poemas6

CUANDO YO CAIGA

Cuando yo caiga, como fruto maduro del árbol de la vida,

dejadme allí mismo, donde yo caiga,

para que me abrace el sol y el viento y la luna

que la vida me devore, dentellada a dentellada.

Que cada uno recoja el amor que me dio:

la luz, su luz; el agua, su agua;

la tierra, su ceniza; su espíritu, el viento.

Que coja cada uno lo que le corresponda.

Pero que no me oculte la codicia humana

en la mazmorra de los muertos, en una jaula sagrada

aferrada a un recuerdo, llorando como un niño

que no quiere devolver lo que se le prestó.

(...)

No me cubras de tierra ni me metas en un nicho.

Si no quieres mirarme, llévame a campo abierto,

déjame contemplar el cielo para irme repartiendo

entre todo lo que quiera llevarse algo de mí:

Un gusano, una mosca, un pájaro cualquiera...

hasta que me consuman por amor regalado

para empujar la vida soñando pero libre,

que cada uno recoja lo que me dio prestado.

Así, cuando yo caiga, dejadme caído

para retomar a la vida allí donde yo caiga.

RAMON SAMPEDRO (falleció el 12 de enero de 1998)