Por qué nos vemos en la obligación de imponerla a otros países como Irak? Después de cinco años de invasión, Bush acaba de calificar la guerra de Irak como “una guerra noble, justa y necesaria”.

         ¿Por qué, sin embargo, hacemos compatible la democracia con otros países tiranos y canallas, cuando median intereses económicos?

         ¿Por qué no revisamos nuestros criterios democráticos? Nuestra democracia controlada (control llevado al extremo en Estados Unidos). Democracia que considera como ciudadanos de segunda a las minorías étnicas o culturales. Democracia que convive con el aumento y extensión de la pobreza y la exclusión en el mundo. “La globalización económica es totalmente antidemocrática” (J.L.Sampedro). Democracia invadida por los valores del Mercado: la búsqueda del lucro y del beneficio particular corrompen las relaciones sociales y justifican la injusticia y la desigualdad social; alientan el consumismo y la destrucción de la Naturaleza y la vida en general; producen el problema del sentido de la vida social (hacia dónde vamos y cómo).  Los viejos dicen que: “se nos subió el dinero a la cabeza”.

         ¿Por qué no analizamos nuestra historia democrática? ¿Es que en España nos convertimos todos en demócratas por decreto en 1978? ¿Cuál es nuestro nivel personal de democracia, y el de nuestros queridos padres, y el de nuestros maravillosos hijos?

“Vivimos en una época de barbarie. Se desintegra la civilización occidental… El símbolo de esta barbarie es la guerra de Irak. Allí fueron vulnerados los valores de la civilización. El ataque preventivo no fue más que el ataque del más fuerte, se aplicó la ley de la selva, y eso va contra todos los principios. Y ahí está lo de Guantánamo, el trato de los prisioneros que degrada a quienes los guardan. Se degradan los organismos internacionales... Ahora todo esto se hace con un cinismo total”... (3)

Etnocentrismo y relativismo:

Entonces, si todas las culturas son respetables, ¿todo vale? ¿Hay que respetar también las salvajadas existentes en cualquier cultura? Esto es lo que llaman llevar hasta el extremo el relativismo cultural.

         No hay por qué aprobar el infanticidio, el canibalismo, el genocidio o la tortura. No hay por qué aprobar holocaustos,  Guantánamos, etnocidios tribales... Efectivamente se acepta que hay algunos valores internacionales de justicia y moralidad. (4)

         Pero de igual manera hay que tener en cuenta la historia humana y el proceso de hominización.Todos los sistemas de cultura tienen sus valores y sus rasgos deben ser evaluados y explicados dentro del sistema al que pertenecen. Todo rasgo cultural es tan digno de respeto y consideración como los demás.

         ¿Por qué exigimos un respeto a nuestros procesos personales y sociales y no respetamos estos procesos en otras culturas? “Las mujeres árabes están más en la calle que antes, intentando recuperar su espacio perdido, integrándose en la vida social, económica y política. Los obstáculos son muchos, pero las voluntades se notan en cualquier charla con ellas. El conservadurismo está perdiendo terreno, pero lo hace en la medida en la que podemos imaginar lo que significa el cambio social, siempre lento y sujeto a vaivenes”. (5)

         ¿Qué hace que una acción se considere como buena o como mala? Las normas morales son el resultado de la historia y la experiencia de una sociedad que llegan a convertirse en características incorporadas a la cultura.

         ¿Pero cuál es el límite de lo culturalmente permisible y tolerable? Sólo dentro de la circunstancia y del contexto espacio-temporal e histórico podremos encontrar algún resquicio de respuesta.

         Desde luego, hay sobrados motivos para que en Occidente hablemos con más humildad, más prudencia, más tolerancia y menos prepotencia y, mucho más, cuando nos atrevemos a juzgar a otras culturas diferentes. Entre otras razones, porque nadie, especialmente en las ciencias sociales, puede arrogarse el monopolio de la verdad, la posesión de todas las explicaciones que dan razón de las diferencias en el desarrollo alcanzado por unas naciones y otras. Tal vez por eso, la búsqueda continua de nuevas explicaciones nos acerque más a la verdad y nos haga más humanos.

 

¿Indicios o incógnitas?    

         ¿Tiene algo que ver con el etnocentrismo el pensamiento único, liberal, unidireccional, enlatado, despojado de reflexión, que predomina y se nos impone a través de los medios de comunicación?  ¿Alguna de las tertulias de la radio o TV, encargadas de crear opinión, se desmarca de los criterios del liberalismo económico? ¿Algún medio oficial se desvía de la doctrina o directrices marcadas sobre Cuba, Bolivia, Venezuela, Ecuador, o cualquier otro país emergente que se distancie de los intereses de Estados Unidos y de Europa?

         ¿En nombre de qué un español considera intolerable el machismo exacerbado y la sumisión de la mujer marroquí, cuyo símbolo es el uso del velo? ¿Su falta de valores democráticos se debe a que “son hijos de la miseria con el apoyo de la religión”? ¿Los repudiamos en nombre de la democracia y de los derechos humanos? ¿Tenemos idea de la cantidad de valores maravillosos existentes en esa cultura?

         ¿Es que en España no hay machismo ni asesinatos de género…? Más de 18.000 mujeres extranjeras en España son víctimas de la explotación sexual cada año, aunque el número de casos identificados "no representa ni la mitad de los existentes", según dice el informe de FMP este pasado 25 de marzo. ¿Y en el Ejido, en Huelva, en el Levante, en Cataluña,…no se trata a muchos emigrantes como esclavos y viven como animales hacinados en naves? ¿O los derechos humanos no son iguales para todas las personas?

         Qué curioso: el pañuelo comenzó a ser considerado símbolo de sumisión de la mujer musulmana durante la época colonial”.

