Febrero-2004

 

El colmo de los colmos: el primer ministro israelí Sharon

 

Lo decía en diciembre/2002 el libanés Georges Gorm: “Todos los árabes, no sólo los palestinos, ven con frustración que las normas de derecho, de justicia, de equidad que Occidente ha elevado a categorías universales no se apliquen a Israel. De alguna manera, es como si Israel se hubiese configurado como un espacio sagrado del Occidente político. Todo lo que los dirigentes de este espacio sagrado dicen se convierte en una verdad absoluta. Por eso el derecho internacional no se aplica a Israel; por eso es un Estado por encima de las leyes. Y la gente tiene tendencia a aceptarlo porque, en último extremo, estamos en el ámbito de lo religioso, no de lo racional”.

 

Los datos, los acontecimientos a los que estamos asistiendo durante los últimos años lo confirman: La situación del gobierno israelí es uno de los casos más claros de terrorismo de Estado (con sus asesinatos selectivos) y uno de los casos más escandalosos de impunidad a nivel internacional. No han valido los informes de los Organismos Internacionales, ni las propuestas por parte de las Instituciones políticas europeas, africanas y americanas, ni las resoluciones de la ONU, ni las propuestas de “Hojas de Ruta”, ni las recomendaciones ni los requerimientos…El gobierno israelí, cobijado por su protector Estados Unidos, ha rechazado impunemente toda clase de medidas que entorpecieran sus intereses particulares.

 

¿Cuántas veces la ONU ha exigido a Israel la retirada inmediata de su Ejército de los territorios palestinos?. Las mismas que Estados Unidos votó en contra dentro de Naciones Unidas. ¿Y que ha pasado? Nada, absolutamente nada. Las órdenes y resoluciones de la ONU pueden imponerse al resto de los países del mundo, pero no a Estados Unidos y su pupilo Israel. Las resoluciones de la ONU, aprobadas por 114 votos o más a favor y tan sólo los consabidos dos o tres en contra, reclamando la retirada de las fuerzas israelíes a las posiciones anteriores a septiembre de 2000 y pidiendo acceso libre y permanente a las zonas palestinas para las organizaciones médicas y de ayuda humanitaria, resultan ridículas, dignas de risa. Todo queda en pura retórica. Todo es sometido por Israel a la máxima de las burlas. Y ¡ojo!, porque tales resoluciones se han originado siempre después de ocasiones en las que Israel ha cometido crímenes de guerra y enormes atrocidades.

 

De sobra conocemos los ataques y la presión de Estados Unidos a todos los países con posibilidad de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva, así como  el manifiesto respaldo de la ONU a ese tipo de presiones.

Pero los informes dicen que el fabricante “secreto” de armas de destrucción masiva más conocido y más eficiente no es Irak, ni Corea del Norte, sino Israel. Ya en 1986, un técnico nuclear israelí, Mordechau Vanunu, reveló al Sunday Times que Israel había producido unas 200 cabezas explosivas nucleares. Tras sus declaraciones fue secuestrado, enjuiciado secretamente y sentenciado a 18 años de prisión. El Boletín del Atomic Scientists estimó que Israel tiene el quinto arsenal más grande del mundo de cabezas explosivas nucleares (más que los británicos con sus 185).Diversas fuentes, incluyendo Jane’s Intelligence Review, estiman que Israel posee entre 400 y 500 armas termonucleares y nucleares.

Anthony Cordesman del Centre for Strategic and International Studies [Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales] afirmó que Israel ha dirigido extensas investigaciones en armamento de gases y está listo para producir armas biológicas. Hay pruebas de haber utilizado armas biológicas (CBW) en varias ocasiones (en 1982 contra el Líbano, en los 80 contra civiles y palestinos, libaneses y judíos…).

El director general del organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Mohammed El Baradei, exhortó a Israel a renunciar a sus armas nucleares al igual que exhortó a convertir el Medio Oriente en una zona libre de armamento nuclear.

Sin embargo, Israel siempre ha declarado que no posee armas de ese tipo en contra de todas las evidencias, y simplemente obvió tales exhortos.

