Mayo-2003

La guerra

La sombra de la guerra
nos cubre como sábana mortuoria.
Un nuevo delirante
insiste en repetir la vieja historia
Voraz, alucinado,
arenga ya a sus huestes obedientes
goloso y fascinado
demoníaco, afila ya sus dientes
y chasquea la lengua
saboreando la sangre de niños inocentes,
de hombres y mujeres
que pagarán el precio exorbitante
de sus sueños enfermos
de poder y riqueza sin medida.
Loco y necio asesino
se cree mensajero de Dios mismo.


Irak

Porque nada ha cambiado.
Porque siempre es lo mismo
una, cien veces, mil,
se repiten los mismos argumentos
para ocultar el objetivo vil.
El discurso canalla y prepotente
que varía según sea el momento,
nos lleva sin remedio hacia el abismo.
Marionetas sumisas y obedientes
bailamos al compás de los tambores,
algunos, aún rebeldes y valientes,
no se dejan vencer por sus temores.
Pero se hará lo que quieren los señores
que desplegando, burda, una comedia,
nos mandan a vivir en la Edad Media.
Y saldrán los "plebeyos" por el mundo
a defender con su carne y con su sangre
el pozo de petróleo más profundo.

Celina Vautier

72 años
Buenos Aires, Argentina