Febrero-2006

 

Otra lectura del desarrollo y del subdesarrollo

 

Leyendo un artículo de Hendrik Vaneeckhaute (*) se vio conveniente hacer un resumen y plantear algunas reflexiones sobre este tema.

Son los estados “occidentales” los que se llaman a sí mismos “desarrollados” y catalogan al resto del mundo como estados “en vías de desarrollo”. Y según ellos es el modelo actual de libre mercado capitalista el que trae más desarrollo.

Pero analizando la situación del Planeta y la evolución socio-económica de esos mismos estados occidentales,  hay que concluir que algo no resulta: Las desigualdades aumentan de forma insostenible, los derechos laborales y sociales son cada vez más recortados en nombre del libre mercado, el cambio climático deja sentir las primeras –aunque todavía suaves- consecuencias, la salud de la población sufre claramente de un estilo de vida poco saludable, la violencia física y síquica dentro de la sociedad aumenta, etc.

¿Si las sociedades occidentales realmente fueran desarrollados y avanzaran en ello, por qué hay que trabajar cada vez más en condiciones peores para poder comprarse una vivienda? (Para la gran mayoría de las personas, ya hacen falta dos sueldos y un préstamo de al menos 30 años para poder pagarse una vivienda, cuando hace 20 años, con un sueldo era suficiente.) ¿Si realmente estamos avanzando, por qué los coches, los electrodomésticos y otros aparatos duran cada vez menos?

 

Hablar de DESARROLLO es tan fácil como complicado, porque no es un término científicamente medible. Lo que es desarrollo para unos, no necesariamente lo es para otros.

Y el famoso “Índice de Desarrollo Humano” (IDH) utilizado por el PNUD es muy discutible. Más bien parece inventado para reforzar el concepto occidental de desarrollo y no tanto un verdadero índice de desarrollo. El IDH mide tres factores: el grado de escolarización, la esperanza de vida al nacer y la renta per cápita de los estados. A cada factor le dan un tercio de valor y lo ajustan con promedios estadísticos (En un grupo, una persona posee 10 manzanas y 9 personas no poseen ninguna, pero la estadística da una manzana per cápita). O sea, que el IDH no toma en cuenta la desigualdad en el ingreso, y si lo hiciera, Estados Unidos bajaría de la 6ª a la 18ª posición.

En España hablamos de una renta per cápita de 19,472 dólares (año 2000), pero en realidad el 10% más pobre sólo dispone del 2,8% del ingreso, mientras el 10& más rico dispone del 25,2%.

Y algo parecido ocurre hablando del grado de escolarización: ¿Tal como existen las escuelas en el mundo occidental, cada vez más presionadas para que se privaticen, son garantías de un desarrollo integral de la persona que incluya lo creativo, lo emocional y lo espiritual?.

 

Para hablar de nivel de desarrollo de una sociedad, o de los diferentes estados, hay gente que propone otros indicadores más relevantes:

  
1. La convivencia dentro de la sociedad. En una sociedad con un alto nivel de desarrollo humano, podemos esperar que las personas convivan de una forma pacífica, sin miedos, sin un nivel de agresividad que condicione la vivencia diaria. Unos buenos indicadores para medir la convivencia dentro de la sociedad pueden ser las estadísticas sobre la posesión de armas, la violencia y la delincuencia, el grado del miedo, el número de guardias privados por habitante y las cifras de la población en la cárcel.

A finales del 2001, en EEUU cerca de 6,6 millones de personas, o uno de cada 45 estadounidenses se encontraba en la cárcel o en libertad condicional. Desde entonces las cifras de población carcelaria han seguido aumentando.

En la Unión Europea (año 2000): Los 3 estados con más personas encarceladas tienen dos veces más presos y es dos veces mayor la desigualdad, que en los 3 estados con menos personas encarceladas.


