DECLARACIÓN DE COMPLICIDAD

Confesamos que somos cómplices

con los poderes demoníacos de la violencia.

Nos hacemos ricos en la opresión.

Dormimos en blancas camas de racismo.

Hablamos muy bien del amor

y maldecimos a nuestros enemigos.

Nos enorgullece la libertad

e inventamos nuestra esclavitud.

Decimos que nuestro objetivo es la paz

y preparamos nuevos instrumentos para la guerra.

Gritamos contra la explotación

y nos explotamos entre nosotros.

Y, de esa forma, somos cómplices

en el crimen de quemar cuerpos,

                        quemar ciudades,

                        quemar ghettos,

                        quemar libertad.

Somos cómplices

por nuestra violencia,

por nuestra violencia,

por nuestra atroz violencia,

de volver la cara y no hacer nada.

                        (Iglesia Libre de Berkeley)