Marzo-2001

Lo legal y lo justo

Unas mil quinientas personas se manifestaron el domingo 26 de noviembre en Madrid para pedir la abolición de la deuda externa, así como para dar a conocer los resultados de la consulta popular celebrada el 12 de marzo (1.087.000 votos, con el 98% de ellos a favor de la abolición de la deuda externa que los países empobrecidos tienen contraída con el Estado Español). 

Cuando unas 150 personas se dirigieron hacia el Congreso de los Diputados, donde se pretendía enseñar una pancarta que reclamaba mayor atención a la recogida del millón de votos de la consulta popular y hacia la abolición de la deuda, se produjo una respuesta policial brutal: patadas, golpes de porra, arrastre de personas por los pelos, cogiendo a la gente y echándola volando desde los escalones de arriba hasta abajo.... Al final la acción se saldó con unos 40 heridos de diversa consideración.

Al hilo de la feroz represión policial hacia los manifestantes, y de cómo se ha informado de la noticia a la opinión pública, se reflexionó acerca de una de las ideas fundamentales de la acción directa no violenta: la diferencia entre lo legal y lo justo.

La legalidad de una acción viene dada por su adecuación a unas normas de obligado cumplimiento, sin discusión de la ley en sí misma. Si no se cumple la ley, se comete un delito, de mayor o menor gravedad, con lo que será sancionado de una u otra forma, pero un delito al fin y al cabo. La justicia de unos hechos es bastante más complicada de evaluarse, puesto que obedece a criterios morales. De este modo, para muchas personas puede ser considerado como injusticia el hecho de que muchos países tengan que soportar indefinidamente el enorme peso de la deuda externa contraída con otros Estados, organismos internacionales o bancos privados... mientras que esa situación es perfectamente legal y ajustada a Derecho. Así, nuestros gobernantes no se preocupan de instaurar leyes que modifiquen esta realidad. 

Por tanto, entendemos que la legalidad y la justicia de una acción son dos asuntos completamente diferentes, y que no tienen necesariamente que ser coincidentes. Nosotros abogamos por defender aquello que creemos que es justo, y protestaremos ante lo que consideremos profundamente injusto. ¿Es acaso una situación justa el que millones de seres humanos vean cómo sus Estados recortan hasta el mínimo los gastos sociales debido a la presión asfixiante de la deuda externa?. Sabemos que es lícito que los medios de comunicación silencien e ignoren de forma sistemática las consecuencias gravísimas que acarrea la deuda externa de los países empobrecidos, pero ¿es eso justo?. Vemos que en las cumbres del G-7 se debate sobre que parte de la deuda debe ser condonada, lo cual no vulnera ninguna ley, y ¿no es una injusticia el hablar de condonación o perdón de un puñado de dólares de la deuda de algunos países cuando saben que el problema es estructural y que solo mediante la abolición de dicha deuda se podría empezar a solucionar algo?. Seguiremos defendiendo lo justo frente a lo legal.