2. La convivencia con las otras sociedades. Una sociedad con un alto grado de desarrollo debería ser capaz de tener buenas relaciones con las otras sociedades. Las capacidades diplomáticas como dialogar, negociar, no-provocar, etc. serán siempre apreciadas y reducirán hasta un mínimo las posibilidades de generar enemistades. El uso de actitudes como amenazar, presionar hasta intervenir y bombardear, en las políticas exteriores son claramente señales de poco desarrollo.

El estado que más utiliza estas técnicas, es EEUU. Pero no hay que olvidar que los estados europeos suelen hacer uso de estos mismos métodos pero de una forma más sutil.


3. El desarrollo económico. Una sociedad con un alto grado de desarrollo económico tendría una capacidad de auto-organizarse (al margen de intervenciones jerárquicas del estado) y generaría los productos necesitados de una forma que tanto los productores como los consumidores se sientan satisfechos. El papel de un estado desarrollado debería limitarse a asegurar que el desarrollo económico se produce de una forma equilibrada, impedir desajustes de poder (multinacionales frente a consumidores individuales) y sobre todo orientarse a que el desarrollo económico sea totalmente sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Aunque en una sociedad realmente desarrollada, la misma población dispondría de una madurez suficiente para hacer frente a estos problemas.

Una región cuya economía no es capaz de organizarse para producir los bienes y servicios necesarios para la población de una forma sostenible, se puede considerar como económicamente subdesarrollada. Este subdesarrollo se expresa de dos maneras: no produciendo suficientes productos y servicios para satisfacer las necesidades de la población, o produciéndolos de forma suficiente pero con un desgaste de energía (y una contaminación) no sostenible. Igual de subdesarrollados se han de considerar las economías de África subsahariana, como las de EEUU y de la Unión Europea.

Otras síntomas de subdesarrollo son las intervenciones del estado con subvenciones (siempre son señales que no existe un equilibrio en el desarrollo económico) o el estimulo artificial de la economía, y las no-intervenciones del mismo estado cuando no se respetan principios fundamentales como el cuidado del medio ambiente, el pago de los costes reales de un producto, el desequilibrio de poderes económicos, etc. Indicadores matemáticos son la siniestralidad laboral, la explotación y la precariedad laboral, los sueldos mínimos insuficientes para vivir de una forma digna, la desigualdad económica, la tasa de paro elevada, etc.

Estados con un claro subdesarrollo económico en este sentido son precisamente EEUU y la Unión Europea: Son los que más protegen sus propios mercados agrícolas con subvenciones y aranceles. Sus economías son las menos eficaces, ya que utilizan las fuentes de energía de una forma completamente insostenible y  contaminan de una forma que afecta al conjunto de la Planeta. EEUU es uno de los estados del mundo que menos tratados internacionales de derechos laborales y sociales ha firmado. En EEUU, 50 millones de estadounidenses (el 16% de la población) viven sin seguro médico, y unos 40 millones (el 12,7% de la población) viven con unos ingresos que no son suficientes para vivir de una forma digna.

 
4. El nivel de salud integral de la población. Una sociedad avanzada y plenamente desarrollada tendría una población que vive de una forma sana. Más allá de las cifras de muertos por hambre, malaria o SIDA en los países del ‘Sur’, también se podría tomar en consideración otras enfermedades y muertos, productos de otro tipo de subdesarrollo: Accidentes de tráfico, obesidad, anorexia y bulimia nerviosa, adicción al consumo, al alcohol y a la cocaína, enfermedades cardiovasculares y muchos más.

En Europa, cada año, mueren más de 55.000 personas en accidentes de tráfico y 3.500.000 quedan heridas. 370.000 personas mueren al año en la Unión Europea de forma prematura a causa de la mala calidad del aire. El 33% de población (el 46% de los jóvenes) presenta un nivel alto de adicción al consumo irreflexivo o innecesario, problemas graves de compra impulsiva, o una evidente falta de autocontrol económico.

EEUU, junto con el Estado Español (estudios hechos en Madrid y en Navarra indican que un 4% de las chicas entre 15 y 18 años padecían o habían padecido un trastorno del comportamiento alimentario) son los dos estados con mayor incidencia del trastorno del comportamiento alimentario (principalmente anorexia y bulimia nerviosa).

