Marzo-2002

 

Al leer “Eje del mal” inmediatamente reconocimos el lenguaje

utilizado por el presidente norteamericano para marcar a sus enemigos.

Pero hay otras interpretaciones tan legítimas como la de Bush

para utilizar semejante vocabulario.

Y eso es lo que ha hecho Pascual Serrano.

 

El eje del mal

El mundo está a merced del eje del mal. Un eje formado por países cuyos gobiernos aplican la pena de muerte, la persecución racial y étnica y legalizan la tortura. Al frente del eje del mal, un país que bombardea poblaciones, organiza golpes de estado y sostiene crueles dictaduras. El eje del mal lo forman Estados Unidos -su líder-, Israel y Turquía.

Israel, con un primer ministro acusado de genocidio, masacra al pueblo palestino sin dudar en ordenar a su ejército disparar a niños que "amenazan" con piedras. Sus aviones bombardean campos de refugiados y sus tanques disparan contra poblaciones civiles. Su legislación contempla la tortura como método de interrogatorio.

En Turquía, país acogido con entusiasmo en la OTAN, el pueblo kurdo sufre represión, persecución y muerte a manos de su ejército. Cientos de presos kurdos mueren en las prisiones mientras el gobierno turco ignora sus derechos.

Pero este perverso eje también cuenta con otros múltiples países que colaboran con él. Nigeria lapidando mujeres, Colombia financiando grupos paramilitares que masacran campesinos, Brasil abandonando a niños en la calle o Filipinas explotando sexualmente a menores.

Al frente del eje del mal que amenaza a la humanidad, EEUU, con miles de presos esperando que su gobierno les quite la vida. La persecución racial de la población negra llena las prisiones, los confina en ghettos en donde la droga y la delincuencia los masacra. Las formas más refinadas de tortura se dan cita en campos de concentración como el de Guantánamo. Su trayectoria en política internacional no puede ser más sangrienta.

Instigador de golpes de estado en Guatemala, República Dominicana o Chile, entre otros. Protector de sangrientos dictadores en Indonesia, Filipinas, Irán, Perú, Arabia Saudí o Kuwait. Sus tropas han invadido a sangre y fuego países como Vietnam, Panamá, Granada, Yugoslavia o Afganistán.

El cerebro del eje del mal cuenta con un largo historial de terrorismo internacional. Sembró de minas las costas de Nicaragua, bombardeó fábricas de medicamentos en Sudán y sigue organizando atentados criminales en suelo cubano.

En nombre de lo que cínicamente ha denominado "lucha contra el terrorismo", Estados Unidos con su presidente Georges Bush al frente, ha iniciado una campaña de guerra y muerte contra pueblos enteros Primer productor y vendedor de armamento de destrucción masiva, este país divide al mundo entre buenos y malos conforme a sus intereses para, a continuación, arrasar pueblos utilizando como carne de cañón a grupos de oposición locales, dirigidos por señores de la guerra. El caso de ELK en Yugoslavia, UNITA en Angola, Alianza del Norte en Afganistán, contras en Nicaragua, kurdos en Iraq...

El líder del eje del mal cuenta con la complicidad de las Naciones Unidas, institución diseñada a su medida a través de la cual impone su política de guerra, lo que por otro lado tampoco le resulta imprescindible. Mediante ella también recurre al terrorismo económico, imponiendo bloqueos comerciales que llevan la muerte a cientos de miles de civiles, un millón de niños en Iraq. Si no logra el apoyo de la ONU, tampoco le importa. Así lleva cuatro décadas bloqueando el comercio de cualquier país con Cuba.

La capacidad de imponer su terrorismo económico la aplica mediante instituciones internacionales que siembran la pobreza y miseria a lo largo de todo el mundo. Países como India, Argentina, Rusia o toda la región de Centroamérica se encuentran sumidos en una desesperada situación económica provocada por las políticas económicas del Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, herramientas del líder del eje del mal para ordeñar la riqueza de los países pobres en su propio beneficio. Así logra que países del Tercer Mundo hipotequen su futuro mediante el pago de patentes de medicamentos vitales o de tecnologías imprescindibles para el desarrollo, a las grandes corporaciones que sustentan al país cerebro del eje del mal.

Sólo en una cosa coincidimos con el presidente de Estados Unidos, "la humanidad se enfrenta a una de las mayores amenazas que es preciso combatir, los países del eje del mal y su capacidad de sembrar el terror, es imprescindible que las personas de buena voluntad se enfrenten a esa amenaza".