Noviembre-2001

El 24 de julio pasado aparecía una noticia de dolor de un pueblo

que, como otras noticias similares, perderían todo valor

después del 11 de septiembre.

Se confirma que el dolor de los pobres no cuenta como el dolor de los ricos.  

 

El ACNUR no dispone del presupuesto necesario

A partir de septiembre más de 155 mil refugiados saharauis pueden dejar de recibir todo lo indispensable para vivir

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el PAM (Programa Mundial de Alimentos) necesitan 1´2 millones de dólares mensuales para poder seguir asistiendo a los 160 mil refugiados saharauis que viven desde hace 26 años en el desierto argelino de Tindouf, a la espera de una solución política. Esta situación de emergencia humanitaria se debe a que el ACNUR ha tenido que reducir sus gastos debido a su dramático déficit presupuestario.

El recorte de más de 660 mil dólares que ha tenido que llevar a cabo el ACNUR significa que muchos refugiados no recibirán ropa ni nuevas tiendas. Ante esta grave situación se han tenido que anular la construcción de nuevos pozos de agua y la distribución de hornillos para cocinar así como combustible. Como consecuencia de la imposibilidad de comprar nuevas tiendas de campaña por parte del ACNUR ( éstas se estropean con facilidad dadas las condiciones climáticas) éste les ha facilitado telas e hilos para que ellos mismos hagan las reparaciones y más concretamente para que lo realicen las mujeres que son las que suelen llevar a cabo estas tareas.

Asimismo el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA) también ha reducido en un treinta por ciento sus ayudas a los refugiados saharauis no pudiendo suministrar este mes las raciones de aceite vegetal, ni legumbres, fuente importante de proteínas para esta población. Esta escasez de alimentos puede empeorar de forma dramática en septiembre a menos que los fondos necesarios lleguen inmediatamente.

Hasta ese mes el ACNUR y el Programa Mundial de Alimentos podrán paliar parcialmente la situación gracias a las aportaciones hechas recientemente por Holanda, Suecia y Francia.

Urgen tres mil toneladas de alimentos

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas necesita tres mil toneladas de víveres para suministrar a esta población vulnerable que no puede llegar a ser autosuficiente dadas las condiciones desérticas en las que viven. Los refugiados saharauis dependen completamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir y como es habitual en estos casos, los sectores de la población más afectados son los de las mujeres, niños y ancianos.

Por esa razón el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados y el Programa Mundial de Alimentos quieren mantener y si cabe mejorar un proyecto que ayude a estos refugiado actuando de forma primordial en los sectores del agua, alimentación, educación, salud-nutrición, producción agrícola y atención sanitaria. Nuestra intención es poder comprar los alimentos in situ para abaratar costes.

Hay que recordar que los refugiados saharauis llegaron a Argelia en 1976 y 1979 tras la invasión del Sahara Occidental por el Reino de Marruecos. El Gobierno de Argelia estima que son cerca de 165 mil personas, en su mayoría nómadas originarios del desierto del Sahara Occidental. Estos refugiados viven en tiendas de campaña en cuatro campos que equivalen a 42 aldeas en la región de Tindouf, situada a dos mil kilómetros de la capital, pendientes de que la comunidad internacional dé una solución a su reivindicación territorial del Sahara Occidental mediante un referéndum, aprobado por la ONU hace años, pero obstaculizado por el gobierno marroquí.