         “Entre el final de los años cincuenta y el principio de los ochenta, las marroquíes dejaron en su gran mayoría de llevar el velo. Llevaron chilaba y mantuvieron la cabeza sin cubrir. A raíz de la revolución iraní y los discursos demagógicos de Jomeini, el velo volvió a hacer aparición. Mi madre, mi hermana, mis primas, siguieron sin cubrirse la cabeza, salvo con algún hermoso pañuelo para mantener recogido el cabello. En cuanto a la cara, jamás volvieron a tapársela. En una veintena de años, las cosas han cambiado mucho. Cuando asistí a la Universidad de Rabat (1965) ninguna estudiante acudía a clase con la cara tapada ni con chilaba. El ambiente entre jóvenes de ambos sexos se parecía al de los años cincuenta en España o en Italia. Hoy el panorama ha cambiado. La mitad de mis primas van a la universidad con vaqueros y la otra con vestido largo y velo en torno a la cabeza. Ya no es un asunto de tradición, sino de actitud, un modo de marcar la propia identidad cultural. Es una actitud de rechazo. El año pasado visité Túnez para dar algunas conferencias en liceos y facultades. Ninguna joven llevaba velo”.

         “Muchos pedagogos no están por la prohibición tajante, al estilo francés, cuanto por la educación para la igualdad y por el ofrecimiento de instrumentos de mediación, para que aquellas pocas chicas que ahora visten velo en España puedan quitárselo en el momento en el que ellas tomen tal decisión. El nivel de integración está relacionado con la simbología identitaria. Por eso consideran más positivas las medidas educativas e integradoras, si queremos luchar en pro de la laicidad y de la igualdad de género. Porque la cuestión no es el velo, sino la discriminación de la mujer, lleve o no lleve velo. La prohibición de un plumazo sirve mejor, si lo que queremos es sentirnos muy satisfechos de nuestra laicidad y nuestro igualitarismo, eliminando signos visibles (externos) de lo contrario. Por cierto, ¿los ataques a nuestra laicidad han venido por el velo de las chicas musulmanas, o más bien nos vienen de parte de los obispos y del Partido Popular?”.

         “Y es que la visión occidental del Islam en general ha sido desde siempre distorsionada, siempre fue una visión donde prevalecen poder, prepotencia y ambiciones de dominación. En la época medieval los occidentales notaban que el Islam era una religión de libertinaje y ahora es una religión de integristas y fundamentalistas.

Todos estos clichés estereotipados perduran hasta el día de hoy. Jamás un historiador occidental habla de las mujeres escritoras, místicas, jefes de estado, fundadoras de universidades, que han hecho la historia islámica. Es que no es exótico…, pero también esa es la prueba del machismo universal. No hace falta recordar que la misoginia es la cosa mejor compartida en el mundo”. (6)

         ¿Qué sentido tiene nuestro criterio de clasificación de los inmigrantes? ¿Nos parece justo definir a colectivos enteros por simples anécdotas particulares o por tópicos? Los tópicos sirven para reforzar las propias convicciones, pero no explican la realidad. ¿Tal vez se aceptan mejor unos colectivos inmigrantes que otros, porque se adecuan mejor a “nuestra” cultura? Por cierto, los rumanos pertenecen a la comunidad europea desde enero de 2007.

         ¿Por qué se consideran invasores a los inmigrantes? ¿Acaso no están ocupando puestos de trabajo y condiciones rechazadas por los españoles? ¿Acaso no han salvado sectores económicos “amenazados”, y han cubierto el sector de servicios domésticos y cuidado de los ancianos, y han ayudado al crecimiento del sector clave de la construcción, y al crecimiento del PIB,…? ¿Acaso no han beneficiado el índice de edad, y han sido determinantes en el paso del crónico déficit del sistema de Seguridad Social a un superávit que se ha consolidado en estos años? ¿Por qué negamos los estudios oficiales que demuestran que las personas inmigrantes aportan a las arcas de la sanidad pública más de lo que reciben? ¿Por qué se achaca a los inmigrantes el aumento de la delincuencia, si, según el Ministerio del Interior, son menos del 30% los detenidos de países extranjeros? 

         En octubre de 2007, el Comisario europeo Marco Frattini propuso facilitar la inmigración de profesionales cualificados, para cubrir nuestra carencia de médicos, enfermeras, maestros, investigadores, ingenieros, etc. Se les animaría a abandonar sus países, otorgándoles derechos que se les niegan a los demás emigrantes, como la obtención de autorización de trabajo (tarjeta azul) en 30 días, permiso de trabajo también para su consorte, sueldos garantizados y libre desplazamiento por todos los países europeos. Cada año se van de África 20.000 profesionales cualificados. ¿No quedamos en que esto significa un tremendo perjuicio a esos países que han soportado la carga de la educación y ahora se ven privados de la muy necesaria aportación social de profesionales competentes?

        

“EL OJO SIEMPRE MIRA PARA FUERA, PERO NO PARA DENTRO”. ¿Por qué juzgar y condenar con tanto orgullo y poderío a otras culturas, si nosotros por dinero somos capaces hasta de aceptar al cocodrilo como animal de compañía?

        

El mochuelo 

(marzo-2008)

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(1)    Wikipedia

(2)    P. Casaldáliga

(3)    Jose Luís Sanpedro

(4)    Kottak

(5)    Ahmed Hijazy

(6)    Son muy interesantes los Estudios e Informes sobre la mujer en la cultura árabe e islámica de Jalima Zouhar,

      Miguel Pajares, Ahmed Hijazy, Asma Lamrabet, Fátima Mernissi, Frantz Fanon y Tahar Ben Jelloum, entre otros. 

(7)    a en entender el lenguaje