Enero-2006

 

Palestina abandonada

 

Con ese título escribía el otro día Alain Gresh su artículo. Denunciaba que en el curso de los últimos años tanto los dirigentes europeos como los medios de comunicación han ido cambiando, sutil e insensiblemente, su manera de abordar el drama de Palestina y la solución del conflicto israelo-palestino. Durante todo lo que se ha denominado "proceso de Oslo" estaba claro que la solución pasaba por una negociación de conjunto fundada en una retirada de las tropas israelíes de los territorios ocupados en 1967, incluida la parte este de Jerusalén, el establecimiento de fronteras duraderas entre el Estado palestino e Israel, y una solución aceptable para los refugiados palestinos. Tanto las negociaciones de Camp David (julio de 2000) como las de Taba (enero de 2001) trataron sobre estos contenciosos.

El estallido de la segunda Intifada, a finales de septiembre de 2000, la sangrienta represión llevada a cabo por el ejército israelí desde los primeros días -dos meses antes de los primeros atentados suicidas-, la escalada de violencia, la elección de Ariel Sharon como primer ministro, la multiplicación de los atentados contra civiles israelíes, después la recuperación del control total por parte del ejército israelí de los territorios ocupados han ido jalonando los últimos años. Sin embargo, desde el punto de vista del derecho internacional, sea cual sea la apreciación que se pueda tener sobre la estrategia y la táctica de la Autoridad Palestina, persisten los problemas de base: Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este siguen siendo territorios ocupados, Israel sigue siendo una potencia ocupante y la creación de un Estado palestino independiente sigue siendo la clave de la paz.

 

Crímenes de guerra ocultados

Sin embargo, leyendo las declaraciones de los dirigentes europeos y siguiendo las noticias reflejadas por los medios de comunicación se constata una inversión de la perspectiva: ahora son los palestinos, es decir, los ocupados, quienes tienen que dar muestras de su buena voluntad. Las referencias de la Unión Europea a uno y otro campo ocultan mal la adhesión a la visión del primer ministro israelí: cualquier avance en la línea de la paz depende de la Autoridad Palestina; es ella quien debe reformarse, liquidar a los grupos armados, dar pruebas de su buena voluntad de coexistir con Israel. Esta adhesión es también muy sensible en los medios de comunicación que tienden a borrar la realidad de la política israelí sobre el terreno, a subestimar su carácter represivo y contrario al derecho internacional, a ocultar los crímenes de guerra cometidos. En Francia las violentas campañas llevadas a cabo contra algunos periodistas e intelectuales, de Daniel Mermet a Edgar Morin, pasando por Jean Ferrat, han contribuido a paralizar a una parte de los periodistas: ¿quién querría ser tachado, aunque fuera erróneamente, de antisemita?.

La evacuación de Gaza durante el verano de 2005 representó un ejemplo edificante desde este punto de vista. Durante semanas los medios de comunicación occidentales atrajeron la atención sobre algunos miles de colonos evacuados y se extendieron tanto sobre sus sufrimientos como sobre los llantos de los soldados encargados de evacuarlos. Pocos periodistas recordaron que según las normas del Tribunal Penal Internacional la "colonización" representa un crimen de guerra. Que muchos de estos colonos son fanáticos dispuestos a disparar contra los civiles palestinos. Que decenas de miles de palestinos de Gaza fueron desplazados en el curso de los últimos años sin que ello haya suscitado la menor emoción en Occidente.

Peor aún, la evacuación de Gaza ha sido presentada como un “gesto” significativo de Sharon. Esta evacuación le ha permitido reforzar su crédito en Estados Unidos y en Europa, y le ha abierto las puertas a una visita oficial, y con gran pompa, a Francia. Sin embargo, tal como recuerda Naciones Unidas, Gaza sigue siendo un territorio ocupado, las tropas israelíes realizan ahí numerosas incursiones -el gobierno israelí incluso acaba de decidir instalar una "zona de seguridad" sobre el territorio palestino evacuando para ello a una parte de la población…La amenaza de cortar la electricidad a toda Gaza constituye también un castigo colectivo contrario a las convenciones de Ginebra. La organización estadounidense Human Rights Watch señalaba en un comunicado del 23 de diciembre de 2005 que esta medida representa una violación de las leyes de guerra, lo mismo que la que Tel Aviv había decretado prohibiendo entre el 24 de septiembre y el 12 de noviembre la entrada a su territorio de 5000 trabajadores palestinos, aumentando así el sufrimiento de una población de la que un 68% vive por debajo del umbral de miseria (1).

 

Sordina para las voces palestinas

No se les escucha, no se les quiere escuchar.

En estos días nos llegaba un mensaje: “Desde que desalojaron a los colonos judíos de Gaza, la zona se transformó en campo de experimentación de nuevas armas. En días pasados, Gaza sufrió un ataque con bombas bombas sónicas, que producen un ruido tan fuerte, que causaron la muerte de 4 personas y 77 fueron hospitalizados y no nos permitían el paso de ambulancias. Hubo varios casos de hemorragias y 5 mujeres perdieron los embarazos. Este tipo de bombas las están experimentando los judíos sobre los palestinos”.

Moustapha Barghouti, candidato que obtuvo aproximadamente el 20 % de los votos durante las elecciones presidenciales en Palestina en enero de 2005 frente a Mahmoud Abbas, publicó recientemente un artículo titulado « La verdad que no escucháis » (2). Dice que la colonización avanza rápidamente: « La población total de los colonos (…) es actualmente de 436 000 : 190 000 en Jerusalén y 246 000 en Cisjordania. Sólo 8.475, esto es, el 2% de este total, de los colonos ilegales han sido evacuados de Gaza y de la región de Jenín. Durante el mismo periodo la población de las colonias de Cisjordania aumentó masivamente en 15.800 colonos”.

Sobre el muro que rodea completamente la ciudad de Qalqiya, con una sola puerta cuya llave tienen los soldados israelíes, afirma: « Para franquear el muro se necesita un permiso, un permiso que es prácticamente imposible de obtener. Incluso cuando se logra obtenerlo hay que arreglárselas con los horarios especiales de apertura. En la región de Jayous se puede pasar entre las 7h40 y las 8 horas de la mañana, entre las 14 h y las 14h15, y entre 18h45 y 19 horas : un total de 50 minutos al día. A veces el ejército se olvida de abrir las puertas y los alumnos, los profesores, los agricultores, los enfermos y la gente corriente tiene que esperar indefinidamente».

Todos están informados, pero todos callan. La Unión Europea reconoce las violaciones por parte de Israel, pero ha decidido no publicar el informe.

¿A qué se deberá que Israel goce de tantísima impunidad, siendo tan enormes sus crímenes? ¿Qué intereses guían a Estados Unidos y a la Comunidad Europea para mantener esta situación? ¿Qué necesita la ONU para imponer sanciones?. Tantas veces lo hemos preguntado...pero nunca hubo respuestas.

El autor citado al principio también termina su artículo con interrogantes: ¿No es hora ya de que la Unión Europea haga acordes sus actos con sus palabras, apoye la aplicación del derecho internacional y desempeñe un papel activo en Oriente Medio?.

 

d.t.

 

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(1) hrw,org/english/docs/2005

(2) “The trutj you don’t hear”, Al-Ahram Weekly