El terrorismo, un tema para la reflexión

 

Cada año estábamos acostumbrados a sufrir, o simplemente lamentar si residíamos lejos del problema, una serie de catástrofes achacadas a la Naturaleza: algún que otro terremoto, alguna erupción volcánica, algunas riadas e inundaciones, etc. Naturalmente (¡con perdón!), siempre fueron catástrofes que ocasionaron más muertes y desgracias en las zonas menos protegidas o más marginadas, en aquellos lugares donde las viviendas son tan endebles como las propias vidas.

Ese tipo de “catástrofes naturales” continúan sucediendo. Recientísimas son las inundaciones en la isla Sri Lanka o el terremoto de Argel, que se han llevado por delante millares de vidas.

 

Pero algo parece haber cambiado, porque el fenómeno más comentado últimamente es la llamada “oleada de atentados terroristas”, que incluso algunos pretenden considerar también como otro “fenómeno natural” del que hay que defenderse y eliminar cuanto antes (hablan de él como el “eje del mal”).

Lo de “natural” suena a guasa en este caso, porque no es precisamente la Naturaleza la culpable de semejante fenómeno, sino otros los motivos y los causantes.

Por todas partes aparecen “terroristas”: Irak, Filipinas, Chechenia, Arabia Saudí, Marruecos, Israel,…

  

Otros comparan este fenómeno terrorista con un virus, con una epidemia semejante a la neumonía atípica procedente de China. Tampoco parece muy dichosa la comparación, por cuanto las causas no son tan desconocidas como en el caso de la neumonía atípica. Antes al contrario, hay gente que consideran el llamado “fenómeno terrorista” como una respuesta ‘equivocada’ a otras actuaciones represivas, como una consecuencia de la tiranía ejercida anteriormente contra un pueblo o una región, como una última salida al haber sido cerrados todos los caminos de participación, como una explosión de rabia y rencor contra un régimen o un sistema explotador,…

Dicen que “el terrorismo, todos los terrorismos, son los síntomas de conflictos no resueltos. Nunca podrán ser vencidos si antes no se aborda la resolución de los conflictos políticos, económicos y sociales que los sustentan”.

 

Y, por otra parte, están los que dudan de la definición de terrorismo, o mejor, que están en desacuerdo con la definición de terrorismo proveniente del imperio norteamericano y sus aliados. Y más en desacuerdo aún con la interesada aplicación de terrorismo que hacen esos gobernantes. En este colectivo se encuentran muchas personas que rechazan el terrorismo, porque rechazan TODOS LOS TERRORISMOS, incluido el “terrorismo de Estado” que en tantos lugares del mundo se está ejerciendo y con total impunidad. Preguntan, ¿Acaso  el núcleo central  causante del terrorismo actual no reside en la injusta y continuada ocupación de los territorios palestinos por Israel? ¿No es esto terrorismo de Estado?

 

El asunto requiere reflexión, ¿no les parece?

 

El mochuelo

(15.6.2003)