Derechos Humanos: 60 aniversario de qué…?

 

La Declaración de Derechos Humanos se proclamó en 1948, tras la Segunda Guerra Mundial. Los vencedores lo consideraron conveniente. Las “declaraciones” siempre fueron la especialidad de los políticos.

Primero fue el “reconocimiento” de la igualdad básica de las personas, con la abolición de la esclavitud. Después, la “protección” de los derechos políticos de las minorías (raciales, de género). Paralelamente surgieron los derechos humanitarios, con la Convención de Ginebra para prisioneros de guerra, las víctimas de calamidades, etc. La tercera generación de derechos básicos se refiere a la educación, a la vivienda.

    - ¿Cuándo ocurrió todo esto?, preguntó ignorantemente…

Recortes de prensa del 2008 contaban al ignorante interrogador: que actualmente existen millones de niños esclavos, y mujeres e inmigrantes esclavos…que miles de mujeres son asesinadas por ser mujeres, miles de inmigrantes pobres expulsados y discriminados por ser pobres,…que el número de refugiados y desplazados internos en todo el mundo alcanzó a finales de 2007 la cifra récord de 37,4 millones (ACNUR), que se han multiplicado las víctimas civiles en las guerras, que cada año aumentan las víctimas por catástrofes en los países más pobres,…que casi mil millones de personas en el mundo viven en asentamientos o tugurios, que 1.500 millones de niños y adultos siguen siendo analfabetos,…

 

Libre mercado

Tras la Declaración de los Derechos Humanos, ha sido el líder de la “libertad”. El Capitalismo cambió de nombre (Neoliberalismo) al adoptarlo como hijo único. Extraña libertad del mercado, que está totalmente dominado por los más poderosos.

Lo explicaron los técnicos: los gobiernos deberán dar dinero y libertades a los ricos y, después, de manera “misteriosa”, terminarán llegando a los pobres.

La mitad de la población mundial (más de 3.000 millones de personas), que vive con menos de dos euros al día, confirma que efectivamente es un “misterio”.

Libre comercio, libre competencia, un mercado independiente…¡salvo error u omisión!

Astuto libre mercado que privatiza los beneficios y socializa las pérdidas. En nombre de la libre competencia, condena toda intervención de los gobiernos que pueda limitar sus negocios y beneficios. Pero si se aminoran los beneficios de las grandes multinacionales, el mundo entra en crisis.

Contrariamente a los mandamientos neoliberales, los dos gigantes hipotecarios, Fannie Mae y Freddie Mac, acaban de aceptar 140.000 millones de euros de dinero público inyectado por el gobierno estadounidense. Antes ya había sido rescatado con 29.000 millones el Banco Bear Stearns. Todas las Bolsas del mundo dieron saltos de alegría.

“Misteriosamente” no hubo rescate ni ayudas públicas para más de 1,2 millones de familias estadounidenses que no pueden pagar las hipotecas y están viendo cómo sus hogares son embargados. 

La injusticia, como la irracionalidad, suelen vestirse de “misterio”.

 

Globalización

Es el tercer capítulo de la historia del capitalismo, dice Alberto Moncada. El primero fue el capitalismo de Estado, el colonialismo, ejercido por Estados poderosos sobre otros más débiles, para apoderarse de sus riquezas, generalmente mediante el uso de la fuerza (España con América, Inglaterra con la India, Bélgica con el Congo,…)

El segundo capítulo lo constituye la protección de los Estados a las grandes empresas (EEUU protege con su ejército los intereses de la United Fruits en Centroamérica, a la ITT en Chile llegando la CIA a provocar el golpe de estado y la muerte de Allende, a las petroleras en todo Oriente Medio,…)

En la Globalización, el tercer capítulo, los protagonistas son las empresas multinacionales protegidas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, para prevalecer sobre los intereses de todos los Estados. Nadie les eligió, pero ejercen el poder supremo en el planeta. Gozan de la más amplia libertad del capital, de paraísos fiscales, de libertad para la explotación de países,…

La Asamblea de la ONU se va debilitando proporcionalmente a la prepotencia de las multinacionales. La ONU es depositaria del poder legal internacional sólo teóricamente. Sus entidades como UNICEF, UNESCO, ACNUR, FAO,…carecen de medios y de legitimación real para ejercer sus funciones y permanecen inermes contemplando el creciente proceso de deterioro y desigualdad de la población mundial. La ONU se limita a hacer “declaraciones” como en su día hizo la de los Derechos Humanos.  Las Naciones Unidas pierden credibilidad.

Se puede creer en lo que no se ve, pero nunca en lo repulsivamente evidente.

 

Lógicas

La lógica neoliberal explota insaciablemente, a costa de lo que sea (naturaleza, sectores empobrecidos, pueblos subdesarrollados,…). La lógica de los derechos humanos reclama que los bienes comunes (la calidad del aire que respiramos o del agua que bebemos) no deben ser objeto de negocio, de privatización, o de especulación.

Frente a la lógica capitalista, que todo lo fía al principio de la libertad de mercados, y la privatización, insaciable en su proceso de acumulación, la lógica de los derechos humanos denuncia la enorme desigualdad producida entre personas y entre pueblos por el neoliberalismo, y su injusta explotación y dominación que mantienen a poblaciones enteras en la miseria y en la esclavitud.

