Junio-2007

 

Las víctimas de los cayucos piden ser escuchadas

 

Después de que Yaye Bayam supo que la embarcación con la que su hijo y otras 80 personas intentaban llegar a Canarias había naufragado, sin que ninguno de sus ocupantes sobreviviera, no se cruzó de brazos. Dio un paso adelante y creó la Asociación de Madres y Viudas de los Cayucos en Senegal.

 

Fue una de las personas distinguidas con el premio 8 de marzo de UGT.

Cuando ocurrió la desgracia el 26 de marzo 2006, para Thiaroye Sur Mer (pequeña aldea de pescadores situada a 20 kilómetros de la capital, Dakar) la noticia cambió por completo la vida. De allí habían salido la mayor parte de los ahogados. Algunas familias perdieron hasta cuatro hijos.

 

Un año después, Thiaroye no se ha recuperado. A la tristeza se unen los problemas económicos. Varias familias se endeudaron para costear el viaje y todavía hoy siguen debiendo dinero. Una situación muy parecida a la que se vive en otros países subsaharianos. A lo largo de 2006 se calcula que fallecieron 1167 personas a bordo de los cayucos, según APDHA.

 

En Thiaroye, sin embargo, las mujeres decidieron no dejarse llevar por el fatalismo y unirse para dar una respuesta al dolor: “No hacíamos más que llorar y llorar, pero un día me dije ‘basta de llorar’…Teníamos que secarnos las lágrimas y buscar cómo sobrevivir”, dice Yaye Bayam.

 

Pocas semanas después, ella y otras madres y viudas de los cayucos formaron una asociación para ayudarse y buscar soluciones a los problemas que llevan a la emigración. Desde entonces, la asociación ha crecido hasta congregar a cerca de 550 familias.

 

La casa de Bayam ha pasado a ser el punto de encuentro para decenas de mujeres. Allí se acompañan y consuelan. Para ayudarse económicamente se ha establecido una colecta, para distribuirla a las víctimas con mayores dificultades. A su vez, con el dinero se forman microcréditos para levantar la economía con la venta de zumos, cus-cus o máquinas de coser.

A estas actividades se une la tarea de sensibilizar sobre la emigración: convencer a los jóvenes para que no se jueguen la vida y porque son necesarios para construir el país; denunciar a los “pasadores” (ya han denunciado a cinco traficantes, que se encuentran en prisión); reclamar el derecho de libertad de movimientos para los emigrantes; conocer las causas que originan la emigración…

         “Ahora los jóvenes salen a pescar y no encuentran nada. Los barcos de Japón y de Francia nos quitaron el pescado…”

CEAR calcula que un 80% de las reservas pesqueras de Senegal se encuentran sobreexplotadas por Francia y Japón. Lo mismo ocurre con otros sectores…Los precios internacionales del cacahuete y del algodón, principales cultivos del país, se han derrumbado debido a las políticas proteccionistas de los países desarrollados.

 

El 57% de la población de Senegal vive por debajo del umbral de la pobreza. Muchas familias sobreviven gracias al dinero enviado por sus familiares desde Europa. El año pasado, las remesas supusieron 206 millones de euros, una de las principales fuentes de ingresos para el país…”Una persona trabajando en Europa da de comer a 20 aquí en Senegal”.

 

(Información servida por Cristina López, N.O. n.1433)