Abril-2008

 

 

BAJO LA LLUVIA AJENA

 

No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país,

no a la fuerza.

 

La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.

 

Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran

y nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que

aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.

 

Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de

kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares

y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche,

duelen de noche bajo el sol.

 

 

                            Juan Gelman, (Roma/14/5/80)