Noviembre-2005

 

Nos burlamos de los pobres

 

Con palabras, con hechos o con silencios, es igual...siempre nos burlamos de los pobres, sean personas o sean pueblos enteros.

Las noticias y los acontecimientos diarios avalan lo dicho.

 

Israel rehace sus fronteras por su cuenta y silenciosamente: Mientras la atención del mundo se polariza en el traslado de los colonos judíos de la franja de Gaza ordenado por el primer ministro israelí, ese mismo gobierno israelí está aprovechando para rehacer sus fronteras, situándolas muy adentro de los territorios palestinos; aprovecha para asegurar que toda la ciudad de Jerusalén sea la capital israelí; y a hacerlo con rapidez para evitar que el tema sea motivo de negociación. Mientras los líderes extranjeros, incluido Toni Blair, alababan el mes pasado el “coraje” de Sharon al abandonar la franja de Gaza, Israel aceleraba la construcción del Muro en Cisjordania, expropiando más tierras de las que había abandonado en Gaza, y construyendo miles de nuevas viviendas en las colonias judías. 8.500 colonos judíos abandonaron Gaza, pero serán 14.000 los que se establezcan en terreno palestino de Cisjordania. Israel se retiró de 19 millas de superficie en Gaza y se ha apoderado de 23 millas cuadradas de Cisjordania. Todo ello sellado por el muro de 420 millas que se construye aceleradamente en Cisjordania.

Esto está en contra de las resoluciones de la ONU, en contra de la Hoja de Ruta marcada internacionalmente, en contra de todos los Acuerdos sobre el conflicto,... TODO ES UNA BURLA, Sharon hace lo que quiere, delante de las narices de Bush, de la Unión Europea, de la ONU, de todos.

¿A qué viene tanto escándalo cuando se produce algún atentado aislado proveniente de Palestina? ¿Producen igual escándalo los bombardeos continuos llevado a cabo por Israel. Desde el abandono de Gaza, los ataques (bombardeos, estampidos sónicos mediante aviones dañando viviendas y produciendo terror, conversión de Gaza en prisión gigante con todas las salidas cerradas)  han sido constantes principalmente contra civiles inocentes. Auténtico terrorismo de estado. ¿Y qué...?. Israel parece seguir el ejemplo de su tutor norteamericano: El pasado lunes 31.10.2005 en Irak, en un ataque de Estados Unidos contra una casa considerada escondite de un militante de Al Qaeda, cerca de la frontera con Siria, perdieron la vida 40 civiles.

 (10.Octubre.2005, The Guardian)

 

Comercio injusto:

Uno de los mayores obstáculos para acabar con la pobreza son las reglas comerciales injustas. De hecho, 128 millones de personas podrían escapar de ella si África, Asia y América Latina aumentasen un 1% sus exportaciones. Igualmente, un crecimiento de tan sólo un 1% de las exportaciones de África Subsahariana bastaría para que la región alcance los Objetivos de Desarrollo del Milenio, según Intermón Oxfam.

Las reglas de la OMC (Organización Mundial de Comercio) determinan la vida de 2.500 millones de personas. Entre ellas, 900 millones de agricultores que no pueden vivir dignamente, por culpa de las exportaciones subvencionadas de EEUU y la Unión Europea, que hunden sectores claves de la economía, como el algodón o el azúcar.

En la Cumbre de Doha, los países ricos prometieron hacer correcciones para dar prioridad a los intereses de los países más pobres. Mentiras y más mentiras. Los dirigentes mundiales y sus grandes empresas siguen BURLÁNDOSE de los pobres. No les importa el hambre de los pobres, no les importa la justicia en las relaciones comerciales, les interesa más continuar con sus políticas agrícolas y comerciales subsidiadas.

(17.Octubre.2005 El Mundo.es)

 

Inmigrantes acosados, expulsados, torturados.

Tras las expulsiones de inmigrantes en Ceuta y Melilla y posteriores torturas de varios de ellos, uno de los inmigrantes enviaba una carta:

         “Señoras y señores de la sociedad española, las palabras no sabrían transmitir lo que siento en este momento en el que me han obligado ¡a la fuerza a volver desde donde he venido! No me ha dado tiempo a decirles lo que me ha empujado a emprender este largo y penoso viaje durante el cual han muerto muchos de mis compañeros de infortunio. Pensaba contárselo en persona, una persona que muestra sobre sí los rastros de los malos tratos y de los sufrimientos de un pueblo oprimido y explotado. Pero este muro que ha sido levantado entre ustedes y yo, hace imposible cualquier encuentro verdaderamente humano entre nosotros y nos obliga a mirarnos desde lejos como el perro y el gato, aunque todos somos ciudadanos del mismo mundo... Este muro de separación, esta alambrada, refleja esta falsa relación en la que las materias primas que vienen del sur y los productos acabados del norte, entre ellos las armas, pueden circular, pero no los hombres...

Ya sé que los medios de comunicación quizás no se harán eco de mi voz, ni los políticos hablarán en sus reuniones sobre los derechos humanos, porque en el fondo, mi vida como la de todos los pobres del mundo, no cuenta para ellos. ¡Nos sacrifican sin escrúpulos ni vergüenza!...

