Octubre-2001

 

 

LA VERDAD ES LA UNICA REALIDAD

 

Del otro lado de la reja está la realidad,

de este lado de la reja también está la realidad;

la única irreal es la reja;

la libertad es real aunque no se sabe bien
si pertenece al mundo de los vivos,

al mundo de los muertos, al mundo de las fantasías o

al mundo de la vigilia, al de la explotación o de la producción.
Los sueños, sueños son; los recuerdos,

aquel cuerpo, ese vaso de vino, el amor y
las flaquezas del amor, por supuesto,

forman parte de la realidad;

un disparo en la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos,

aquellos gritos irreales de dolor real de los torturados

en el ángelus eterno y siniestro en una brigada de policía cualquiera
son parte de la memoria,

no suponen necesariamente el presente,

pero pertenecen a la realidad.

La única aparente es la reja cuadriculando el cielo,

el canto perdido de un preso, ladrón o combatiente,

la voz fusilada, resucitada al tercer día en

un vuelo inmenso cubriendo la Patagonia;
porque las masacres, las redenciones, pertenecen a la realidad,

como la esperanza rescatada de la pólvora, de la inocencia
estival: son la realidad,

como el coraje y la convalecencia del miedo,

ese aire que se resiste a volver después del peligro
como los designios de todo un pueblo

que marcha hacia la victoria
o hacia la muerte, que tropieza, que aprende a defenderse,
a rescatar lo suyo, su realidad.
Aunque parezca a veces una mentira,

la única mentira no es siquiera la traición, es
simplemente una reja que no pertenece a la realidad.

 

Francisco Urondo (Cárcel de Villa Devoto, abril de 1973)