EEUU, junto con el Estado Español (un 16,1% entre menores de 6 a 12 años de edad), son los dos estados con mayor tasa de obesidad infantil.

EEUU, junto con el Estado Español (el 2,6% de la población) son los dos estados en el mundo con un grado más alto de adictos a la cocaína.


5. El nivel de democracia del estado. En una sociedad democrática, es decir dónde el pueblo decide sobre todos los aspectos de su vida, la participación en la gestión diaria de la sociedad debe ser directa. Cuantas menos personas participan, o más ‘lejos’ se toman las decisiones, menos desarrollada es esta sociedad. Los indicadores pueden ser, la participación en las elecciones (en EEUU, sólo el 20% de la población eligió a su presidente), el número de diputados (cuanto menos per cápita, menos accesible estará), el número de referéndum, el número de asambleas generales para toda la población de una zona, etc.

Las decisiones importantes, que afectan a la vida diaria de la población mundial, actualmente no se toman en órganos con un grado mínimo de democracia.

En la Unión Europea, ningún parlamento decide ya sobre la política del mercado interior (competencia exclusiva de la Comisión Europea, un órgano no-democrático), ni sobre la política monetaria (para los miembros del euro) que se decide en el Banco Europeo (un órgano no-democrático), ni siquiera sobre la política del comercio internacional (cada vez más competencia de la OMC, un órgano no democrático). La Unión Europea se convierte así cada día más en la dictadura perfecta en la cual unas pocas multinacionales toman todas las decisiones.

A escala mundial está ocurriendo lo mismo: la OTAN, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Consejo de Seguridad de NNUU, etc. son organismos internacionales fuera de cualquier control democrático, pero que toman decisiones que significan literalmente la vida o muerte de la mayor parte de la población mundial. (Cabe recordar que por ejemplo el parlamento español no tiene capacidad decisiva sobre las decisiones tomadas por estos organismos internacionales).


6. La justicia y la aceptación de las normas básicas. Una sociedad desarrollada es altamente consciente de la necesidad de unas normas básicas de justicia global. Este sentimiento profundo de justicia implicará también un alto grado de solidaridad.

EEUU y Somalia son los únicos miembros de NNUU que no han ratificado la Declaración de los Derechos de los Niños. EEUU también es uno de los estados que menos tratados internacionales sobre los derechos sociales y laborales ha firmado. Además, de los tratados firmados, es el estado que más incumple y viola éstos tratados. En ese momento, EEUU es un estado que aplica de forma sistemática la tortura, mantiene varios territorios ocupados, mantiene cárceles secretas y campos de concentración, aplica de forma sistemática la ejecución extrajudicial, alberga a terroristas condenados en otros estados, incumple prácticamente todos los tratados sobre las armas de destrucción masiva, mantiene, experimenta con y utiliza armas químicas, protege (con el uso del veto en el Consejo de Seguridad) a otros estados que violan de forma masiva los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, etc.


7. El cuidado del entorno medioambiental. Una sociedad desarrollada, por puro instinto de supervivencia, cuidaría el medio ambiente y aseguraría el futuro de las siguientes generaciones. Algunos indicadores podrían ser los de contaminación
(por ejemplo metros cúbicos de gases con efecto invernadero) y de desgaste de materia prima (metros cúbicos de madera, toneladas de petróleo).

EEUU es el estado que más contamina, y que más recursos naturales desgasta. Es tan insostenible su forma de vivir (y por ello tan subdesarrollado) que supera 7 veces lo admisible para una sociedad con un desarrollo sostenible. Si los habitantes de la India y de China, consumiesen sólo la mitad de lo que consumen los estadounidenses, la explotación de los recursos naturales (como por ejemplo el petróleo, o la madera para hacer papel) tendría que duplicarse. Si en la actualidad, esa explotación ya supera lo sostenible a corto plazo, el desarrollo (entendido como el estilo de vida estadounidense o europeo) simplemente es imposible. De hecho, se hace todo para que la mayor parte del Planeta siga empobreciéndose y sigue eternamente en ‘vías de desarrollo’.


