Diciembre-2005

 

En las paredes

 

(Se trata de dos preciosos fragmentos, uno de Miguel Hernández y otro de José Tuvilla, que han sido leídos muchas veces: El primero colgado en la pared de Javierito Fajardo y el otro en el Palacio de las Naciones Unidas)

 


No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?

              Miguel Hernández

 

 

 

Epílogo

 

Algún día los hombres,

descubiertas todas las cerraduras y desarmadas

sobre la arena caliente,

ensayadas de nuevo las palabras como jacintos

tiernos en la boca,

cerradas todas las heridas de la sangre

sin cauce,

fundidas las armas y los bordes del odio,

abiertas las fronteras del humo y del asfalto,

unidas todas las manos de pájaro en un vuelo,

sabrán

de la plácida caricia de la paz.

 

        José Tuvilla