Terquedad y esperanza

 

Este es nuestro SALUDO DE COLEGAS en los días finales del año 2008.

 

FELICITACIONES  a todas las personas amantes de la vida y sus fuentes y sus sueños.

 

FELICIDADES a quienes  resisten al destructor libre mercado, que privilegia a unos pocos y excluye a la inmensa mayoría de la humanidad.

 

Esta web de ‘MIRADA SOLIDARIA’ cumplirá este año su décimo aniversario. Ahí seguimos. Somos aficionados a la terquedad y a la esperanza.

A cuantas personas se relacionaron con Mirada Solidaria, les agradecemos sus colaboraciones, sugerencias, comentarios y el uso del contenido de la web.

Nos alegramos de formar parte de tantos grupos de gentes que están utilizando estos instrumentos tecnológicos para dar libertad a las palabras y a los sentimientos.

Felicidades, porque la comunicación no haya podido ser monopolizada por unas cuantas grandes compañías. Felicidades a las redes alternativas.

Sencillamente, seguiremos. Ya saben, más divulgando que creando, más provocando que dogmatizando, más desde la óptica solidaria global que de andar por casa.

Muchas gracias.

 

Nuestra felicitación la embellecemos con un poema de Gioconda Belli:  ‘SOBRE LAS VENTAJAS DE SOÑAR…’

 

 

Soñar no cuesta nada.

Contrario a cuanto ejercicio hoy se nos recomienda,

no requiere de zapatos, ni ropa adecuada.

No nos pide sudar o quemar calorías.

Ni calcular el posible daño o provecho

para nuestra salud.

No es tampoco un hábito

cuya repetición pueda conducirnos a cáncer del pulmón

o de cualquier otra parte del cuerpo.

 

Soñar no daña la ecología,

ni atenta contra la capa de ozono.

No aumenta el colesterol,

ni fomenta la crueldad contra los animales.

Soñar no afecta los reflejos,

ni causa daños congénitos.

No es dañino para las mujeres embarazadas,

ni inhibe la lactancia materna.

Soñar es un deporte barato.

No requiere de equipo sofisticado,

ni de constante y agotador entrenamiento.

 

No se puede decir, sin embargo,

que no cause riesgos al corazón.

Sin embargo, hasta el momento,

no se ha encontrado base científica para

contraindicar los sueños.

Aunque los argumentos en favor de su extinción

se fabrican a diario.

 

Yo sostengo que soñar continúa siendo una práctica

subversiva,

con una deliciosa, pero lícita, peligrosidad;

un hábito difícil de erradicar,

cuya ternura y perseverancia

sigue teniendo la innata capacidad de conmover

y abrir ranuras, por pequeñas que sean,

en corazas bien armadas y aparentemente impenetrables.

 

Si quiere practicar una actividad de bajo costo,

bajo riesgo, y sin ninguna susceptibilidad a las altas y bajas

del mercado,

le aconsejo soñar,

y no permitir que nadie lo convenza

de que no sigue usted siendo dueño, al menos,

del inmenso poder de su imaginación

 

  El Mochuelo

(diciembre-2008)