Diciembre-2001

 

Declaración pública de Amnistía Internacional

 

Asia Central: No hay excusas para una escalada en la violación de los derechos humanos

Amnistía Internacional Uruguay (14 Octubre-2001)

Amnistía Internacional ha advertido hoy a la comunidad internacional sobre un posible deterioro en la situación de los derechos humanos en Asia Central, ya que los gobiernos están utilizando la «guerra contra el terrorismo» como excusa para socavar el respeto a esos derechos.

He aquí lo más destacado del informe Asia Central: No hay excusas para una escalada en la violación de los derechos humanos.

Uzbekistán

En Uzbekistán, tras la represión de los partidos de oposición islámicos prohibidos, se ha detenido a presuntos simpatizantes de esos partidos. Miles de devotos de la fe musulmana, declarados, tras juicios injustos, culpables de pertenencia a un partido ilegal, distribución de literatura religiosa ilegal y actividades contra el Estado, están cumpliendo largas penas de reclusión en campos prisión de régimen muy estricto en todo Uzbekistán.

El 9 de octubre, el presidente uzbeco, Islam Karimov, declaró por televisión: «Debe reconocerse que la indiferencia y la tolerancia hacia quienes, con intenciones perversas, difunden mentiras de diversa índole, reparten folletos, cometen robo y sedición en algunos vecindarios y difunden propaganda en favor de la religión sirven de ayuda a estos malhechores».

Amnistía Internacional siente preocupación porque este tipo de declaraciones, unidas a la constante negativa de las autoridades uzbecas a iniciar investigaciones imparciales y exhaustivas sobre las denuncias de tortura y malos tratos, dan la idea de que las detenciones arbitrarias, la tortura y los malos tratos infligidos de forma general por funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, y en particular contra presuntos simpatizantes de partidos políticos de oposición prohibidos tanto laicos como islámicos, son aceptables e incluso necesarios, y que las fuerzas del orden pueden mantener esa conducta impunemente.

Detenciones en Kirguistán y Tayikistán

A lo largo de los dos últimos años se ha intensificado la preocupación de Amnistía Internacional por el creciente número de detenciones de presuntos miembros del Partido de la Liberación (Hizb ut Tahrir) y otras organizaciones islámicas prohibidas en otras dos repúblicas de Asia Central: Kirguistán y Tayikistán. Observadores independientes han manifestado su temor porque Uzbekistán está presionando cada vez más a sus vecinos para que repriman a los grupos islámicos independientes a los que considera una amenaza para la seguridad regional.

Persecución de uigures

Los uigures son un pueblo túrquico de religión predominantemente musulmana. Componen el grupo indígena más grande de la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang, en la República Popular de China; algunos de ellos viven en Asia Central, donde muchos llevan décadas asentados y son ciudadanos de los países en los que viven, mientras que otros, principalmente comerciantes procedentes de China, mantienen la ciudadanía china.

Los uigures ya han sido sometidos anteriormente a violaciones de derechos humanos en la región, y han sido acusados cada vez con más frecuencia de simpatizar con los movimientos islámicos de oposición de Asia Central e incluso de ayudarlos. Sus miembros han sufrido frecuentes detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos a manos de las autoridades de Asia Central, y algunos han sido expulsados a China. Amnistía Internacional siente preocupación porque es muy posible que la persecución de los uigures en Asia Central se intensifique tras los atentados del 11 de septiembre contra Estados Unidos.

A Amnistía Internacional le preocupa que, tras los atentados del 11 de septiembre, China aumente su presión sobre las repúblicas de Asia Central, especialmente aquellas que son miembros de la Organización para la Cooperación de Shanghai (Shanghai Cooperation Organization, SCO), como Rusia y China, además de Kazajistán, Kisrguistán, Tayikistán y Uzbekistán, para que persigan, detengan y extraditen a los uigures sospechosos de «separatismo» en el contexto de las medidas regionales «contra el terrorismo».

Civiles y refugiados afganos

La preocupación por la seguridad también ha influido en la respuesta de los gobiernos de Asia Central ante los centenares de miles de afganos que huyeron de sus casas antes del ataque aéreo militar encabezado por Estados Unidos contra Afganistán. Se teme que el número de personas que huyen hacia las fronteras con Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán aumente de forma espectacular tras el comienzo, el 7 de octubre, de los ataques aéreos contra Afganistán.

El temor por la posibilidad de que combatientes del Movimiento Islámico de Uzbekistán puedan entrar en el país junto con los afganos que huyen del conflicto ha llevado a Uzbekistán a cerrar y reforzar sus fronteras. La frontera afgana con Turkmenistán también se ha cerrado. Tayikistán ya había cerrado en la práctica en septiembre del 2000 sus fronteras a los afganos que huían de la lucha entre las fuerzas de la opositora Alianza del Norte y los talibanes. A consecuencia de ello, unas 10.000 personas permanecen abandonadas a su suerte en condiciones especialmente duras en los promontorios junto al río Panj, en la frontera entre Tayikistán y Afganistán, desde noviembre del 2000.