Quienes siguen esta página web saben perfectamente

que venimos terqueando con el tema de Irak.

Si quieren, pueden considerarlo un pique. También puede ser un gesto solidario

y una manera de denunciar tanta desvergüenza demostrada.

Al fin y al cabo, es un derecho al pataleo contra otra estrategia mediática :

Siguiendo una vieja costumbre, los mandamases del mundo utilizaron su estrategia

de montar una campaña durante cinco o seis meses, a través de sus medios de comunicación, para “justificar” y convencer a la opinión mundial

de la necesidad de una “guerra contra Irak” y, después, con el terreno abonado,

proceder a hacerla efectiva. Así, pues, sigamos terqueando.

 

Insistimos: MENTIRAS Y VERDADES SOBRE IRAK

 

Las mentiras se contaron por decenas: Ni Irak fue responsable de los ataques del 11 de septiembre, ni Irak y Al Qaeda trabajaban juntos, ni Irak adquirió uranio en África para reconstituir su programa de armas nucleares, ni Irak pretendía importar tubos de aluminio para desarrollar ese tipo de armas, ni Irak conservaba vastos arsenales químicos y biológicos, ni Irak tenía 20 misiles que podían cargarse con elementos químicos y biológicos capacitados para amenazar a las fuerzas británicas en Chipre,  ni Sadam Hussein tenía medios para desarrollar cepas de viruela, ni los inspectores de la ONU respaldaron las acusaciones estadounidenses y británicas, ni las inspecciones anteriores de desarme por parte de la ONU fracasaron, ni Irak obstruyó la labor de los inspectores de armas, ni Irak podía lanzar un ataque con armas de destrucción masiva en sólo 45 minutos, ni Blair disponía de un importante “informe dudoso” sobre ocultamiento de armas en Irak, ni la guerra ha sido un paseo como se dijo a la opinión pública norteamericana y británica, ni hubo resistencia en Basora como anunciaron los aliados, ni se encontraron armas de destrucción masiva tras interrogar a científicos iraquíes como se publicó,… y así podríamos continuar con una enorme sarta de mentiras lanzadas por Bush, Blair y Aznar. ¡Qué menos que estén produciendo escándalo tantos embustes que fundamentaron tan cruel invasión!.

 

Las verdades son simplemente una copia de lo que está ocurriendo: La invasión y ocupación de Irak está saliendo más cara, el doble de lo calculado en dólares (4.000 millones por mes) y en vidas humanas. Los señores Blair y Bush han tenido que admitir que han utilizado información falsa para justificar una guerra interesada, engañando a sus ciudadanías, a la ONU y a todo el mundo. Lo que los invasores han llamado “guerra” y han declarado como “terminada” no está terminada, continúan las muertes y la destrucción y el hambre y el miedo (20 personas son asesinadas diariamente en Bagdad). Dos grandes colectivos apoyaron a Bush en la elección presidencial, las grandes petroleras y los industriales armamentísticos, y ambos están muchísimo más contentos que las miles de familias iraquíes que, entre los cascotes de sus casas arrasadas, lloran la pérdida de algún ser querido. Un grupo de académicos norteamericanos y británicos estiman que la cifra real de civiles iraquíes muertos puede rondar los 10.000. Con sendos millones de barriles de petróleo a Repsol-YPF y a Cepsa pagan los señores de la guerra la ayuda moral y humanitaria que el Gobierno Aznar dio a la invasión de Irak, y el trabajo de policía militar que ejercerá en aquellos desiertos, bastante menos que los seis millones de barriles que Repsol-YPF tenía ya contratados con Sadam. El jefe de inspectores de la ONU, Hans Blix, acusó al gobierno estadounidense de “presionar a los inspectores para que incluyesen un lenguaje más dañino en sus informes” y de haber sido objetivo de una campaña de calumnias. Estados Unidos, el país más empecinado en los últimos 12 años de mantener el embargo contra Irak, es el mismo que ha conseguido una nueva resolución del Consejo de Seguridad para que inmediatamente se levanten dichas sanciones y se otorgue a Estados Unidos y Gran Bretaña el control de los ingresos petroleros iraquíes para financiar la reconstrucción de lo que destruyeron las dos guerras, quitándole a la ONU dicho control para el programa “petróleo por alimentos”. El día 1 de Mayo, Bush llegó al portaaviones y discurseó a sus soldados refiriéndose a la operación como “una victoria en la guerra contra el terrorismo”, pero él hace caso omiso de la multitud de voces que le tildan de “imperialista que genera terror en todo el mundo”. Una coalición de abogados y grupos pro derechos humanos preparan una propuesta para acusar a Estados Unidos por crímenes de guerra, pero Estados Unidos rechaza la jurisdicción de la nueva Corte Penal Internacional (CPI) y ha presionado a la ONU y a países en particular para que concedan inmunidad a los soldados norteamericanos (60 países les han garantizado que no denunciarán a los estadounidenses), e incluso ha retirado su apoyo económico a 35 países que no le han respaldado. Pero, además, los EEUU pueden estar tranquilos, porque el fiscal del Tribunal Penal Internacional (TPI) acaba de comunicar públicamente que este Tribunal de la Haya carece de “competencias para juzgar los abusos en la guerra de Irak, porque ni EEUU ni Irak son estados signatarios del Tratado de Roma”, y no importa que ante dicho Tribunal ya se hayan recibido 16 denuncias sobre abusos de las tropas anglo-norteamericanas, y no importa que hasta se publiquen fotografías de tratos vejatorios y métodos crueles como el meterles las cabezas en bolsas a los iraquíes detenidos.  Sólo unas han sido las armas de destrucción masiva utilizadas en Irak, las que han empleado las fuerzas aliadas (las miles y miles de bombas racimo con uranio empobrecido). Cada día preocupa más en Norteamérica que sigan muriendo sus soldados en Irak (ya son más de 200), no tanto les preocupa las miles de víctimas de civiles iraquíes, o esos más de 1000 niños iraquíes heridos o muertos por las bombas abandonadas en zonas residenciales, y para nada sirven las reclamaciones de UNICEF “para que limpien las áreas urbanas de armamento militar peligroso con la misma rapidez que lo hicieron con respecto a la industria petrolífera”. También aquí podríamos continuar otra enorme sarta de verdades que evidencian que las guerras son uno de los instrumentos más necesarios para el imperialismo y sus intereses.

 

Nos vale como cierre el lamento dolorido del padre del periodista Julio Anguita, asesinado en Irak: “Malditas sean las guerras y los canallas que las apoyan”.

 

El mochuelo

(8-10-2003)