 

Da igual el tema que toquemos. ¿Cuántas condenas se han lanzado contra el aberrante MURO que está construyendo Israel, invadiendo tierras palestinas, destruyendo sus cultivos y aislando a millares de familias palestinas?. En Octubre/2003 el Consejo de Seguridad de la ONU proyectó una resolución considerando “ilegal” dicho muro y pidiendo que cesara su construcción. La resolución obtuvo 10 votos a favor, cuatro abstenciones y uno en contra, el de Estados Unidos, que además tiene el privilegio del veto, así que quedó vetada. Es la vigésima vez que Estados Unidos vetaba resoluciones relacionadas con Oriente Medio. La resolución decía textualmente: "La construcción por parte de Israel de un muro en los territorios ocupados es ilegal bajo las provisiones del derecho internacional y de acuerdo con la línea del armisticio de 1949, por lo que debe cesar de inmediato".

El procedimiento habitual por parte del primer ministro Sharon es el de hacer declaraciones al día siguiente contestando a la ONU. En esta ocasión también lo hizo: “Continuaremos construyendo el muro, porque es una medida de seguridad para Israel”.

La prepotencia de Sharon nunca ha tenido freno: Nueve pilotos de la Fuerza Aérea israelí se opusieron a cumplir misiones “ilegales e inmorales” de las que pueden ser víctimas civiles palestinos, los llamados “asesinatos selectivos”.  Inmediatamente fueron dados de baja.

Las cifras que se daban en diciembre/2003 decían que el ejércio israelí había matado 2.700 palestino desde septiembre/2000, el 85% víci8tmas civiles y la quinta parte de ellas eran niños.

Durante este mismo mes de Febrero/2004, Sharon ha boicoteado las audiencias de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, que examinará a partir del 23 la ilegalidad del muro.

 

La desgraciada realidad en Palestina es lo realmente grave, a pesar de las mentiras de los medios de comunicación norteamericanos, que sólo resaltan los atentados contra israelíes. Los informes de activistas internacionales son claros describiendo los asesinatos selectivos, la destrucción de viviendas y cultivos, las matanzas de niños, los bombardeos nocturnos, las alambradas metálicas con púas que aíslan a las familias palestinas de sus propias tierras, la ocupación de las tierras palestinas, el impedimento para atender a los enfermos y otras muchas violaciones de los derechos humanos.

Un profesor de inglés en enseñanza secundaria en Rafah preguntó sobre la violencia palestina. Los estudiantes se opusieron a la pregunta basada en la suposición de que las acciones emprendidas contra la ocupación israelí constituyeran violencia. Los estudiantes nos explicaron que un pueblo bajo ocupación tiene legalmente el derecho de oponerse a esa ocupación, y que eso es resistencia, no violencia.

 

Uno se pregunta: ¿Hasta cuándo? ¿Por qué la justicia no es igual para todos? ¿A quién convencen las justificaciones y los formalismos democráticos?.

El pueblo de Israel parece estar equivocado, que dice Gilad Atzmon:

Son incapaces de comprender que no existe diferencia esencial alguna entre Tel Aviv y un asentamiento en Cisjordania, que es terreno palestino. Se consideran inocentes y, por ello mismo, víctimas del conflicto israelopalestino. Creen que viven en una democracia y, por lo tanto, que sus atrocidades son legítimas. Están convencidos de que viven en una sociedad abierta que goza de diversidad política e ideológica. Creen que el gueto es algo del pasado. Están convencidos de que el concepto de 'estado judío' es algo legítimo. Piensan que Israel es un refugio para todo el pueblo judío y la mejor respuesta al antisemitismo. Se consideran humanistas. Están seguros de que Israel es inmortal.

¿Cómo es posible que los judíos, que se preocupan tanto de las injusticias bancarias suizas, sean sordos y ciegos ante su propio y continuado robo de la tierra, los bienes y la dignidad palestinas?

A pesar de que más de la mitad de la población que vive dentro de las fronteras israelíes carece del derecho al voto, los israelíes se consideran un pueblo democrático. Además, el pueblo israelí (de manera similar al estadounidense) cree que su 'libertad' de opción política le da un mandato para decidir el destino de otros pueblos.

 

d.t.