Noviembre-2007

 

 

El 13º Grito de los Excluidos  

 

El Grito, que tuvo origen en 1995, en 170 ciudades en Brasil, inmediatamente se afirmó en la agenda anual de las pastorales y movimientos sociales. En los últimos años se ha efectuado en más de 1500 localidades de Brasil. Percibiendo su vocación universal, a partir de 1999, se extendió a otros países de América del Sur, Central y el Caribe. El 12 de octubre, fecha que recuerda la colonización española de las Américas y la resistencia y lucha de los pueblos, el Grito de los Excluidos se realizó en 23 países bajo el lema “Por Trabajo, Justicia y Vida”.

El 13º Grito de los Excluidos/as, en Brasil, con el lema “Esto no Vale, queremos participación en el destino de la nación” y el 9º Grito en las Américas y el Caribe “Por Trabajo, Justicia y Vida”, abordan el tema de la integración. De ahí viene la pregunta: ¿Por qué gritan los migrantes? Una pregunta que tiene mucho más sentido si consideramos que la problemática de las migraciones es uno de los ejes centrales del Grito en Brasil y de los Gritos de las Américas y el Caribe. 

Básicamente existen dos propuestas de integración, pero muy antagónicas. De un lado, la tan divulgada propuesta de integración de los mercados, es decir, de los capitales financieros a través del proceso de globalización. De otro lado, la integración solidaria de los pueblos. Ambas responden a intereses completamente distintos. La primera, defiende los intereses de los sectores privilegiados de los países. Exige libertad para que los capitales nacionales o transnacionales puedan desplazarse libremente. Pone barreras y muros a las personas. Se orienta por el individualismo posesivo, por la competencia de todos contra todos, que siempre garantiza el éxito de los más fuertes, explotando y excluyendo a los más débiles. Una integración que profundiza aún más las inaceptables desigualdades sociales. Se sustenta en el derecho del mercado, por encima del derecho de los pueblos.       

Gritamos por una integración solidaria

Numerosos movimientos sociales, pastorales y entidades vienen debatiendo, en recientes foros, cumbres y encuentros nacionales e internacionales, que es posible otra integración donde estén garantizados los derechos de los pueblos por encima de los intereses del mercado. Una integración en favor de las mayorías empobrecidas, excluidas/as y subordinadas. Guiada por los valores de la igualdad, de la participación, de la pluralidad, que reconozca, valorice y haga posible el desarrollo de la extraordinaria variedad de modos de vida de los pueblos de nuestro continente. Para que esta integración cultural, democrática, popular y participativa se haga efectiva, no basta que sea latinoamericana. Hay que optar por un modelo de integración: ¿meramente mercantil o una integración de los pueblos que anteceda a la visión mercantil del proceso?    

El grito de los migrantes exige, por encima de todo, la construcción de la unidad, respetando las diferencias; garantizando el protagonismo de los sujetos sociales dentro de espacios plurales, democráticos, sostenibles, en un proceso donde nada puede ser impuesto. Es importante la complementariedad entre los países en la construcción del bien común. El Grito busca una integración geopolítica entendida como parte de los procesos de resistencia al orden global establecido que quiere, a toda costa, imponer una política imperial y unilateral.        

En concreto, para que esa integración se haga realidad, es necesario, entre otras cosas, posibilitar la libre circulación entre nuestros países, establecer leyes comunes que garanticen los derechos básicos a todos/as los/as migrantes y que éstos/as no sean criminalizados/as debido a su situación de indocumentados/as. Es necesaria una amnistía general en los países que saque de la ilegalidad a miles de inmigrantes que quieren trabajar y ser reconocidos. Permitir el derecho a elegir y ser elegido, firmar, ratificar y poner en práctica la “Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares”. La ciudadanía universal debe garantizar los derechos de los migrantes donde quiere que estén.        

El Grito de los Excluidos/as, este siete de septiembre en Brasil y el 12 de octubre en las Américas, convoca a todos y a todas a que se sumen y apoyen la lucha de los migrantes participando en las movilizaciones internacionales en “celebración” del Día Internacional del Migrante - 18 de diciembre - que, para nosotros, es un día de lucha por la ciudadanía universal, por el derecho de ir y venir, por el derecho a una vida con dignidad y respeto.

 

         Luiz Bassegio   (ALAI)