enero-2001

Siempre fue un país abierto, un "puerto franco", un lugar de blanqueo de dinero de origen oscuro, un espacio de todos menos de su ciudadanía...Su territorio fue partido por un Canal que interesaba a EE.UU., su moneda fue sustituida por el dólar, su territorio destinado a base militares... Hablamos de Panamá. La represión continúa.

 

PANAMÁ:  La ley 44,  MÁS TRAMPA QUE LEY

 

Una vez cancelado el proceso de reversión y transferencia oficial del Canal por parte de EE.UU., rápidamente el capital transnacional y sus aliados internos se propusieron como tarea inmediata incrementar la velocidad de circulación de "sus mercancías", mediante la ampliación y "modernización" del Canal.

La palabra clave "modernización" está amparada por la Ley 44. A través de esta ley y otros mecanismos se va a garantizar que los beneficios de la "modernización" caigan en manos del capital transnacional y sus interlocutores, mientras que el costo del faraónico proyecto será para el pueblo panameño.

 

Básicamente la "modernización" del Canal incluye, hasta ahora, la ampliación del Corte Gaillard (192 metros de ancho en las rectas y 222 metros en las curvas, con un costo de 200 millones de dólares) y la construcción del tercer juego de esclusas. Esto garantizaría el paso de embarcaciones en ambas direcciones durante las 24 horas del día.

No obstante, la velocidad de tránsito depende directamente de la cantidad de agua necesaria para los esclusajes: Si se duplica el número de barcos, también se duplica la cantidad de agua necesaria, agua dulce proporcionada por los embalses del lago Gatún y Alajuela. El Canal demanda unos 2.420 millones de galones de agua dulce cada día, lo que equivale a 44 esclusajes diarios. Millones de hectolitros de agua dulce que se tiran al mar. Paradójicamente, distritos limítrofes al Canal no pueden abastecer semanalmente de agua a sus pobladores.

 

La construcción del tercer juego de esclusas permitirá el tránsito de más y mayores buques. Esto supondrá la ampliación de la cuenca hidrográfica que actualmente tiene una extensión de 339.639 hectáreas. ¿Consecuencias?: Todo el proyecto se privatizará y privado será el servicio de potabilización de agua, privado será el abastecimiento de agua, privada será la producción de energía eléctrica, privada será la distribución de esa energía. Será un gran negocio para quienes se encuentren en el poder y para quienes otorguen las concesiones.

Y todo esto respaldado por la inconsulta y determinista Ley 44 que admite la ampliación de la Cuenca. Esta ampliación abarcará los distritos de La Pintada, Penonomé, Capira, Donoso y Chagres, donde serán creados embalses artificiales y represados los ríos Indio, Caño Sucio y Coclé del Norte. Los tres embalses provocarán la inundación de 400 kms2. de tierra cultivada, con un impacto directo e indirecto en 100.000 panameños, ubicados en las áreas más empobrecidas del país.

 

Como es vieja costumbre, se otorgó a la Autoridad del Canal de Panamá, sin mediar debate alguno, los terrenos, bosques y aguas para la "modernización" del Canal, sin embargo, como contrapartida, no se elaboró ninguna ley, decreto o documento que establezca a los campesinos la indemnización debida por perder sus tierras, sus cosechas, sus viviendas  y sus formas de vida, que rehicieron luego de ser expulsados hace años de las planicies.

El Tercer Juego de Esclusas tendrá un costo de 7.000 millones de dólares en 10 años. ¿A pagar por quién?. El dinero se aportará con préstamos de las instituciones financieras, pero será el País el que deberá pagarlo durante 40 años, en conjunto con la deuda externa. El problema no es cómo se paga la modernización del Canal, sino quién y por qué se tiene que pagar una obra que no será para el beneficio de los panameños, sino, antes al contrario, se convertirá en el eslabón más fuerte de la cadena de endeudamiento del país, resultando beneficiada apenas la Oligarquía y burguesía panameña.

 

Ante la X Cumbre Iberoamericana, celebrada los días 17 y 18 de noviembre pasado en Panamá, acudieron más de mil campesinos delegados de diferentes comunidades, para reiterar su compromiso de defender sus vidas y luchar contra la inundación de sus tierras: ¡Sí a la vida, no a la inundación!  ¡Los campesinos/as de Coclé, Capira y Colón también somos panameños!  ¡Lucha campesina y nacional, contra la nueva cuenca del canal!  ¡La nueva cuenca del canal, una propuesta criminal!.

 

Todo un conjunto de trampas y mentiras: El administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) había prometido el 5 de marzo del 2000 que "la participación comunitaria sería la base de cualquier solución  en la cuenca hidrográfica; que los planes y programas que pudieran surgir allí podrían traer grandes beneficios a los habitantes del área, preservar el medio ambiente y propiciar el desarrollo sostenible a largo plazo en la región". Pero todo, una vez más, se está haciendo, tanto por parte del gobierno como de la empresa privada, como si en la región afectada no estuvieran ni viviendo ni trabajando desde siempre, miles y miles de hombres y mujeres campesinas.

¿Cómo valorar, por otra parte, el enorme e irreversible daño ecológico con la represa de tres importantes ríos, o con el vertido de millones de hectolitros de agua  dulce al mar, o con la inundación de miles de hectáreas de cultivo?

 

Es preciso gritar que Panamá es más que un canal. La desconfianza de los campesinos está más que justificada. La alternativa es clara: o Panamá panameñiza totalmente este canal y este territorio, o el canal va a acabar canalizando enteramente al pueblo y territorio de Panamá, convirtiendo irracionalmente el medio en fin y el fin en medio. ¿Cómo no hacer nada para impedir esta enorme injusticia? Los campesinos se resisten a desaparecer y, para existir, no les queda otra solución que luchar: Luchar por tener un lugar en donde vivir, en donde la dignidad de los seres humanos y de la tierra que habitan esté por encima del afán de lucro y ganancia que tratan de imponer las leyes del actual sistema de globalización neoliberal.

 

DESDE PANAMÁ NOS HACEN UN LLAMADO A LA CONCIENCIA INTERNACIONAL, que volteemos la mirada hacia ellos y les ayudemos a ser consecuentes con el país que son.     

 

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