Para la lógica del mercado los seres humanos son útiles sólo como mano de obra o como consumidores: los improductivos sobran, son desechables (ancianos, niños, minusválidos, marginados y miserables). La lógica de los derechos humanos defiende a los seres humanos como sujetos de derechos e iguales en dignidad.

Resulta fácil reconocer la confrontación inevitable entre ambas lógicas, la del mercado y la de los derechos humanos. Tremendamente más difícil es tomar partido por la segunda.

 

Disfraces

         En el campo de los derechos humanos, las contradicciones requieren camuflaje. Lo que se declara ha de parecer que se realiza; el terrorismo de Estado debe parecer defensa de la democracia y de la libertad; las injusticias deben aparecer como desajustes o exigencias del mercado;…

         En Octubre, la Unión Europea aprobará el Pacto Europeo sobre Inmigración y Asilo: con la “inmigración escogida” se pretende importar los recursos humanos cualificados de países no comunitarios, cerrando las puertas al resto de aspirantes a emigrar. Un concepto utilitarista, en función exclusiva de los propios intereses, es acompañado con una explicación en la que se dice lo contrario: Que se está mirando por el interés de los países de origen. Por eso la  importación de mano de obra cualificada se hará con carácter ‘temporal’ ¡para no promover la fuga de cerebros! Importa siempre ocultar el sentido real de las injustas medidas.

         “Dije una verdad con voz entrecortada y nadie me hizo caso. Mentí elegantemente y me quisieron hacer presentador del telediario”. El poeta Ferrán Fernández desvela una de las claves del éxito mediático. La mentira pública y publicada. Una tras otra. Sin vergüenza y sin límite. Hay que asomarse a los periódicos, sí, pero sólo para ver lo que ponen, lo que dicen que nos pasa. Y basta. Las cosas importantes de la vida, sus verdaderos protagonistas, crecen, luchan, escriben y sueñan en otra parte, lejos de los grandes medios. El periodismo agoniza. No sirve. No enseña. Toca inventar algo nuevo, afirma Gorka Andraka.

         El cambio climático, fruto de la contaminación humana, no debe aparecer nunca como causante de los huracanes; éstos aparecerán como simples fenómenos naturales, que siempre afectan “asombrosamente” a los más débiles e indefensos.

         Hay países que necesitan organizar muchísimos más juegos olímpicos para poder ocultar las tremendas transgresiones de derechos humanos que en ellos se cometen.

         Mucho más que el tabaco, la desigualdad mata: una niña nacida en África Central aspira a vivir cuarenta años, pero si nace en Tokio vivirá hasta los ochenta. En Suecia sólo muere por embarazo o parto una mujer por cada 17.000, pero en Afganistán lo hace una de cada ocho. La OMS afirma: “La injusticia social provoca la muerte de un número enorme de personas”. En 1980 los ingresos de los países ricos multiplicaban por 60 los ingresos de los países más pobres. Tras 25 años de globalización neoliberal, esos ingresos multiplican por 122 los de los pobres. Si la desigualdad mata, se trata por tanto de un asunto criminal, que debe someterse a la justicia. No son, pues, exigencias o efectos del progreso y del desarrollo. Las soluciones tienen que ver con la justicia y la distribución, no con el aumento de policías.

         Tras 60 años de la Declaración de los Derechos Humanos, ¿cuáles serán los tres negocios más lucrativos y ejemplares de nuestro mundo moderno? Por orden riguroso: El tráfico de armas, la prostitución y el narcotráfico. Tremendamente rentables, enormemente sigilosos. Los cinco países con mayor poder en la ONU, con capacidad de veto en el Consejo de Seguridad, son lo mayores productores de armamento. La prostitución moviliza unos cuatro millones de personas en el mundo y reporta anualmente ganancias entre 5 y 7 billones de dólares (los españoles gastan 50 millones de euros cada día en prostitución). Más de setenta Paraísos Fiscales blanquean, con anuencia de los gobiernos, inmensas sumas de dinero negro procedente de los narcos y de las grandes multinacionales; si se acabase con el narcotráfico, la economía norteamericana, por ejemplo, descendería más del 20%.

         Disfraces que ocultan innumerables víctimas inocentes…

 

Sesenta años después de la Declaración de los Derechos Humanos:

En México se inventan chips antisecuestro, pero no hay chips antimiseria.

Los inmigrantes pierden su identidad antes de entrar en Italia, quemándose las yemas de los dedos para no ser identificados.

Los valores de la bolsa priman escandalosamente sobre los valores éticos.

El consumo nos consume.

Sobre cimientos de injusticia se levantan muros de injusticia. Un mundo amurallado.

Las bombas siguen matando hambrientos, enfermos, ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades y la ignorancia.

Según miles de millones de inocentes: ¡Hay poco que celebrar!

¡Sesenta años, y parece que fue ayer!

 

No aceptes lo habitual como cosa natural.

Porque en tiempos de desorden,

de confusión organizada,

de humanidad deshumanizada,

nada debe parecer natural.

Nada debe parecer imposible de cambiar.

                                 Bertolt Brecht  

El mochuelo

(septiembre-2008)