Mayo-2006

Resumen de una entrevista a Yolanda Becerra,

coordinadora de la Organización Femenina Popular (Colombia).

La entrevista la hizo José Luis Palacios hace unos meses.

 

En Colombia se cierran hospitales y se abren batallones

 

Esta Organización agrupa a 5.000 mujeres, que denuncian las violaciones de los derechos humanos, inciden en los problemas de unas 130.000 personas de la región del Magdalena Medio y otras ciudades de la nación. Como es natural, sobre Yolanda pesan varias amenazas de muerte.

 

“El conflicto armado colombiano tiene causas estructurales, entre las que está la mala distribución de la riqueza, de las tierras, de los recursos. Eso ha creado grandes brechas entre los sectores sociales. El pueblo, de alguna manera, ha creado formas de resistencia, desde lo civil, como son los movimientos sociales, pero también desde lo armado, como la insurgencia. Llevamos 50 años de conflicto armado en el que hay unas fuerzas armadas en confrontación con un Estado antidemocrático, que ha generado la injusticia social. Se ha creído que la solución estaba en la fuerza. Este último gobierno ha polarizado la situación y se ha militarizado mucho más. El presupuesto nacional en gran parte se dedica al ejercicio de la fuerza, de la guerra y de lo militar, con lo que se han empobrecido las comunidades donde se ha polarizado más la confrontación…

Hay una lógica del imperio para poder justificar y preparar las guerras. La apelación al terrorismo ha servido a muchos Estados para esto. Álvaro Uribe, presidente de Colombia, ha utilizado el terrorismo para justificar la confiscación de recursos, la venta del país, la implementación de un estado totalitario, disfrazado. En ese supuesto combate contra el terrorismo los que mueren son sindicalistas, campesinos, indígenas, las organizaciones de las mujeres y el pueblo en general. Cada día se legisla para negar los derechos fundamentales civiles y políticos de los pueblos y las comunidades…

El proceso de negociación, entre comillas, de Uribe es en realidad la legalización de la estrategia de guerra, para fortalecer y dinamizar un movimiento político de extrema derecha (los paramilitares). Se trata de crear las condiciones políticas más favorables para que ocupen el espacio público y político. Pero la estructura militar de los paramilitares está intacta…Los paramilitares son creados por el Estado… En Colombia todos los días se cierran hospitales y se abren batallones, se cierran universidades y se aumenta el presupuesto para ‘informantes’. Son gente que andan en la calle y se ganan un sueldo por denunciar al vecino, al sindicalista…Informantes pagados que se inventan las cosas para ganar sueldos. Pero mientras tanto otro está preso…

No hay garantías para nuestro trabajo. La gente denuncia los hechos y a la media hora el paramilitar ya tiene copia de la denuncia…Con esa copia van a ver al denunciante. Nosotras lo hemos vivido. Pero, sin embargo, continuamos haciendo las denuncias…No hay mal que dure 100 años…Este es un país muy grande. Existen formas de resistencia creadas a lo largo de la historia, organizaciones y grupos golpeados y perseguidos pero que siguen remendando el tejido social, regional. Podrán matar muchas cosas, pero no pueden matar nuestros sueños. Seguimos ahí reconstruyendo todos los días. Desde luego que hay que hacer una gran campaña nacional e internacional para que la salida que se le dé a este conflicto sea política.

Respecto a por qué mantenemos comedores populares o promovemos la objeción de conciencia, creo que tiene que ver con la lógica de las mujeres. Las mujeres tenemos una visión de la realidad del mundo más integral...además, de nuestra experiencia de 33 años. En nuestro trabajo político hemos descubierto que no debemos asumir el papel del Estado, el Estado tiene que garantizar  una vida digna, los derechos fundamentales. Pero en el marco en el que nos encontramos, por el tipo de Estado que tenemos, creemos que es importante que como organizaciones resolvamos problemas de la vida diaria, integrales e inmediatos, que permitan que la mujer se pueda organizar y ser sujeto político. Porque una mujer con hambre, con hijos que pasan hambre, enferma, no puede pensar, no se puede organizar, no puede movilizarse.

Como mujeres y como organización optamos por la resistencia civil activa, con muchas formas de practicarla. Una de ellas es la ocupación de lo público a través de la simbología. En los momentos más difíciles, cuando los paramilitares toman a sangre y fuego la ciudad de Barrancabermeja celebramos seminarios sobre el miedo. Empezamos a encontrar que el miedo paraliza, crea terror, nos hace correr. El miedo es inherente, pero hay que saber administrar el miedo para convertirlo en fortaleza, en organización, en dignidad, en movilización. Así hemos hecho en cada momento. Eso nos ha permitido resistir. La bata negra, por ejemplo, ha sido un instrumento de fuerza y de rechazo a la muerte. Por eso en todas nuestras movilizaciones nos ponemos la bata negra…Eso ha generado debates y discusión…Cuando tenemos que hablar salimos fuera a conversar. No permitimos que nos militaricen, ni a nuestra organización, ni en nuestras movilizaciones públicas. Nos hemos ganado el respeto y esa condición de civilidad…Trabajamos con organizaciones internacionales que nos han fortalecido y protegido…

Han querido ponernos guardaespaldas armados. Nosotras tenemos unas personas desarmadas. Eso en la lógica militar de los hombres no tiene sentido. Pero para nosotras sí. Estas personas que están con nosotras están pendientes de lo que pasa, de quien se para en la esquina y del panorama. Es mejor que un hombre armado que pueda reaccionar en caso de ataque. La forma de protección del Estado acaba matando al dirigente, legitima la lógica militar y arbitraria. Contamos con 118 casos de amenazas en cuatro años, persecuciones, seguimientos, desapariciones, asesinatos.  Algo que nos ayuda mucho es que estamos convencidas de lo que hacemos y denunciamos. Además somos equipos cohesionados que nos permiten manejar el miedo y tomar posiciones colectivas, en las que todas logramos defender y definir mecanismos iguales para todas. Eso nos hace ser capaces de resistir en medio del horror y del dolor”.

 

 

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Refer. a N.O.n.1386