8. El gasto militar. El gasto militar es un buen indicador general del nivel de desarrollo de un estado. Cuanto más se (des)gasta en armamento, menos desarrollado es. Estados realmente desarrollados actuarían de una forma inteligente, tanto para la organización interna de los pueblos que viven en ellos, como para la convivencia con los estados vecinos. Un estado desarrollado no necesitaría un ejército para reprimir a sus minorías, o para mantener de forma artificial unas instituciones o fronteras, ni para defender poderes basados en injusticias o desigualdades de riqueza perversas. Ese estado desarrollado, también viviría en paz con sus vecinos, porque les respetaría en sus decisiones internas, ni les amenazaría, ni les colonizaría, ni les impondría tratados injustos de comercio, etc.

Cabe recordar que el gasto militar significa que estos medios financieros no están disponibles para asuntos sociales, ni para la cooperación solidaria. Cada euro o dólar malgastado en investigación militar es un euro o dólar que no se gasta para la investigación para paliar las principales enfermedades en el mundo, como la malaria, o simplemente para asegurar que cada persona disponga de agua potable, la alimentación básica y una educación mínima. También es importante recordar que el ‘sector’ militar es uno de los mayores contaminadores porque ni siquiera existen normas y reglas de respeto el medio ambiente. Además cada recurso natural utilizado para la fabricación del material militar no está disponible para las futuras generaciones.

 

La perversidad en el corazón mismo de las sociedades occidentales. La perversidad como síntoma del subdesarrollo occidental ha llegado a tal nivel que se ha dejado en manos de unas pocas multinacionales (sólo preocupadas por sacar el máximo beneficio financiero sin ninguna norma ética) la libertad y el poder de decidir sobre la vida y muerte de la mayoría de la población mundial. Son las multinacionales que deciden quienes tienen el derecho a recibir tratamiento médico o quienes no. Según Intermón, DOS MIL MILLONES de personas en el mundo no reciben el tratamiento medico adecuado por culpa del precio de los medicamentos establecidos desde los monopolios otorgados por los gobiernos a las multinacionales.
Y como si fuera poco, en los últimos meses, una multinacional ha recibido la patente (y por ello el monopolio) sobre una semilla de maíz del tipo ‘terminator’. Eso significa que es una variedad de maíz estéril. Los campesinos no solamente serán obligados a comprar cada año las semillas, sino, por el efecto comprobado de la contaminación entre diferentes cultivos, la semilla terminator irá contaminando cultivos nativos de maíz, con el peligro de exterminar las especies nativas de maíz. Reconocer la patente (y permitir el uso de la semilla) significa en realidad que los gobiernos (de por ejemplo Europa y EEUU) han otorgado a una empresa el derecho de determinar quién podrá alimentarse y quién no podrá.


Estados en vías de Subdesarrollo. Si miramos al mundo actual, y a los estados que más recursos desgastan en material y organizaciones bélicas, vemos que se tratan de estados muy subdesarrollados. No son capaces de organizarse económicamente, sin explotar, ni dominar a otros estados. Sus economías son tan retrasadas e ineficaces que ni son sostenibles en el tiempo, ni autosuficientes, además provocan un daño ecológico tan grave que se está poniendo en peligro la existencia misma del actual sistema natural planetario. Además del subdesarrollo económico, estos mismos estados son desiertos, socialmente hablando. Carecen de un tejido social espontáneo, con las estructuras familiares tan rotas que la persona mayor (que no dispone del dinero suficiente para pagarse una plaza en un asilo) es condenada a morir en la soledad. Se han convertido en dictaduras perfectas, donde los habitantes viven en un estado de adicción y en un mundo ilusorio, adoctrinados a través de los medios de diversión que les absorben durante 3 o 4 horas diarias (como mínimo).

 

d.t.

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(*) Refer. al  artículo “Países en vía de desarrollo”, en Rebelión.