Vengo de un país empobrecido; un país que ha sido saqueado por las multinacionales occidentales desde hace varios siglos y que ha sufrido guerras atroces, a menudo presentadas como guerras civiles, pero que en el fondo son guerras económicas montadas con el único objetivo de saquear nuestros países y enriquecerse al igual que los dirigentes africanos, desgraciadamente al precio de la muerte de millones de mis hermanos y hermanas. ¿De verdad no podemos construir otro mundo en el que cada persona pueda vivir en paz?... No quiero morir como una rata atrapada en un incendio. Por eso, como superviviente, vengo a denunciar ante ustedes esta situación inhumana y a pedirles que nos ayuden a construir un mundo justo y humano. Lo que deberíamos comer, lo que debería ayudarnos a desarrollar nuestros países, va a occidente, bien para pagar las deudas que no hemos contraído nunca, bien para comprar armas que nos matan y nos amputan los miembros, haciéndonos así incapaces de contribuir a nuestra propia subsistencia...

En nuestros países, la muerte se ha convertido en un hecho banal; se ve morir de hambre a los niños día tras día, pequeñas enfermedades que podrían curarse fácilmente con un poco de dinero, son causa de numerosas muertes… ¡Ese es nuestro día a día! Como pueden imaginarse, es muy doloroso ver morir de hambre a un niño entre tus brazos, como me ha ocurrido a veces; o haber visto morir a mi padre de una malaria sin importancia que se curaría con pocos medios en cualquier centro de salud. Verdaderamente, ustedes ven hechos parecidos en la televisión; nosotros, por desgracia, nos codeamos con estos horrores todos los días, e incluso entre estas víctimas se encuentran nuestros propios familiares. ¿Creen que se puede soportar una vida así?..

Por la noche, mientras esperamos el momento oportuno para poder franquear este muro de separación, nos decimos adiós los unos a los unos, por que, en el fondo, ninguno de nosotros sabe qué tipo de cartucho utilizarán los militares que vigilan la alambrada...Tampoco sabemos cómo caeremos desde lo alto de una alambrada de seis metros… Y yo me pregunto, ¿será hoy mi último día?... Pienso en mi familiar, en mis amigos que siguen en África, ¡en mi futuro! ¿Qué futuro? No tengo ninguno... Me siento perdido; me siento inútil, inexistente, como si no tuviésemos ningún valor a los ojos de este mundo; como si no fuésemos más que bestias, sólo buenos para el holocausto y el sacrificio. Pero ¡eso es injusto! ¡Tengo que saltar la alambrada! ¡Me doy cuenta de que no tengo elección!....

         Nuestros hijos se encuentran condenados a vivir con los traumas de la miseria y bajo la amenaza incesante de las guerras. Aquellos que consiguen escapar de la guerra, ¡mueren de hambre! ¡Estamos condenados a la miseria en países en los que el oro, los diamantes, el coltán, el cobre e incluso el petróleo fluyen a raudales! Y ¡siempre para el bienestar de otros! El mundo es malvado ¿verdad?... Díganme, señoras y señores de la sociedad española, ¿qué mal hemos hecho para merecer esta suerte?...

         Nosotros también somos hijas e hijos de Dios, a pesar de la miseria y de las guerras. Por eso he decidido tentar a la suerte y venir aquí a su país, para ver si puedo encontrar un trabajo ¡con el fin de sobrevivir y ayudar a vivir a los huérfanos que mi padre me ha dejado! No, no crean que ha sido fácil dejar a nuestras familias, sin saber a dónde vamos, si llegaremos o si podremos regresar. No crean que ha sido fácil para mí dejar a mi madre enferma, sin saber si la volveré a ver con vida y sin saber qué ocurrirá a mis hermanos y hermanas. Pero, ¿qué puedo hacer? No tengo elección... Saben ustedes, ¡es penoso ver morir a tu familia ante tus ojos sin poder hacer nada! ¿Creen que es fácil vivir como yo?

         Les ruego no piensen que es normal que vivamos así. Porque es sencillamente el resultado de una injusticia establecida y sostenida por sistemas inhumanos que matan y empobrecen... No apoyen este sistema con su silencio; al contrario, que el sufrimiento que transpira mi piel les haga comprender que es imposible ser un ser humano y callar frente a estas atrocidades inhumanas.

         Dios sabe que no soy un ladrón ni un bandido; soy simplemente el grito de una víctima, que como todo el mundo, quiere vivir con el sudor de su frente. Estoy seguro de que si conociesen mi historia y la de mis compañeros, no me obligarían a volver de donde vengo ni me abandonarían en un desierto sin ninguna posibilidad de supervivencia. Repito, quiero vivir y ayudar a vivir a mis hermanos, ¡sólo pido eso!” 

(Tras los muros de Melilla, Bashige Michel, inmigrante)

Perfectamente podría habernos rogado: “¡NO SE BURLEN de nosotros, por favor!”

 

d.t.