Octubre-2008

 

 

Me indigno de que me crean indigno

 

 

Sí, estoy rojo de dolor
pero también de cólera porque no puede ser
que las auroras sirvan sólo para despertar
a la misma pesadilla y que los ojos
se abran sólo para gritar no quiero
ahogarme en este llanto de luceros fofos,


o que las manos encallezcan de no hacer nada
para agarrarse a golpes con el obeso presente
y hacerlo parir el porvenir,


o haber nacido para olvidar
los recuerdos apagados por el último disparo
de la traición, a sabiendas de que el vino
en odres viejos siempre es mejor
porque sirve de ejemplo.


Y porque no puedo creer
en esos dioses falsos que se esfuerzan
en dorarnos la píldora y seguir embarazándonos
de miedo, seguros como estamos de que nadie
es dueño de la verdad y menos del que pregona serlo
porque la verdad no se dice sino se hace
y no nace sino se hace con cada latido
del trabajo.


Sí, estoy rojo de amor
pero también de odio por los golpes recibidos
desde hace siglos por los que creen que la piedra
es de acero y aunque lo fuera qué se han creído
que no duele el honor la dignidad o la vergüenza?

Sí, y por eso, liberando a la poesía de su aura núbil,
me cago en la puta que los parió.

 

            Julio Carmona  (Perú)