Diciembre-2001

 

N.Y.

 

Aquí no baja el viento,

se queda aquí en las torres,

en las largas alturas,

que un día caerán,

batidas, arrasadas de su propia ufanía.

Desplómate, ciudad, de hombros terribles,

cae desde ti misma.

Qué balumba

de ventanas cerradas,

de cristales, de plásticos,

de vencidas, dobladas estructuras.

Entonces entrará,

podrá bajar el viento

hasta el nivel del fondo

y desde entonces no existirá

más arriba ni abajo.

Rafael Alberti, 1980.