Agosto-2005

 

Hiroshima y Nagasaki: 60 años

 

Fatídicos aniversarios. Ambas ciudades fueron víctimas de unas terribles armas de destrucción masiva. Hiroshima destruida por una bomba atómica el 6-Agosto-1945, tres días después Nagasaki.

A finales de ese año, se hablaba de 215.000 víctimas. Las radiaciones han continuado, durante décadas, deformando y matando.

Aquellas bombas de 4.000 kgs., con uranio enriquecido una y con plutonio la otra, con un estallido equivalente a 15.000 toneladas de TNT, que produjo millones de grados centígrados en el momento de la detonación y que abrasó y arrasó todo cuanto había en un contorno de 3,5 kilómetros.

La tripulación de 12 soldados se entrenaron durante meses para el lanzamiento de esa rara bomba que llamaban “cosa” y que nadie conocía su contenido salvo el coronel Paul Tibbets que estaba al frente. En caso de ser capturados debían tomar pastillas de cianuro.

Los testimonios de algunos supervivientes son escalofriantes:

“Cuando al año siguiente volvimos a la escuela éramos un espectáculo macabro. Sin pelo, con cicatrices, medio ciegos y con los oídos perforados y los labios vueltos hacia arriba...Las niñas se ocultaban con pañuelos...Tuvimos que casarnos entre nosotros” Hideo Kimura. (eran niños de 13 años).

“La bomba robó las preciosas vidas de mi familia. Desde entonces nunca he vuelto a celebrar mi cumpleaños...Me cubrí  debajo de  una mesa...cuando empezamos a caminar de vuelta a casa, los edificios se estaban quemando, el tranvía y el conductor calcinados, los cadáveres que colgaban de las ventanas estaban quemados...enjambres de personas desnudas, tan quemadas que no se podía distinguir a las mujeres de los hombres, ni a los niños de los adultos...Me quedé tan abatida que perdía la facultad del habla”. Fujie Yamada.

“Escuchamos que una potente bomba había destruido Hiroshima. Al día siguiente mi madre y yo fuimos a buscar a mis dos hermanas a Hiroshima... mientras caminaban recibieron un hedor terrible a carne quemada y animales podridos...la carretera estaba llena de gente con el cuerpo cubierto de sangre y la piel abrasada...Era como un infierno. Había tantos cuerpos quemados obstruyendo la carretera que no podíamos andar...parecían demonios, con los órganos internos proyectándose hacia fuera”. Kiyomi Kouno  

Los norteamericanos impusieron la censura de prensa. Las consecuencias de las radiaciones no pudieron conocerse ni las personas afectadas pudieron ser ayudadas.

Los gobernantes, el norteamericano Harry Truman y el británico Churchill decidieron usar las bombas. Tras el lanzamiento, Truman dijo: “¡Este es un gran día! Hemos gastado dos billones de dólares en esta apuesta. Y hemos ganado”.

Valoraciones: Se trata de un acto inmoral, un acto terrorista, un crimen de lesa humanidad, un abuso de poder, una masacre INNECESARIA. Hay historiadores que aseguran que la flota japonesa estaba ya destruida al igual que su fuerza aérea. El emperador Hiroito estaba ya dispuesto a ordenar a su casta militar que depusiese las armas para evitar mayores destrucciones al imperio.

Además, temían que la Unión Soviética se lanzase sobre un Japón desfalleciente y ocupase una parte de sus islas.

Incluso, algunos políticos y militares eran partidarios de usar primero la bomba en un blanco absolutamente militar, para ahorrar vidas civiles. Sin embargo se decidió la variante más inhumana, más mortífera.

Los mismos científicos del proyecto Manhattan (constructores de la bomba) eran muy reticentes a utilizarla.

Existían alternativas de negociación y de intimidación más racionales y menos crueles que la destrucción de dos ciudades civiles y la muerte de 300.000 personas.

El verdadero móvil de este acto terrorista fue estableces la supremacía militar de Estados Unidos en el período de tensiones con la Unión Soviética. Harry Truman quedará como uno de los grandes criminales de la historia por aquella masacre innecesaria. 

 

Resulta curioso ver cómo la bondad, el éxito, la cordura, el derecho, la razón,...siempre aparecen del lado de los vencedores y así se escribe en los libros de Historia. Y más curioso aún es que todo sigue igual en nuestros días, los seres humanos aprendemos muy poco de nuestro pasado. Con razón hay tanta gente sensata que desconfía de los poderosos de turno.

 

d.t.