pueblos11  (Junio-2000)

 

 

Los países del tercer mundo han reembolsado ya cuatro veces lo que debían

A pesar de tratarse de un tema de suma gravedad, como lo es la Deuda Externa, se incluye aquí un breve resumen de voces y reacciones sucedidas con motivo de algunas noticias ambiguas publicadas desde finales de 1999.

Titulares de prensa hacían referencia a los acuerdos entre los países más industrializados del Mundo para condonar la deuda externa que padecen los países más empobrecidos del planeta. "Condonar" es la acción de perdonar o remitir una deuda que fue suscrita de forma justa y consensuada. Desde la "Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa" rechazaron este término, ya que transmite una idea equivocada de lo que la realidad ha mostrado. Desde el estallido de la crisis de la deuda externa de 1982 los países del Tercer Mundo han reembolsado cuatro veces lo que debían, para acabar encontrándose actualmente 3,5 veces más endeudados. La deuda está pagada con creces.

Un dato inquietante: Mientras los intereses que se soportan en los países enriquecidos rondan entre el 3 y el 5%, los PVD (Países en Vías de Desarrollo) asumen créditos a tasas comprendidas entre el 10 y el 15%.

Se han propuesto algunas soluciones desde gobiernos, entidades financieras e instituciones multilaterales (FMI, BM) de los países ricos: En 1994, en la reunión del G-7 (jefes de Estado de los 7 países más industrializados del mundo) en Nápoles se aprobó "la condonación del 67% de la deuda bilateral" y la voluntad de concretar nuevas medidas para la reducción de la deuda de los países más empobrecidos. Dos años después el FMI (Fondo Monetario Internacional) propuso la reducción de la deuda externa a un nivel "sostenible", pero aplicable sólo a países altamente endeudados y que se comprometieran a cumplir estrictas y muy discutibles políticas económicas. La llamativa pero polémica noticia se ratificó y amplió en la reunión del G-7 el 19 de junio de 1999 en Colonia, cuando el porcentaje de anulación de deuda se elevaba al 90%.

¿Qué hay de verdad en esas concesiones?

1. La reducción del 90% de la deuda bilateral sólo afectará a 41 de los 150 países más empobrecidos, con problemas para la devolución de la misma. ¿Y los demás? Se excluyen países como México, Brasil o la India.

2. La reducción del 90% de la deuda bilateral sólo afectará a aquella parte de la deuda contraída antes de la primera renegociación realizada en 1985. E. Toussaint mostró las limitaciones de esta concesión en el Encuentro Internacional de Economistas celebrado en La Habana el pasado mes de enero: ...si suponemos que un país africano posee una deuda total con países del Norte y entidades bancarias de 3.000 millones de dólares, y de ellos únicamente 800 millones son deuda bilateral, el 90% de anulación recaería sobre aquella parte de esos 800 millones de dólares suscritos con anterioridad a 1985. Dicha cifra rondaría los 300 millones; por lo tanto, el país vería condonados 270 millones de dólares, es decir, tan sólo un 9% del total de su deuda externa ( lo que representa solamente perdonar el 1,2% de la deuda de todo el Tercer Mundo).

A pesar de los deseos expresados en Nápoles en 1994 por el G-7, la deuda de los países empobrecidos sigue creciendo. Naciones como Zambia, Etiopía o Níger están dedicando como media, dos veces más a pagar la deuda de lo que emplean conjuntamente en sus políticas de salud y educación. Este pago recae por tanto sobre los sectores de renta más baja de la sociedad que ven cómo sus necesidades básicas quedan sin cubrir. El descenso en las rentas derivadas de la exportación debido a la caída de los precios de materias primas ( principal fuente de divisas), el incremento progresivo de los tipos de interés de los nuevos préstamos y la reducción en el flujo de capitales hacia esos países, dificulta la devolución de una deuda sangrante que obliga a sus gobiernos a la aceptación de planes de reestructuración de sus economías.

La solución requiere sin duda algo más allá que la abolición de la deuda externa y es un cambio en el orden económico y social a nivel mundial, un orden más equitativo y solidario. Las prometedoras medidas de solución acordadas por el G-7, sólo han servido para realizar una operación de estética ante una opinión pública sensible con los países del Sur. Debemos ser conscientes de que quien realmente estamos en deuda con el Tercer Mundo somos los países enriquecidos a su costa. La deuda del Tercer Mundo se deriva de una situación injusta. Muchas son las personas que reclaman  que la abolición de la deuda sea un hecho, para que los países más empobrecidos tengan la oportunidad de definir su propio desarrollo económico y social.