¡Están tan lejos…!

 

En la escuela de la modernidad enseñaron que todo se compra y se vende, todo se mide y se calcula,… La gratuidad, la generosidad, la solidaridad no son rentables, por lo que deben ser apartadas del mercado social.

Mi regalo de boda será equivalente al que la otra persona me hizo el día de mi matrimonio. Acudiré al entierro, si ese muerto acompañó en su día a mi difunto. Se hacen favores con facturas a cobrar posteriormente. El cariño y la amistad son suplantados por el cumplimiento (cumplo y miento).

La solidaridad se mide por distancia… la desgracia de un familiar o de un paisano es totalmente distinta a la de un  inmigrante o a los muertos de un país desconocido.

Ahí estamos,…en ese mercado de valores.

 

La última conocida, otra más, otra catástrofe, otro fenómeno “natural”, un ciclón bautizado con el nombre de “Nagris”, arrasó al sur de la antigua Birmania, ahora Myanmar.

Ese país está por allá, más o menos cerca de China, Tailandia, Océano Índico,…En todo caso, MUY LEJOS de nuestro mundo occidental.

En ese país fue donde, en el pasado septiembre, hubo una fuerte represión de las manifestaciones pacíficas de monjes y ciudadanos que se unieron.

En esta ocasión, han conseguido encontrar fácilmente a los culpables del tsunami Nagris: Por supuesto, no se habla del cambio climático ni nada de eso (cuya responsabilidad puede salpicarnos a todos), ni tampoco de la miseria en la que viven millones de birmanos. La culpa total y absoluta es del régimen militar birmano que no avisó a tiempo a la población para huir del lugar.

Los medios de comunicación, como siempre, se entretienen con los recuentos: ya hablan de 80.000 personas muertas, más de 40.000 desaparecidas, cientos de miles de personas perdieron sus hogares, ciudades enteras arrasadas, hambrunas, infecciones, incomunicación, cosechas destrozadas (Birmania se abastecía de arroz, su dieta básica, y exportaba 400.000 toneladas anuales),…

A continuación cada medio occidental contará las toneladas de auxilio que envía su generoso pais y cada ministro de exteriores comunicará públicamente que ningún compatriota allí residente se ha visto afectado. Suficientes buenas nuevas.

Quedó aplazado el referéndum, previsto para finales de mayo, que podría iniciar la caída de la dictadura militar vigente durante 46 años. La catástrofe en Birmania se llevó vidas, casas y también los sueños de democracia. 

Sus vecinos de Bangladesh sufrieron algo parecido en noviembre. En aquella ocasión, muchas vidas se salvaron gracias a disponer de un efectivo sistema de alerta. La Junta Militar birmana no puso esos medios, la misma que ahora se resiste a aceptar la ayuda internacional. Tal vez porque un jefe militar que se digne no acepta órdenes ni de la Naturaleza.

Los medios de todo el mundo han publicado la noticia. Hombre, sentir se siente, pero están TAN LEJOS…

 

La naturaleza habla aunque nos hagamos los sordos. Les tocó a los birmanos, pero nosotros no somos más inocentes que ellos.

La naturaleza está harta: ¿Es siempre ella la culpable absoluta? ¿Los fenómenos son realmente “naturales”, o están siendo provocados por nuestra contaminación y salvaje explotación de los recursos naturales? ¿Tiene la naturaleza especial inquina contra las poblaciones más pobres, o, más bien sufren más las más indefensas?

Los sordos del “progreso” y del “desarrollo” ríen sarcásticamente, al tiempo que están serrando la rama que les sostiene.

La naturaleza no cesa de lanzar mensajes: ella no es un objeto de propiedad, sino una fuente de vida, una madre…y está malherida y maltratada.

Avisa desde lejos y desde cerca: tsunamis, huracanes, oleadas de calor, alteración de las estaciones, sequías, inundaciones… “Con el aumento de la polución, las plantas reaccionan aumentando sus proteínas y generando más y nuevas alergías”.

Los habitantes de los países desarrollados somos tan tontos de capirote que seguimos abusando de la naturaleza y pensando que los desastres “naturales” sólo pueden suceder LEJOS, MUY LEJOS…

Una botella de agua de litro comprada genera hasta 600 veces más CO2 que un litro de agua del grifo. Por ejemplo, en Gran Bretaña el negocio del agua embotellada mueve 2.670 millones de euros al año.

No somos inocentes: “Podemos constatar que el 80% de lo que se produce en el mundo es esencialmente superfluo (Rigoberto Lanz)

 

Una ola amenazante parece recorrer el mundo. El alza de precios de los alimentos amenaza con hambre. Es la maldición de los pobres: Si los precios bajan se arruinan, si suben también.

La subida del petróleo abrió la puerta a los biocombustibles. Los granos de cereales que antes llenaban estómagos, ahora llenan tanques de automóviles. Prima la alimentación de los coches a la de las personas.

La ola amenazante tiene una segunda pata: la especulación financiera. Los especuladores compran, venden y acaparan las actuales existencias de alimentos. Su avaricia insaciable es responsable del 30% de la explosión de los precios. Consiguieron convertir el hambre en negocio.

La tercera pata son las políticas aberrantes del FMI. Para pagar una deuda externa mil veces pagadas, el Fondo Monetario Internacional obliga a los países pobres a desarrollar exclusivamente cultivos de exportación que amortigüen dicha deuda. Los hambrientos tienen prohibido producir comida. ¿Por qué nunca el FMI impuso políticas de ajuste a Estados Unidos, si este país tiene una deuda externa superior a la de todo el Tercer Mundo junto?

La FAO anuncia los consecuentes resultados: En el último año el trigo se ha encarecido un 130%, el arroz un 74%, la soja un 87% y el maíz un 53%.

         “Si en Europa una familia dedica un 10% de su presupuesto a la alimentación, en el mundo en desarrollo esa proporción puede llegar al 90%...Millones de personas pueden morir de hambre en los próximos meses…Las revueltas del hambre que han tenido lugar ya en 37 países van a intensificarse, y el número de personas afectadas por la malnutrición va a aumentar en los próximos cinco a seis años” (J. Ziegler)

Los estómagos llenos inhabilitan para entender la palabra hambre. El olor del carburante nunca huele a sangre de malnutridos. El progreso y desarrollo de Occidente no sabe que la inanición de centenares de millones de pobres del mundo es criminal e innecesaria.

Las urgencias de los ricos se solucionan en occidente con móviles y dinero. Los pobres no pueden tener urgencias, tal vez por eso no necesitan atención; no tienen derecho a reclamar ni a nada; son seres condenados por la vida…y, además, están TAN LEJOS…

 

Excelente noticia no publicada

Los poderosos del mundo desconocen un  detalle: la fuerza de la dignidad es invencible.

Les llaman ‘voces rebeldes’ porque defienden las relaciones humanas horizontales de la solidaridad y reniegan de las relaciones verticales de la dominación. De éstas últimas dice Galeano que los de arriba miran hacia abajo y sólo ven enanos, los de abajo miran hacia arriba y ven gigantes.

Rebeldes porque denuncian la beneficencia esclavizante que suplanta los derechos. Rebeldes porque abogan por una solidaridad que se guía por la dignidad y no por la distancia.

 

El mochuelo

(mayo-2008)