Junio-2008

 

Víctimas sin causa

 

Pareciera que no hay justificación alguna, no constan motivos ni razones, ni hay causas abiertas judicialmente ni hay causas explicatorias,… simplemente son víctimas, están ahí,…como vegetales, como piedras de caminos… Sin derecho a ser nombradas, reivindicadas, reclamadas,… Son víctimas sin causa, víctimas sin  nombre.

Sus desgracias y destinos únicamente los conocen sus victimarios y los cómplices de éstos.

 

Sahara occidental

Sean cuales fueren los intereses políticos ocultos en estas declaraciones, no dejan de ser aterradoras las palabras del alto funcionario marroquí, Jalihenna Uld Errachid: "Algunos oficiales del Ejercito marroquí han cometido lo que se puede llamar crímenes de guerra contra prisioneros fuera del ámbito de la guerra... Muchos civiles fueron lanzados al vacío desde helicópteros o enterrados vivos simplemente por ser saharauis".

Desde hace años, organizaciones humanitarias de todo el mundo han denunciado reiteradamente que la monarquía alauita ha practicado genocidio con nuestros vecinos del Sahara.

¿Por qué no termina de solucionarse el conflicto? ¿Por qué no se realiza el referéndum prometido por la ONU? ¿Por qué Marruecos con total impunidad sigue ocupando esos territorios, expoliando los recursos naturales saharauis y vulnerando los derechos humanos de aquellas personas? ¿Para qué sirven todas las resoluciones de la ONU relacionadas con la autodeterminación del Sahara, si nunca han  llegado a aplicarse?

La Escuela de la Vida enseña que las preguntas son otras: ¿Qué riquezas existen en el Sahara ocupado? ¿Quiénes están negociando con esas riquezas? ¿Son los mismos países los negociantes, que los encargados de decidir sobre el futuro del Sahara?

El Banco Mundial considera el Sahara Occidental el territorio más rico del Magreb, posee el banco pesquero más importante del mundo y las mayores reservas de fosfato mundiales. Son importantes sus reservas de gas  y de petróleo.

La complicidad es hija del negocio. El invasor Marruecos ha negociado con varias empresas europeas y norteamericanas la explotación de los recursos saharauis. Los gobiernos de dichas empresas tienen gran influencia en la ONU y en Organismos Económicos Internacionales. Los negocios extranjeros impiden soluciones para la población saharaui.

Como ocurrió con numerosos pueblos del planeta, sus propios recursos mantienen al Sahara en la ruina, en la marginación y en estado de violación.

 

Sudáfrica

Como por arte de magia, de golpe y porrazo, surge una ola de xenofobia en Sudáfrica.

Decenas de miles de personas mozambiqueñas obligadas a emprender la huida. También huyeron las personas de Zimbabue igualmente señaladas por el dedo condenatorio.

Unas cuantas decenas de muertos sirvieron de empuje para la huida.

En Mozambique comenzó a circular un acertado mensaje: “Si nosotros no servimos…nuestro dinero tampoco sirve”. Bonito lema para una campaña pacífica de boicot a los productos sudafricanos.

 

Birmania

Un país afectado por un terremoto que mató a más de 80.000 personas y que ha dejado en la calle y en la mayor de la indigencias a millones de personas.

El Banco Mundial anunciaba dos semanas antes “una guerra mundial contra la pobreza”. Dos semanas después se negó a dar ayuda humanitaria de emergencia a Birmania, alegando que ese país no tiene “sus pagos al día”.

Es el conocido discurso esquizofrénico y demencial de las instituciones capitalistas. Pese al discurso “humanitario con que se recubren, las instituciones del sistema dominante actúan como vulgares usureros y transparentando su lógica capitalista”.

 

Darfur

Daoud Hari fue arrestado y torturado por hacer de traductor para ONGs y periodistas. Exiliado en EEUU desde hace un año, ahora ofrece su desgarrador testimonio en un libro.

Vio hombres volando, hechos pedazos. Los cadáveres cayendo de los árboles. Un olor horrible llenaba el bosque. Algunos jóvenes regresaron para enterrar a sus muertos antes de que las hienas los destrozaran.

No encierra odio, porque tendría que odiar a demasiada gente…y el odio te mata por dentro.

No sabe cuál es su destino. Ahora vive en EEUU, pero es africano. “En Occidente, la gente planea lo que quiere hacer en los próximos 20 años. Nosotros no sabemos lo que pasará en las próximas 24 horas.”

En Occidente no se sabe nada de Darfur. Si no sale en los medios de comunicación, ¿cómo va nadie a saber que la gente está muriendo, que al menos tres millones de personas han tenido que huir de sus tierras y necesitan comida, medicinas? Aquí podéis comer tres veces al día, incluso vuestros perros y gatos; en Darfur muchos no saben si podrán comer una vez al día.”

La ONU y la UE. dicen que no pueden enviar a más tropas porque no hay seguridad, pero si hubiese seguridad, no necesitaríamos que viniesen, ¿no crees? Podríamos volver a nuestras tierras y vivir en paz.”

Hace unas semanas, el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, volvió a hacer lo que siempre hacen los dirigentes mundiales: lamentarse. “Los muertos en Darfur han alcanzado la obscena cantidad de 300.000. Tras cinco años de guerra, violaciones sistemáticas de derechos humanos y exilio, las perspectivas de futuro de esta región sudanesa son realentadoras…La paz en Darfur está hoy más lejos que nunca”.

 

Que el llanto se escuche, decía Carlos Ordóñez Ferrer.

Nada tienen los africanos, ni siquiera el conocimiento de que su condena es una condena. No es hechicería el dolor cuando aprieta un poco más. Tan sólo un poco más y los mata. Porque así es. Una brisa los asesina. Apenas una diminuta bacteria. Y nadie se conmoverá fuera de la choza. Ninguna multinacional percibirá el más leve rasguño. A pesar de cometer tantos crímenes…                                                                           Ahí fuera, el norte sigue ajeno a este genocidio diario. Los muros son altos y la corriente eléctrica funciona en las alambradas, aunque las aldeas se caigan con las lluvias y las epidemias. Para el Fondo Monetario todo va bien.           

África es un continente de gente como tú o como yo que sólo preocupa cuando no llora en silencio.

d.t.